Fuchsia: así es el sistema operativo que reemplazará a Android

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Google Fuchsia

Google quiere unificar smartphones, dispositivos de sobremesa y hasta coches

SARA BORONDO

En el mercado de teléfonos móviles todo se reduce prácticamente a dos sistemas operativos: iOS y Android. El primero es que le que utilizan los dispositivos fabricados por Apple y el segundo -desarrollado por Google-, que es el que está instalado en el resto de teléfonos. Cuando empezó la década estaban también Windows Phone o Blackberry, pero ambos se quedaron por el camino.

El panorama actual se decanta claramente hacia el sistema operativo de Google, presente en 8 de cada diez teléfonos que se venden en todo el mundo, según datos de Statista. Y la previsión es que el año que viene crezca incluso más. La predominancia de los móviles Apple se limitan a Norteamérica, Francia, Reino Unido, algunos países nórdicos, Australia y Japón. En el resto de mundo priman los móviles con Android, pero pese a que el sistema operativo vive estos momentos tan dulces, Google lleva ya un par de años trabajando en el código que lo sustituirá.

La primera versión de Android apareció en 2007

Android nació años antes de que Apple abriese la puerta de los teléfonos inteligentes. En 2003 empezaron a crear el sistema operativo Andy Rubin, Rich Miner, Nick Sears y Chris White. A partir de 2005 Google empezó a comprar empresas pujantes que trabajaban en tecnología pensada para comunicaciones móviles, entre ellas Android Inc. por una cantidad que se calcula superior a los 50 millones de dólares (44 millones de euros). Cuando llegó el momento de dar el paso y anunciar la Open Handset Alliance (OHA) que supuso el ejército de vanguardia de Google, en noviembre de 2007, se presentó la primera versión de Android, una plataforma de código abierto para móviles basada en el sistema operativo Linux. Como todas las versiones de Android, llevaba nombre de dulce: Apple Pie (pastel de manzana), en orden alfabético por su nombre en inglés. La última en salir, en marzo de 2018, ha sido Pie (pastel).

Al ser de código abierto, bajo licencia Apache, el desarrollador y el usuario tienen la libertad de usar el software para cualquier propósito, distribuirlo, modificarlo y distribuir versiones modificadas, de ahí que la mayoría de las empresas que lo utilizan en sus móviles añadan una capa con servicios adicionales.

Probablemente debido a la tecnología 5G que llegará en breve y necesitará que los dispositivos móviles manejen una gran cantidad de datos, hay una división de Google lleva casi tres años trabajando en un nuevo sistema operativo, un proyecto llamado Fuchsia, del que no hay casi información oficial, aunque sí una web fuchsia.googlesource.com con documentación relativa. Lo más destacado es que no es Linux, sino un sistema «modular basado en capacidades» que se podría utilizar en smartphones, tablets, smartwatches, coches y televisiones.

Un sistema operativo no basado en Linux

Fuchsia utilizará el núcleo (kernel) Zircon -antes conocido como Magenta-, creado por Google, y estará más cercano a un entorno Unix. Los archivos del sistema no se cargarán en el kernel, lo que supondrá que las actualizaciones del sistema serán más rápidas y sencillas y no habrá que reiniciar el dispositivo para aplicar los cambios. Esto también supone que es menos probable que una actualización del sistema operativo provoque que deje de funcionar una aplicación.

Dejar atrás Linux no quiere decir que Fuchsia vaya a romper con todos los servicios y aplicaciones de Android, ya que el nuevo sistema operativo soportará Android Runtime, lo que significa que tanto las apps como los juegos actuales serán compatibles con Fuchsia. De momento, Huawei está probando el nuevo sistema operativo en dispositivos con su procesador Kirin 970; en concreto, en el Honor Play.

Aplicaciones que funcionan en cualquier dispositivo

Android es uno de los dos sistemas operativos que tiene Google en el mercado; el otro es Chrome OS, para ordenadores portátiles y escritorio, que se basa en la nube y utiliza el navegador Google Chrome como su interfaz de usuario. Dado que Google está probando el sistema operativo en su portátil Pixelbook y otros Chromebooks, cada vez cobra más fuerza la opción de que Fuchsia pueda utilizarse en cualquier tipo de dispositivo, unificando el móvil con los aparatos de sobremesa. De esta forma, las aplicaciones, programas y herramientas funcionarían en todas las plataformas con Fuchsia sin que los desarrolladores tuvieran que realizar modificaciones ni optimizarlas para distintos sistemas operativos.

Profundiza en esta idea el hecho de que Fuchsia puede tener dos interfaces de usuario: Armadillo, más orientada a las pantallas táctiles, y Capybara, pensada para un teclado y ratón.

No obstante, no hay nada definitivo ni claro sobre qué va a hacer Google con Fuchsia, toda vez que la empresa no ha anunciado oficialmente sus intenciones y, de momento, no pasa de ser un experimento de código abierto.