Facebook puede estar perjudicando tu salud física y mental

Las redes sociales, en entredicho/
Las redes sociales, en entredicho

Varios estudios científicos han revelado que dejar las redes sociales mejora la autoestima y la productividad

SARA BORONDO

Pocas veces la humanidad ha acogido con tanto entusiasmo una novedad como las redes sociales, sitios web en los que se contacta de forma gratuita con otras personas y donde se pueden compartir relaciones, intereses, opiniones o actividades.

Primero los más jóvenes y luego los más mayores empezaron a entrar en sus redes sociales (RRSS) favoritas todos los días o incluso varias veces al día: LinkedIn, Youtube, Whatsapp, la tan en boga Instagram, la ya casi desparecida Pinterest, Telegram, Snapchat, Twitter, Reddit… la lista es larga, y hay algunas que se quedaron por el camino, como Tuenti o Google+.

Nunca ha sido tan fácil encontrar gente con intereses comunes y con la que relacionarse, lo que supuestamente contribuye a nuestro bienestar emocional y físico. Ahora bien, cada vez se hace más evidente que esto úlitmo solo aplica a las redes sociales que establecemos en el mundo real, no a aquellas creadas por Internet. Hace unos años surgieron las primeras voces que consideraban que las redes sociales no eran beneficiosas para sus integrantes. Una de ellas, Chamath Palihapitiya, ex-vicepresidenta de Facebook hasta 2011.

Desgarrando el tejido social

En 2017 Palihapitiya manifestó durante un foro en la Escuela de Negocios de Stanford (EE.UU) su arrepentimiento por haber cooperado en crear las herramientas que están «desgarrando el tejido social». En el mismo encuentro recomendó a los usuarios que se tomasen un descanso de las redes sociales y se refirió a «los circuitos de retroalimentación que hemos creado funcionan como la dopamina a corto plazo; están destruyendo la manera en que funciona la sociedad». Esos circuitos se basan en conseguir los 'me gusta', corazones y otras maneras de obtener reconocimiento ajeno. En el último año algunas de las principales redes sociales como Instagram o Facebook han empezado a actuar al respecto ocultando a la vista de otros usuarios los 'me gusta' que haya recibido una publicación.

Precisamente uno de los creadores de ese botón 'me gusta' (y del sistema de páginas) de Facebook, Justin Rosenstein, es también uno de los que reniega de las redes sociales. El 'me gusta' supuso un fuerte impulso para las redes sociales y la fuerza de los mensajes y -por tanto- de quienes los habían compartido, se basaba en conseguir el mayor número de 'me gusta' posibles. Rosenstein ha reconocido que diseñó el botón como una forma de «enviar pequeños trozos de positividad», pero luego ha advertido del falso placer que produce conseguir un 'me gusta' y se ha mostrado preocupado por los efectos de lo que se conoce como 'atención parcial prolongada': el uso constante de los móviles reduce la capacidad de concentración y puede dañar la capacidad cognitiva de las personas. «Todos estamos distraídos todo el tiempo», ha afirmado Rosenstein, quien ha limitado el tiempo que pasa en las redes sociales.

Entre los efectos positivos de las redes sociales está que permiten contactar con gente con la que de otra manera no tendríamos trato, o recuperar amistades del pasado, pero también hay efectos negativos. Diversos estudios científicos han revelado que dejar las redes sociales mejora la autoestima, la sensación de felicidad, el humor y la productividad.

Los millenials, la generación más perjudicada

Unos de los más asiduos visitantes de las redes sociales es la generación Millennial -también llamada generación Y-, que comprende a los nacidos entre 1981 y 1993 (o 1996, no hay acuerdo) y que crecieron con la gran expansión de Internet. Son los que tienen más estudios universitarios y están especialmente concienciados con las causas sociales, aunque la mayoría no duda en ver contenidos descargados ilegalmente de Internet, según una encuesta de la empresa demoscópica You Gov a 1.254 jóvenes estadounidenses. Ésta también ha revelado que son los más solitarios: el 22% de los que tienen entre 23 y 38 años no tienen ni un solo amigo, y el 30% afirma no tener mejores amigos.

Más aún, uno de cada tres encuestados reconoció que le cuesta hacer nuevos amigos. Su participación en las redes sociales los últimos años tampoco parece haberles servido de mucho para establecer nuevas relaciones y cuando entablan una nueva amistad suele ser en el mundo real: el 76% de quienes dijeron haber entablado una amistad nueva en los últimos seis meses lo había hecho en el trabajo.

Por el contrario, los más jóvenes, nacidos entre 1994 y 2010, que forman parte de la generación Centennial -también llamada generación Z- y que han crecido ya en un entorno digital, reniegan de redes como Facebook o Twitter por considerarlas 'para mayores', centrándose en otras como TikTok, Snapchat o Instagram.

Más satisfechos con sus vidas al dejar Facebook

El estudio 'Los efectos de las redes sociales en el bienestar' realizado en 2018 por las universidades de Stanford y Nueva York demostró que dejar Facebook sirve para pasar más tiempo con la familia y los amigos en persona; ser menos propenso a los partidismos políticos; estar satisfecho con la vida y ganar una hora cada día si se es un usuario promedio de la red social. Los usuarios estaban menos informados de la actualidad, pero se sentían mejor.

