Cómo tener un televisor inteligente sin comprarse uno nuevo

Los Smart TV ya son un estándar/Web
Los Smart TV ya son un estándar / Web

Existen infinidad de receptores de Smart TV a un precio económico

SARA BORONDO

Uno de los principales avances en las televisiones de la última década está relacionado con la calidad de la imagen, con paneles cada vez más grandes y capaces de ofrecer imágenes a más resolución: primero fue el Full HD, luego el 4K y ya se comercializan televisores 8K. El segundo es la aparición de aparatos inteligentes, las Smart TV, con internet integrado y distintas aplicaciones de software para ver vídeos, fotografías, comprar, jugar, acceder a redes sociales... etc.

Igual que otros dispositivos inteligentes como los teléfonos móviles o las tablets, las Smart TV tienen un sistema operativo propio al que se añade un puerto Ethernet para conectarse al router (también pueden hacerlo vía Wi-Fi). Además, admiten el uso de teclados y ratones USB para navegar con más comodidad.

Pero, ¿qué ocurre cuando la televisión de casa todavía está bien, no tiene demasiados años y no es inteligente? ¿Hay que comprarse una nueva o resignarse a perder todas las posibilidades que tiene una Smart TV hasta que sea necesario comprarse un nuevo aparato? La respuesta a las dos preguntas es no, ya que hay distintas maneras de convertir en 'inteligente' a una tele que no lo es.

Una solución más barata que una tele nueva

Instalar estos receptores en una televisión no inteligente es muy sencillo. El primer paso es conectar el dispositivo en un puerto HDMI de la tele. Si se trata de una antigua televisión de tubo, existen conversores de HDMI a conector RCA (el de los cables rojo, amarillo y blanco). A continuación, hay que elegir en el mando de la televisión el canal HDMI y seguir las instrucciones para conectar el set-top-box a la red Wi-Fi de casa.

Los más conocidos son Chromecast, de Google; Fire TV, de Amazon; y Apple TV, de Apple. A través de ellos se puede ver en la televisión el contenido de miles de aplicaciones compatibles. Se utilizan principalmente para ver vídeos que estén en el móvil u ordenador, además de acceder a las plataformas de streaming más populares, previa suscripción.

Chromecast, de Google

Es muy sencillo de usar. Lo que hace en realidad es transmitir a la pantalla del televisor el contenido que haya en otro dispositivo. Los últimos modelos, como Chromecast 3, son capaces de optimizar la imagen para que tenga la mejor calidad posible en pantalla grande.

Funciona con iPhone, iPad, teléfono o tablet Android y ordenador con Wi-Fi, los que a su vez pueden utilizarse como control remoto. Otra forma de manejarlo es mediante la voz, si se dispone de un altavoz Google Home.

El modelo Chromecast Ultra puede transmitir imágenes 4K y Chromecast 3, el que acaba de anunciar Google, lo hace hasta 1080p y 60 fps. Este último admite la opción de «invitado», con la que puede compartir contenidos alguien que no esté conectado a la misma red Wi-Fi. Chromecast 3 cuesta 39€ y Chromecast Ultra tiene un precio de 59€.

Fire TV Stick, de Amazon

Tiene un conector HDMI para la televisión y otro Micro USB para la alimentación. A través de Bluetooth se pueden conectar otros dispositivos y tiene un almacenamiento de 8 GB.

Incluye un mando a distancia muy sencillo, aunque también se puede utilizar el móvil. Es compatible con Amazon Primer Video, Netflix, Movistar+ y más de 4.000 aplicaciones (entre ellas no están Youtube ni HBO) y juegos. Los usuarios de Amazon Prime pueden ver, además de su propio servicio de streaming Prime Video, las fotos que tengan en Prime Photos. También tiene la opción de hacer mirroring (mostrar lo que hay en la pantalla del móvil). La interfaz tiene tres pestañas: Inicio, Categorías y Configuración, aunque no tiene buscador de 'apps'. Su precio es 49,99€.

Apple TV 4K

Va más allá de ser un simple reproductor de contenidos. Se puede conectar mediante Wi-Fi o con un cable Ethernet, además de Bluetooth. Su instalación es muy cómoda y sencilla gracias a la facilidad de integración de todos los aparatos de Apple: solo hay que conectarlo a la red casera y acercar cualquier dispositivo para 'calcar' su configuración. Incluye un pequeño mando con panel táctil que se carga mediante un puerto Lighting, aunque su batería puede durar meses.

Además de los juegos y 'apps' que sean compatibles (Netflix, HBO y Youtube inclusive), reproduce el contenido (como imágenes o películas) de cualquier dispositivo Apple que esté en la red gracias a Airplay. Y, como incluye el asistente Siri, se pueden controlar por voz desde el Apple TV otros dispositivos inteligentes compatibles con HomeKit. Apple TV 4K cuesta 199€ en la versión de 32 GB y 219€ en la de 64 GB. Apple TV con resolución HD, con almacenamiento de 32 GB, cuesta 159€.

Estos son los tres dispositivos más usados, aunque hay otros TV Boxes basados en Android con prestaciones similares y precios muy diversos. La horquilla abarca productos con buena relación calidad precio como el Xiaomi Mi Box (74,99€, con 8 GB de memoria interna y puerto USB3; imágenes en 4K HDR a 60 fps y control por voz).

También hay que destacar Nvidia Shield TV (199 €), con resolución 4K HDR y especializado en juegos. Cuenta también con 'apps' y puede transmitir música o vídeos del ordenador a la televisión, con búsqueda por voz usando Google Assistant.

 

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