Historias de Tinder

«Me enamoré de ella y se fue con otra», la traumática experiencia de una bilbaína en Tinder

«Me enamoré de ella y se fue con otra», la traumática experiencia de una bilbaína en Tinder

En Bizkaia Dmoda recogemos cada semana los testimonios de usuarios vizcaínos de una de las aplicaciones para ligar más populares

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En Bizkaia Dmoda recogemos cada viernes los testimonios sobre Tinder que llegan a nuestro email (bizkaiadmoda@gmail.com). La semana pasada descubrimos la historia de Esther, de 36 años, que relató su decepcionante experiencia en esta aplicación, que decidió instalarse harta de no tener vida social, después de que todas sus amigas estuviesen en el paritario o criando a sus hijos. Hoy traemos el relato de Andrea:

Me llamo Andrea y tengo 26 años. Hago uso de Tinder de forma esporádica desde hace algunos años. Siempre que tengo una mala experiencia me juro que es la última vez, pero siempre acabo volviendo. Ligar en persona se me da bastante mal, debido a mi timidez extrema, que hace que para algunas personas resulte un poco rarita o antipática a veces. Pero a través de la pantalla me siento protegida y puedo deshacerme de mis inseguridades. Si a mis dificultades personales, le sumamos que ligar en la calle con otras chicas en una ciudad pequeña es una odisea, Tinder parece la mejor opción para no quedarme soltera para siempre.

Con el paso del tiempo y las experiencias, mi perspectiva sobre el amor ha cambiado bastante y la mágia de Tinder ha ido muriendo lentamente. Abro mi perfil y tengo 24 'matches' con los que ni he mediado palabra y 25 conversaciones que se han quedado estancadas en el «Hola, ¿Qué tal?». La primera vez que abrí esta aplicación para ligar era una chavala inocente que creía que encontraría allí a mi media naranja, pero por el momento seis meses es lo máximo que ha durado mi conquista más larga.

La verdad es que esta red social me genera sentimientos encontrados. Considero que es literalmente un catalogo de personas. ¿Cómo voy a saber si es el amor de mi vida por una simple foto? Así que tengo que usar mi sexto sentido para visualizar si la chica de la foto y yo tendríamos algo interesante de lo que hablar. La única buena experiencia que tuve fue con una chica que al verme en Tinder por arte de magia me encontró en Instagram, así que indirectamente… ¡Gracias Tinder!

Después de varias idas y venidas con la chica de Insta-tinder, todavía seguía siendo una ingenua que creía en el amor, aunque un poquito menos. Así que volví a la carga. Un día apareció una chica que parecía muy interesante, así que le di rápidamente al corazoncito verde. Al cabo de unas horas, vi su 'match' en mi pantalla. Flipé porque parecía una chica encantadora, con un trabajo súper interesante, además de que era guapísima. «Las chicas como ella se fijan en chicas más guays que yo», pensé. Viviamos en ciudades distintas, así que estuvimos un mes hablando antes de quedar. Todo era maravilloso, hablábamos cada noche por teléfono, hacíamos videollamadas y nos pasábamos el día hablando por whatsapp. Hasta me daba igual que fuera alérgica a los gatos, que son mi pasión. Un día por fin planeamos vernos, así que fui a su ciudad para estar con ella un fin de semana, que resultó ser increíble. Unos días maravillosos, estuve en su casa, conocí a su perro (que eso para mí es más sagrado que conocer a su familia, a la que también conocí, por cierto). Tras despedirnos y volver a mi casa, la situación cambió radicalmente, de la noche a la mañana. A penas me hablaba y siempre discutíamos. Yo estaba con el corazón partidísimo, porque sabía que la chica maravillosa que creía haber conocido no existía en absoluto. Me mareaba diciéndome que quería verme de nuevo, pero que no quería estar conmigo. Las prisas y la intensidad de antes se habían esfumado de repente. Tras varias semanas dándome largas, un día desapareció del mapa. No contestaba mis llamadas ni mis mensajes. Sufrí la famosa moda del 'Ghosting', cortó la relación sin avisar ni decir por qué. Yo siempre pensaba que esas cosas no podían pasar, pero por desgracia me pasó. Al cabo de un par de días, descubrí que estaba con otra chica. Apaga y vámonos. ¡Me pillé de ella y se fue con otra!

Después de eso, volví a Tinder, pero por ahora no ha vuelto a ser lo mismo. Mi confianza en el ser humano está de vacaciones. Quizá cuando la recupere, sea momento de pasar a la vida real y dejar la conquista virtual.

¡No te pierdas el resto de experiencias!

Envíanos tu experiencia en Tinder a bizkaiadmoda@gmail.com