Así ayudará la tecnología a que las ciudades sean más seguras

Las urbes ganan en 'inteligencia'/
Las urbes ganan en 'inteligencia'

La inteligencia artificial y el Internet de las cosas resultarán determinantes

SARA BORONDO

Más de la mitad de los habitantes del planeta vive ya en áreas urbanas, según datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), de forma que las ciudades se han situado cada vez más en el centro de atención de organismos internacionales como Naciones Unidas que, en su Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, ha establecido como uno de sus objetivos «construir ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles».

Aunque en Europa la progresiva urbanización se ha ralentizado en las últimas décadas respecto a otras zonas del mundo -según establece el informe 'La Ciudad Digital al Servicio del Ciudadano del Siglo XXI' elaborado por Minsait, del grupo Indra-, la Unión Europea ha entendido que las ciudades son claves para luchar contra el cambio climático gracias a una mayor eficiencia en el uso de los recursos y ha establecido una 'Agenda Urbana' que define el futuro de las urbes del continente que trabaja en múltiples frentes.

Usar las TIC para mejorar los servicios al ciudadano

Uno de los conceptos que se está escuchando cada vez con más frecuencia es 'ciudad digital', a medida que las tecnologías actuales como el 'deep learning', la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) se vayan desarrollando en lo que cada vez se considera más será la cuarta Revolución Industrial. Las ciudades digitales utilizarán las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para mejorar la calidad de los servicios a los ciudadanos y su participación, la competitividad y la formación con una gestión optimizada de la energía y el transporte de infraestructuras eficientes y durables que sean respetuosas con el medio ambiente y más seguras, lo que se espera revierta en mayor eficiencia de los recursos y más calidad de vida para los ciudadanos. Se supone que serán también más seguras gracias a una red de telecomunicaciones rápida y completa que posibilitará la tecnología 5G, con gran cantidad de objetos interconectados mediante la IoT. Se recibirá una gran cantidad de datos en tiempo real, lo que permitirá saber qué está sucediendo para responder lo más rápido y eficazmente posible. Mucha más información, más fácil de conseguir y más barata.

El informe 'Smart cities: Digital solutions for a more livable future' del McKinsey Global Institute establece tres capas para que una ciudad pueda usar la tecnología para mejorar: primero la tecnología base, con smartphones y otros sensores conectados por redes de alta velocidad que registren el flujo del tráfico, el consumo de energía o la calidad del aire. La segunda capa son aplicaciones específicas que conviertan esos datos en información útil para detectar lo que sucede en cada momento y las necesidades de los ciudadanos; y la tercera capa consiste en llevar a cabo las modificaciones necesarias para responder a esas necesidades, dando a los ciudadanos la información necesaria para que adopten las mejores decisiones.

De momento, todo esto no es más que teoría y marketing, pero sí hay varios puntos que la tecnología de los próximos años puede contribuir a que las ciudades sean más seguras para sus ciudadanos (aunque algunos de ellos pueden ser conflictivos, sobre todo los que hacen referencia al seguimiento de las actividades de todos los ciudadanos). La gente tiene una percepción de la inseguridad cada vez mayor, según el informe The State of European Cities de 2016, sobre todo ante la amenaza terrorista, pero incrementar la vigilancia sobre todo el mundo para evitar un posible ataque supone reducir o eliminar el terreno de la privacidad y permitir a los cuerpos de seguridad públicos o privados el acceso a datos personales de los ciudadanos, así que aquí el reto reside en buena medida en conjugar ambas posiciones.

Puntos claves para mejorar la seguridad

Estos puntos no necesariamente pueden desarrollarse todos en el futuro, o puede que algunos tarden más tiempo en implantarse que otros:

Gestionar con más eficacia el tráfico

Las cámaras y la IA permitirán analizar el flujo de vehículos, sentido de circulación y cualquier elemento que interfiera con el tráfico de forma que los habitantes de la ciudad puedan desplazarse con comodidad y rapidez evitando los accidentes. El uso de cámaras de alta definición permitirá -incluso en condiciones metereológicas adversas- captar las matrículas de los vehículos que excedan la velocidad permitida o infrinjan el código de circulación, y esto puede disuadir a los posibles infractores.

Mejorar la atención sanitaria

Las aplicaciones que analizan todos los datos recibidos en el IoT pueden marcar una diferencia en la sanidad mediante la monitorización en remoto de los pacientes para decidir si necesitan ir al médico o no. También servirán para detectar una posible epidemia y frenar su expansión y para mejorar la vida de algunos colectivos de pacientes crónicos. Un ejemplo de este uso de la tecnología fue el proyecto 'City4Age', un estudio que se llevó a cabo durante 30 meses en seis ciudades de todo el mundo (entre ellas la española Madrid) para detectar riesgos en las personas con discapacidades cognitivas leves y la población anciana útil (el 19% de la población europea tiene 65 años o más) utilizando los datos de sus teléfonos móviles o relojes inteligentes, sensores y tarjetas de transporte. City4Age fue un proyecto enmarcado en el programa europeo Horizon 2000 y en él participó el Instituto de Tecnología de la Universidad de Deusto, DeustoI Tech-INTERNET.

Reducir los accidentes de tráfico

Según el informe 'Smart Cities: Digital Solutions for a More Livable Future', Las aplicaciones de taxi y VTC reducirán los accidentes un 1% cuando las utilicen los conductores que no estén en condiciones de ponerse al volante y el uso creciente de los vehículos autónomos pueden contribuir a que el tráfico sea más seguro, aunque el informe añade que quedan por solucionar aún algunas cuestiones técnicas y de uso real de estos vehículos.