Los investigadores reclutaron usando anuncios en Facebook a participantes mayores de 18 años para que pasaran al menos 15 minutos en la plataforma, y quienes la visitaron con más frecuencia lo hacían más de dos horas. Casi 3.000 usuarios participaron rellenando cuestionarios sobre sus rutinas diarias, su estado mental y sus opiniones políticas. A la mitad de los usuarios se les pidió al azar que desactivaran sus cuentas de Facebook durante un mes (aunque sí podían acceder a Messenger). En realidad, solo el 1% de los participantes lo hizo. Al acabar el tiempo establecido, los cuestionarios que respondieron esas personas demostraron que habían pasado más tiempo con la familia y los amigos y que no recurrieron a otras redes para suplir a Facebook.

Miedo a quedarse desconectado

Uno de los factores que genera ansiedad a los usuarios de las redes sociales es el conocido como FoMO (del inglés 'Fear of Missing Out'), el miedo a sentirse excluido o a perderse algo importante en las redes sociales, lo que lleva a estar siempre conectado. Quien lo sufre siente la necesidad impulsiva de estar revisando las redes constantemente y, si no lo hace, empieza a sentir una ansiedad creciente. Algo que puede potenciar el FoMO son las historias que empezó a usar Instagram y que otras redes sociales, como Facebook, han copiado después: publicaciones apoyadas por imágenes o vídeos que desaparecen a las 24 horas de su publicación.

En Estados unidos se calcula que el 56% de los usuarios de redes sociales sufre FoMO y en España, según un informe de lastminute.com de 2017, lo padecen el 7% de la población afectada y el 15% de los millenials. El estudio 'Uso problemático del móvil, fobia a sentirse excluido y comunicación famliar de los adolescentes', realizado por investigadores de la española Universidad de La Laguna, recogió datos del uso del móvil y las RRSS de 569 alumnos de entre 12 y 19 años y llegó a la conclusión de que el nivel de FoMO entre los chavales era directamente propocional al tiempo de uso del móvil, con lo que se genera un círculo vicioso del que cuesta salir. También se supo que los adolescentes que decían tener una mejor calidad de comunicación con la madre y el padre utilizaba menos horas el móvil.

Entre los síntomas de FoMO están el temor a que las personas cercanas tengan experiencias más satisfactorias que las de uno mismo; ansiedad cuando no se sabe qué están haciendo los amigos; la necesidad de publicar todo el tiempo en las redes lo que se está haciendo; la imposibilidad de desconectarse de las RRSS y el temor a no tener suficiente relevancia en las redes sociales. Para superar el FoMO la publicación Psychology Today establece que hay que pensar que en las redes se publican solo los momentos nuevos, no las aburridas tareas cotidianas como limpiar la casa; que hay que aceptar que la vida tiene altibajos y no está siempre llena de momentos emocionantes.

Limitar las redes sociales reduce la ansiedad y la depresión

Más preocupantes son los resultado del estudio 'No más FoMO: limitar las redes sociales reduce la soledad y la depresión', realizado por la Universidad de Pensilvania en 2018. Participaron 143 estudiantes universitarios: parte de ellos formaron un grupo de control, a los que se alentó a sostener un comportamiento habitual en el uso de redes sociales y el resto integró el grupo experimental, al que se limitaron a 10 minutos diarios el uso de las RRSS. Tres semanas después los alumnos rellenaron el mismo cuestionario que antes de empezar el experimento y las respuestas revelaron que al utilizar menos las redes sociales, las personas se sentían menos solas y deprimidas. Melissa Hunt, la responsable del estudio, afirmó que estos efectos se notaban más en quienes estaban más deprimidos al empezar la investigación y afirmó que si lo que vemos de otras personas es siempre positivo, con fotos bonitas de actividades divertidas o interesantes, podemos acabar pensando que las vidas de los demás son mejores que la propia.

Otro estudio, más contundente, sobre el uso de redes sociales en general y de Facebook en particular se llevó a cabo por las universidades de California San Diego y la de Yale (ambas en EE.UU.). Se ha conocido hace unos días y reafirma lo que se sabía: cuánto más usas Facebook, peor te sientes; esta red puede destruir la salud física y mental. Durante dos años se estudió la actividad diaria en Facebook de 5.208 adultos, evaluando tres veces en el transcurso de dos años su bienestar emocional y su índice de masa corporal.

Los autores del estudio publicaron un artículo en Harvard Business Review en el que sostienen que el uso de redes sociales perjudica las relaciones cara a cara; reduce la inversión en actividades significativas; aumenta el comportamiento sedentario (ya que se pasa más tiempo frente a la pantalla); conduce a la adicción a Internet y erosiona la autoestima precisamente por compararnos con las personas de las imágenes que se ven en las publicaciones. Los resultados mostraron que las redes sociales del mundo real se asociaban positivamente con el bienestar general, y que una notoria interacción en las redes sociales puede restar valor a las experiencias de la vida real más significativas. De momento, al menos, el mundo virtual no es tan sano para las personas como el real.