'Campeones' arrebata a 'El reino' el Goya a la mejor película en la gala más redonda de los últimos tiempos

Jesús Vidal mejor actor revelación por 'Campeones'./EFE
Jesús Vidal mejor actor revelación por 'Campeones'. / EFE

La bilbaína Arantxa Echevarría obtiene el premio a la mejor dirección novel por 'Carmen y Lola' en una noche donde fue protagonista Jesús Vidal, el actor ciego de 'Campeones'

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Parecía que iba a ser la noche de 'El reino', pero al final 'Campeones' se llevó el premio gordo en la mejor gala de los Goya en muchos, muchos años. Casi tres millones y medio de espectadores y más de 19 millones de euros convierten el filme de Javier Fesser en la cinta española más taquillera del año pasado. 'Campeones' es un derroche de buenrollismo protagonizado por un grupo de discapacitados que son el alma de una historia coon una excusa argumental que no suele funcionar en pantalla, el deporte, y que ha logrado que el público salga feliz y emocionado del cine con esta defensa de la diferencia que rompe todos los prejuicios sobre un colectivo invisible en nuestra sociedad.

Sus tres Goyas pudieron más que los siete Goyas de 'El reino', que se reestrena este fin de semana en 150 salas para aprovechar el tirón de los premios. Rodrigo Sorogoyen arrebató a Fesser el premio al mejor director en Sevilla. Antonio de la Torre recibió el segundo Goya de su carrera por su papel de un político corrupto que desciende a los infiernos y demostró ser tan grande que imitó a José María García y Chiquito en su parlamento. La veterana Susi Sánchez venció por sorpresa por su papel en 'La enfermedad del domingo', una mujer que abandona a su hija y la reencuentra 35 años después.

La cosa empezó crispada en la alfombra roja, donde Vox, que no había sido invitado, se convirtió en involuntario protagonista. Muchos de los entrevistados acabaron echando pestes del partido al ser preguntados. «He decidido no hablar ni nombrarlo y me gustaría que hicierais lo mismo, le niego la existencia», expresó rotundo Pedro Almodóvar, que no se quitó las gasfas de sol en toda la noche. El vídeo inicial tuvo gracia y sentido del espectáculo, con los presentadores de la fiesta, Andreu Buenafuente y Silvia Abril, huyendo en coche por las calles de Sevilla hasta caer al Guadalquivir.

La pareja sacó chispas de su relación matrimonial y demostró sus tablas sobre el escenario. Fueron generosos y hasta no tuvieron pudor en salir en paños menores. Hubo coñas a costa de Puigdemont y Harvey Weinstein por aquello de tensar los límites del humor. Pablo Casado, presente en el Palacio de Congresos de Sevilla, sonreía al recibir las pullas y Pablo Echenique se rió al escuchar el chiste más bestia de la noche: «Su vida es un travelling». Se afeó la ausencia del presidente del Gobierno, que se excusó porque tenía mitin por la mañana en Zaragoza. «A lo mejor le da tiempo a llegar al presidente. Además tiene un avión y puede venir con su perro, todo son ventajas», ironizó Buenafuente.

Que la fiesta iba bien lo certificó la primera actuación musical de la noche. Espectacular. Rosalía, la artista del momento, puso los pelos de punta al versionar junto al Cor Jove del Orfeó Catalá y El Guincho 'Me quedo contigo', de Los Chunguitos, un tema de 'Deprisa, deprisa', la peli quinqui de Carlos Saura. Hasta el escenario tenía clase, algo así como una marquesina de un teatro de Broadway entre telones rojo sangre. Se notaba que el espectáculo lo producían profesionales, El Terrat, la productora del presentador, y no la propia Academia con en ocasiones anteriores.

Arantxa Echevarría, mejor directora novel por 'Carmen y Lola', y los actores Antonio de la Torre ('El reino') y Susi Sánchez ('La enfermedad del domingo').

Un momento emotivo llegó de la mano de los mejores directores de cine fantástico del país –Álex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Juan Antonio Bayona, Paco Plaza, Nacho Vigalondo...– que presentaron el Goya de Honor a Chicho Ibáñez Serrador. Su 'padre' espiritual ya recibió la estatuilla hace unos días en la fiesta de los nominados. Un estupendo vídeo recordó el acto y la carrera del autor de 'La residencia' y '¿Quién puede matar a un niño?' con la sala puesta en pie.

Pero las lágrimas llegaron con el Goya al mejor actor revelación a Jesús Vidal, el baloncestista hipocondriaco de Campeones, el primer ciego que consigue una estatuilla (solo conserva un 10% de visión en un ojo). «Señoras y señores de la Academia, no saben lo que han hecho. ¡Ustedes han distinguido a un actor con discapacidad!», arrancó su larguísimo discurso de agradecimiento. Jesús, leonés del 75, aprobó la carrera de Filología, estudió un máster de periodismo, hizo prácticas en la agencia Efe y luego se formó en arte dramático. «Me vienen a la cabeza tres palabras: inclusión, diversidad y visibilidad. A mí sí me gustaria tener un hijo como yo si tengo unos padres como vosotros», concluyó tras no dejar un ojo seco en la sala en el momento más emocionante en la historia de los premios del cine español.

«No se preocupen, que yo soy breve», se rió de sí mismo Màxim Huerta con contraplano del ministro Guirao en una ceremonia que jugó con la sorpresa y que incluyó tuna y batucada. Para acompañar el In Memoriam, las fotografías de la gente del cine que se ha ido este año, James Rhodes interpretó a Bach en el escenario volviendo a poner un nudo en la garganta. La gente parecía emocionada y contenta, no tensa y crispada como en años anteriores.

Silvia Abril y Andreu Buenafuente, presentadores sin complejos.
Silvia Abril y Andreu Buenafuente, presentadores sin complejos.

Fue una celebración del cine y no un mitin político. Mariano Barroso, presidente de la Academia, dio la bienvenida a las nuevas plataformas «que han transformado la forma de ver cine» la noche en que Netflix recibió su primer Goya –a la mejor película iberoamericana– por 'Roma'. «Unas pantallas no van a derrotar a otras, el cine no va a desaparecer». Ni un reproche al Gobierno.

Tal como estaba cantado, Arantxa Echevarría ganó el Goya a la mejor dirección novel por 'Carmen y Lola', su historia de amor entre dos gitanas que se ha atrevido a romper tabúes. «Una sociedad hay que medirla por el sitio donde sitúa a la mujer, tenemos que pensar si España está madura», reflexionó esta realizadora que ya quería dedicarse al cine con 8 años. «Dedico este premio a los que no pueden ponerse en la piel de las minorías, a los que creen que no es necesaria una ley de violencia de género, ni que los colectivos LGTBI deben tener apoyo o el cambio de sexo entrar en la sanidad pública».

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