Responder con más eficacia a las emergencias

Los sistemas inteligentes optimizarán las llamadas de emergencia y las operaciones de campo, y despejarán el camino de los vehículos de emergencia hasta el lugar en el que son necesarios, lo que podría reducir un tiempo de respuesta cifrado actualmente en ocho minutos hasta los dos minutos.

Reducir la contaminación

Cada vez más ciudades informan a sus habitantes de la calidad del aire cada día, ya sea a través de web o mediante una app, pero algunas proporcionar estos datos de forma muy localizada. Por ejemplo, la 'Official City Air App London' informa de las consecuencias de la exposición al aire contaminado e incluye un mapa interactivo de Londres que muestra a los usuarios un itinerario alternativo pedestre con baja contaminación, el 'Clean Air Route Finder'. Pero el futuro puede ser mucho más prometedor; el informe 'Smart cities: Digital solutions for a more livable future', los sensores medidores de la calidad del aire de forma contínua permitirán conocer al instante cuándo hay una subida en la contaminación y cuál es la fuente que la causa, para poder actuar más rápidamente. El informe indica que Beijing redujo el número de contaminantes letales un 20% en un año realizando un seguimiento de las fuentes de contaminación y regulando el tráfico en consecuencia. Además, dice el informe, al informar a los ciudadanos de la calidad del aire en tiempo real a través de los smartphones, los ciudadanos pueden adoptar medidas de protección, lo que reduciría potencialmente sus efectos sobre la salud entre un 3 y un 15%.

Puntos de fricción con la privacidad

Predecir y resolver mejor los delitos

El informe 'Smart Cities: Digital Solutions for a More Livable Future' apunta a que se podría reducir el crimen en un 30-40% y el tiempo de respuesta ante las emergencias sería entre el 20 y el 35% más rápido gracias a las tres capas que propone y que, basándose en el procesamiento de los datos recibidos de los sensores y smartphones, se puede conseguir -entre otras mejoras en la seguridad ciudadana- la predicción de delitos. Utilizando mapas del crimen en tiempo real, un análisis estadístico puede establecer unos modelos de comportamiento que anticipe delitos antes de que sucedan y, cuando ocurra alguno, solucionarlo de forma más eficaz y rápida utilizando la detección de disparos, y la vigilancia inteligente que incluya los sistemas de seguridad domésticos.

Gestionar las multitudes

Las empresas que están desarrollando los sistemas para ciudades inteligentes proponen implementar un sistema de seguridad urbano con vídeo de alta definición y sistemas de reconocimiento facial en espacios públicos en los que se realicen actividades multitudinarias. En eventos deportivos, manifestaciones o conciertos estos sistemas pueden ayudar a la policía a prever actos violentos y detectar crímenes o buscar a sospechosos.

Estos dos últimos puntos generan graves conflictos con la privacidad de las personas ya que las empresas que la están desarrollando, como Hikvision, indican que conviene que todo esto vaya acompañado de un control central unificado que tenga acceso a cualquier canal de vídeo e incluso coordine seguridad pública y privada. China es uno de los países que más ha profundizado en este punto y en 2017 anunció la instalación de la red de videovigilancia más grande del mundo, con decenas de millones de cámaras, la mayoría equipadas con inteligencia artificial y capaces de reconocer rostros y leer la edad, etnia y género de las personas. Las autoridades pueden así unir la imagen con el documento de identidad y acceder a toda la información de una persona y rastrear sus seguimientos. El lugar en el que el gobierno chino está probando con más fuerza este método de mejorar la seguridad ciudadana es la provincia de Hangzhou, donde, según informan diversos medios, en virtud de un proyecto denominado 'Construcción de comunidades inteligentes' las autoridades han llegado a obligar a instalar cámaras hasta en casas de alquiler

Al mismo tiempo que unos equipos intentan perfeccionar los métodos de vigilancia, otros buscan la forma de esquivar un control que permitiría saber dónde está cada ciudadano y qué hace cuando esté en espacios públicos. Investigadores de la universidad de Lovaina (Bélgica) han logrado engañar a las cámaras de vigilancia equipadas con inteligencia artificial simplemente incorporando a su imagen lo que han denominado 'parche antagonista', que consiste en una imagen diferente a la que cabría esperar en la figura humana. Si este parche se coloca en la cintura del sujeto, la cámara no logra detectar a una persona aunque se mueva.

El equipo de investigación belga intentará ahora integrar el dibujo del parche en la ropa de forma que se pueda confundir a la cámara desde distintos ángulos. Y es que algunos quieren evitar por una simple cuestión de mantener la privacidad que las cámaras identifiquen los rasgos de las personas. Así, experimentos como el proyecto 'Computer Vision Dazzle', de Adam Harvey, se basa en el uso de llamativos maquillajes y peinados asimétricos que dificultan que las cámaras detecte los rasgos faciales de la persona. En la misma línea se sitúan las 'Privacy Visor', creadas por el Instituto Nacional de Informática de Japón, que reflejan la luz cenital haciendo invisible a la visión artificial la zona de los ojos, y la 'Flashback Photobomber', una sudadera recubierta de cristales con microesferas que hacen rebotar la luz y oscurecen el rostro.