Historias de Tinder

Las tácticas infalibles de un baracaldés «culto, con moto y con perro» para triunfar en Tinder

Las tácticas infalibles de un baracaldés «culto, con moto y con perro» para triunfar en Tinder

En Bizkaia Dmoda recogemos cada semana los testimonios de usuarios vizcaínos de una de las aplicaciones para ligar más populares

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En Bizkaia Dmoda recogemos cada viernes los testimonios que llegan a nuestro email (bizkaiadmoda@gmail.com). Esta nueva sección nació hace dos semanas con la divertida historia de Irati, de 27 años, que contó que en esta app de citas había encontrado «mucha anchoa y poca lubina». Y continuó el pasado viernes con el relato de Mikel, de 32 años, que conoció la aplicación por parte de «un amigo mexicano que se estaba poniendo las botas», pero descubrió decepcionado que en Bilbao, «la meca de los pagafantas», no hay «quien moje.»Hoy traemos la experiencia de Héctor:

Me llamo Héctor, soy de Barakaldo y tengo 29 años. Tras una relación de cuatro años y dos meses de duelo, fue en octubre cuando me decidí a crearme una cuenta en Tinder.

En un principio, fue más curiosidad que otra cosa. En realidad, no estaba buscando nada concreto. Aunque si me hubiesen propuesto tener sexo habría aceptado de cabeza. Lástima.

Lo primero, y más divertido, fue elegir las fotos para mi perfil. Para aquellos que estéis pensando en crearos una cuenta, aprended:

1. Foto con perro (si es posible, de estos que dices: «¡ay, qué mono!») Con esto ya tenéis la posibilidad de romper el hielo con una frase que no sea «Hola, ¿qué tal?» (frase a evitar si quieres destacar en un mundo tan competitivo) Es más original empezar por un: «¿Le diste 'match' a mi perro o a mí?» Y ya si lo acompañas de un emoticono con lengua… Te darán dos posibles respuestas: «a tu perro, obvio» o «a los dos». De todas todas, el perro siempre ligará más que tú.

2. Foto con moto. No hace falta dar más detalles. ¿Nunca os han dicho que llevéis un casco a vuestra primera cita aún no teniendo moto? Bueno, pues yo al menos la tengo.

3. Foto leyendo un libro = posible chico culto. Tengo que reconocer que la mayoría de conversaciones largas que he tenido tienen su origen en esta fotografía. ¿Coincidencia? No lo creo.

4. Foto aventurero. Es aquella foto en la que se te ve escalando en los Picos de Europa, en la proa de un barco ballenero en Islandia o desnudo en los canales de Ámsterdam. Esta última era de broma, pero ya ves por donde voy.

5. Foto divertida. ¡Mira! En esta igual si que puedes meter la de Ámsterdam.

Foto bonus: Foto bohemio. En este tipo de imagen puede que salgamos de espaldas o a contraluz. Y esto en el caso de no ser muy agraciado puede ser de gran ayuda.

Lo segundo es el juego de los 'match'. Aquí cada uno sigue sus gustos.

Demasiado postureo y morritos en las fotos, no me gusta. Solo se ve un paisaje, así que nada, no me gusta. Parece maja, me gusta. Sale en las fotos con todas sus amigas y tienes que adivinar quién es ella, no me gusta. Demasiada alta (para mí), no me gusta.

Después de dar 'match' a casi 20 chicas, tomo la iniciativa de escribir a alguna. A pesar de que la mayoría se queda en tres preguntas y respuestas, un par de conversaciones cogen ritmo y hacen que el tiempo perdido en elegir las fotos haya servido para algo.

Hablamos de muchas cosas: de libros, de películas, de viajes, de trabajo, de sexo. Sí, de sexo también, aunque en forma de indirectas y a veces sin el 'in'.

Así como lo de elegir las fotos para el perfil se me da bastante bien, el tener citas a ciegas lo llevo algo peor. Pero gracias a mi experiencia, tenéis la posibilidad de conocer lo que no hay que hacer. Así que, aprended:

· Primera cita: Me marqué un 'First Dates'. Seguro que os suena del programa de la tele. Consiste en ir a cenar a un restaurante. Primer error. Para colmo, al final de la cena le solté la mítica pregunta que les hacen a las parejas del programa: «¿Tendrías una segunda cita con Héctor? Solo obtuve risas como respuesta.

· Segunda cita: Quedamos en Noche Vieja a las cinco de la mañana. Segundo error. Fui hasta donde estaba ella con las amigas y no pasó nada entre nosotros.

· Tercera cita: Una chica me propone acompañarme a las clases de bachata que voy los miércoles. No es interesante ni de contar. Si no hay química, no hay química.

· Cuarta cita: Se me ocurrió avisar a la chica de mis anteriores errores. Así que le propuse quedar para tomar algo y así no cometer mi primer error; y lanzarme a darle un morreo en cuanto la viese, para evitar el segundo error. Ella aceptó las condiciones, pero a la hora de la verdad no me lancé a darle el beso. Quizás si lo hubiese hecho escribiría aquí «Tercer error». Pero el beso acabo llegando más tarde.

Conclusión personal: 20 'matches', 4 citas, 1 favorable.

Envíanos tu experiencia en Tinder a bizkaiadmoda@gmail.com