Nomofobia: cuando la tecnología nos vuelve esclavos

Una hora sin WhatsApp como nueva forma de tortura /
Una hora sin WhatsApp como nueva forma de tortura

8 de cada 10 españoles experimentan un miedo irracional a quedarse sin batería en el móvil

José Carlos Castillo
JOSÉ CARLOS CASTILLO

Que los teléfonos inteligentes han impactado en nuestros hábitos sociales resulta indubitable. También que dicha influencia presenta una doble vertiente: las nuevas tecnologías posibilitan mantener el contacto con quienes tenemos más lejos, al tiempo que nos alienan durante las reuniones con amigos y familiares, donde cada cual presta más atención a la pantalla que a su compañero de mesa.

Lo comentamos hará unos meses, al enumerar los consejos de Tristan Harris (antiguo ingeniero de Google) para desengancharnos del smartphone: un uso continuado apareja insomnio; dificultad para concentrarse; pérdida de productividad; problemas de salud y hasta un empobrecimiento de la comunicación con nuestra pareja, lo que suele derivar en desconfianza.

La consultora Oracle Marketing Cloud determinó que ojeamos el móvil unas 150 veces por día, resultándonos imposible alejarnos de 'WhatsApp' (o cualquier otra aplicación de mensajería instantánea) por más de una hora. Esto último se ha convertido en trastorno propiamente dicho, hasta el punto de afectar a un 77% de la población española según el Instituto Psicológico Desconecta. No en vano, España es el país con más teléfonos móviles por habitante de todo el mundo: tan sólo un 8% se dijo ajeno a estos gadgets en la muestra de Back Market.

La 'nomofobia' se describe así como el miedo irracional a quedar desconectados de las redes sociales y, por ende, de nuestra agenda digital. Esto se traduce en desasosiego al olvidar el teléfono móvil en casa, agotar su batería o permanecer cierto tiempo en un área sin cobertura. Como bien explica Belén Arcones, experta en Prevención de Riesgos y Directora General de IMF Business School: «Las personas con nomofobia se encuentran en un estado casi permanente de conexión digital que les lleva a realizar una serie de patrones muy reconocibles: se ponen nerviosos cuando alguien tarda en contestar los mensajes, buscan enchufes por si se acaba la batería del smartphone o consultan constantemente el móvil en el trabajo y en otras situaciones que pueden resultar inapropiadas».

Sin ir más lejos, un informa de The App Date concluyó que un tercio de los españoles utiliza su dispositivo móvil en el baño y que un 75% no lo desconecta al mantener relaciones sexuales, llegando a interrumpirlas para contestar llamadas insistentes. Otro porcentaje preocupante lo aporta Nascia, centro especializado contra la ansiedad y el estrés: un 55% de usuarios entre 16 y 25 años reconoce utilizar su smartphone hasta altas horas de la madrugada, en determimento del tiempo de sueño y pese a manifestar cansancio.

1 de cada 3 usuarios cree que su pareja dedica más tiempo a su móvil que a la relación, según el estudio 'Three's Company: Lovers, Friends and Devices' de McAfee
1 de cada 3 usuarios cree que su pareja dedica más tiempo a su móvil que a la relación, según el estudio 'Three's Company: Lovers, Friends and Devices' de McAfee

La ansiedad, de hecho, es una de las afecciones más recurrentes del nomofóbico. Un 53% de los usuarios de smartphones llegan a sufrirla si pierden el teléfono, según el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA). Sanitas advierte también de dolores de cabeza y estómago, que en última instancia derivan en taquicardias o ataques de pánico. Ahora bien, ¿existen pautas que nos impidan llegar a dichos extremos? Arcones recomienda «establecer horarios y rutinas para utilizar dispositivos cuando sea necesario y evitar, en la medida de lo posible, el uso mientras se trabaja o se duerme».

«Además -prosigue-, muchas de las personas afectadas suelen mirar inmediatamente su teléfono cuando reciben un mensaje o contestan al instante cuando les llaman, una actitud que se puede corregir no respondiendo en ese mismo momento. Evitar acciones mecánicas ayuda a hacernos conscientes de nuestras acciones y nos permite decidir si actuamos o no».

Los propios fabricantes de tecnología parecen concienciados respecto al uso abusivo que hacemos de sus productos, lo que ha derivado en herramientas como 'Tiempo de Uso' en el sistema operativo iOS (para iPhone y iPad) o aplicaciones específicas también para Android, entre ellas 'Quality Time' (con alertas y restricciones al excedernos en minutos); 'Freedom' (frente a la navegación web prolongada) y 'Forest', donde la fuerza de voluntad se convierte en motor de juego.

Arcones señala, en cualquier caso, que no es recomendable «depender al 100% de aplicaciones y servicios para combatir la nomofobia, ya que el verdadero cambio debe hacerlo el usuario». Cambio que en último término ha de supervisar un profesional: «Si la dependencia afecta seriamente a la conducta o al desempeño laboral, urge buscar ayuda en psicólogos especializados».