Athletic 0-3 Real Madrid
El Real Madrid gana silbando en San MamésUn Athletic mediocre y confundido es incapaz de dar la más mínima réplica al equipo de Xabi Alonso, que esta vez tuvo a Mbappé en plan estrella
Jon Agiriano
Miércoles, 3 de diciembre 2025
Que el Real Madrid gane en San Mamés es algo normal. De hecho, es rara la temporada en que no lo hace, como la pasada, ... por ejemplo. Lo que no es normal, sin embargo, es que el equipo blanco se lleve los tres puntos de Bilbao dándose un paseo, sin despeinarse y permitiéndose el lujo de jugar toda la segunda parte a beneficio de inventario, dándose pasecitos sin el mejor agobio, dejando pasar el tiempo, con tal superioridad que las gradas de La Catedral decidieron guardar silencio en señal de decepción. Porque lo cierto es que no hubo partido y esto era algo que la hinchada rojiblanca no se esperaba por mucho que su equipo no le esté dando alegrías, precisamente esta temporada.
Athletic
Simón, Lekue (Areso, m.46), Vivián, Laporte, Adama, Rego, Ruiz de Galarreta (Unai Gómez, m.46), Berenguer (Nico Serrano, m.69), Jauregizar (Vesga, m.69), Nico (Selton, m.78) y Guruzeta.
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Real Madrid
Courtois, Trent (Asencio, m.55), Militao (Gonzalo, m.77), Rüdiger, Carreras, Tchouameni, Camavinga (Güler, m.69), Valverde, Bellingham, Vinicius (Brahim, m.77) y Mbappé (Rodrygo, m.77).
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Goles: 0-1, m.7: Mbappé; 0-2, m.42: Camavinga; 0-3, m.59: Mbappé.
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Árbitro: Jesús Gil. Amonestó a los rojiblancos Berenguer (m.66) y Rego (m.75).
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Incidencias: 51.313 espectadores en San Mamés. La mejor entrada de la temporada.
Aún así, existía la esperanza de que el Athletic tuviera un buen día, mejorara su juego y se aprovechara de un Real Madrid dubitativo, todavía con los andamios puestos, que venía de encadenar tres empates en sus tres anteriores salidas en Liga ante el Rayo, el Elche y el Girona. Esa ilusión se evaporó muy rápido y sólo reapareció brevemente, como un espejismo, durante cinco minutos, entre el 25 y el 30, cuando dos errores defensivos del equipo de Xabi Alonso obligaron a lucirse a ese gigante que Courtois ante Guruzeta y Berenguer. Es verdad que el 1-1 estuvo cerca, pero se trató de dos jugadas aisladas que no tuvieron continuidad.
El fútbol de los rojiblancos continuó siendo vulgar, destartalado por momentos, y el Madrid no volvió a pasar agobios. Seguro que a Mbappé, que tan mal lo pasó la temporada anterior, le sorprendió lo fácil que este miércoles su equipo, con él como doble goleador y asistente, se desembarazó de un Athletic que contra los grandes -Arsenal, Borussia de Dortmund, Newcastle, Barcelona y Madrid- ha salido escaldado: cinco derrotas y quince goles encajados que demuestran su aparatosa pérdida de nivel competitivo respecto a las dos últimas campañas. A este Athletic, sencillamente, no le llega para competir -no ganar o empatar sino competir- contra rivales de esta entidad.
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Dio el pitido inicial Gil Manzano y, en apenas un minuto, al Athletic le empezaron a crujir sus nuevas costuras. El extraño 4-1-4-1 por el que apostó Valverde, con Rego sólo por delante de la defensa y Galarreta y Jauregizar más arriba, a la altura de los extremos, molestaba a los rojiblancos como un zapato tres tallas pequeño. La incomodidad era patente, entre otras cosas porque el Real Madrid vio pronto la debilidad de su rival en la defensa de los balones largos, diagonales a la izquierda, que empezó a lanzar Trent desde su banda. Los blancos se llevaban la segunda jugada y, a partir de ahí, empezaron a asediar a Unai Simón.
Cuando entre el minuto 4 y el 5 tuvo que lucirse en dos ocasiones de Mbappé y Vinicius, sobre todo en la primera, el portero de Murgia comprendió que la tarde iba a ser dura y fatigosa. Y cuando en el minuto 7 el delantero francés hizo una de las suyas, se fue de Lekue, Vivián y Laporte dejando a los tres convertidos en estaturas de sal, y le batió con un gran derecha, el guardameta rojiblanco respiró hondo y se convenció de que le tocaba ser el héroe del partido. Lo fue, en cierta medida, pero la tarde tampoco fue un drama. Encajó dos goles más y tuvo que salvar otros dos, uno en un mano a mano con Vinicius y otro, ya en la recta final, en un voleón de Valverde. Nada más. El Madrid tampoco estaba en disposición de ensañarse. Le bastó con igualar o superar en muchas fases la intensidad del Athletic y aprovechar el talento de sus delanteros para firmar el 0-3 más tranquilo que han logrado probablemente en sus 120 visitas a La Catedral.
Al Athletic no le salió nada y a Valverde, tampoco. Su nuevo esquema, como decíamos, chirrió desde el principio y tuvo que cambiarlo tras el descanso. Su elección de jugadores y de sus posiciones tampoco fue un acierto. Lekue no funcionó y el Madrid cargó casi todo su juego ofensivo por su costado. Adama Boiro, que juega de Pascuas a Ramos pero siempre en grandes partidos, ante rivales muy potentes, como si fuera un especialista en caza mayor, tampoco hizo olvidar a Berchiche. Más bien al contrario. Berenguer volvió a demostrar que, por razones misteriosas, la banda derecha le sienta tan bien como a un enfermo del corazón subirse al Dragon Khan. Y Nico Williams, por su parte, apareció con cuentagotas, como si rivales de este calibre le quedaran grandes ahora que está muy lejos de su 100%, como él mismo aseguró en el Ciutat de Valencia.
La sentencia
El partido terminó realmente en el minuto 43, cuando tras una larga jugada en la que aparecieron Bellingham, Trent y Mbappé en labores de asistente, Camavinga marcó de cabeza el 0-2. Fue la guinda para el francés, que brilló a gran altura hasta que tuvo que retirarse lesionado. Ese gol fue la sentencia, aunque propiamente dicha ésta la firmara Mbappé en el minuto 59 con un chutazo desde fuera del área. Porque era evidente que el Athletic, impotente, no estaba en condiciones de dar ninguna réplica al Madrid. De hecho, los cambios de Valverde no sirvieron de nada. Areso y Unai Gómez salieron tras el descanso en lugar de Lekue, que dejó de sufrir, y de Galarreta, que no sabía por dónde le había dado el aire jugando tan adelantado. Aunque volvió a su dibujo clásico, el equipo continuó igual de confuso e impotente. Las entradas más tarde de Vesga, Nico Serrano y finalmente Selton lo único que aportaron fue descanso para Berenguer, Jauregizar y Nico Williams pensando en el partido del sábado.
La verdad es que fue una tarde triste para la hinchada rojiblanca. Se hizo duro ver que el Madrid ganaba silbando en San Mamés, que había que aguantar las tonterías de Vinicius haciendo gestitos a la grada y, sobre todo, se hizo muy indigesto saber que mucho tendrán que cambiar el equipo para que ante el Atlético y el PSG se vea algo más sugerente; desde luego, no un espectáculo como el de este miércoles, capaz de provocar que muchos aficionados abandonaran el campo antes del pitido final.
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