¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar un móvil?

Smartphones/Web
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El uso diario hace primar unas características sobre otras

SARA BORONDO

Cuando llega la hora de comprar un móvil, hay tanta variedad de marcas y modelos que cuesta saber cuál es el más adecuado. Para la gran mayoría de las personas, leer sus especificaciones técnicas no aclara gran cosa: ¿de qué sirve un procesador potente?, ¿qué utilidad tienen dos cámaras?. Cada una de esas características cuanta con sus propias funciones, y entenderlas bien facilita poder elegir con mayor precisión el smartphone que mejor se adecúe al uso diario que se le vaya a dar.

Así pues, el primer paso es tener claro para qué se quiere el teléfono: si es para hacer fotos, si vamos a usar muchas aplicaciones o si se va a utilizar para engordar nuestro perfil en las redes sociales, mandar mensajes y poco más. El segundo paso es decidir la franja de precio, ya que un modelo básico puede suponer apenas 50 euros, mientras uno de gama alta con la última tecnología del mercado puede superar los 1.000. Conectado con esto está el tiempo de vida útil previsto para el dispositivo, algo especialmente importante ante la irrupción de las redes 5G en 2020.

A fin de cuentas, hay tres aspectos claves en un móvil: la batería, la cámara y el rendimiento (entendiendo por este la capacidad para manejar aplicaciones con fluidez) a la hora de decidirnos por un modelo u otro.

1.

Cuestión de miliamperios

Quien está mucho tiempo fuera de casa cada día o utiliza el móvil para actividades que gastan bastante batería -como ver vídeos o jugar- son especialmente conscientes de la importancia de que el teléfono tenga una batería potente. Es uno de los aspectos que más estudian los fabricantes, ya que deben encontrar el equilibrio entre la capacidad de la batería y el peso del terminal (a más batería, más grosor).

El mínimo para las necesidades actuales sería unos 2.800 o 3.000 miliamperios (mAh) para un uso moderado del teléfono y, para ir con más tranquilidad, mejor un modelo con 3.500mAh, que debería durar todo el día. Son bastantes los terminales que superan esta cantidad, como el Huawei Mate 9 (4.000mAh), el Asus Zenfone Max Pro (5.000mAh) o el Xiaomi Mi Max 3 (5.500mAh). Este último, además, permite la carga rápida, tecnología que reduce en mucho el tiempo necesario para rellenar la batería. Esto se logra aumentando el voltaje y sirve, sobre todo, cuando está bastante baja, de forma que en la primera media hora puede llegar hasta el 80% de su capacidad.

2.

Algo más que megapíxeles

El móvil ha sustituido a las cámaras digitales con más rapidez de la que éstas dejaron fuera de combate al carrete tradicional. Las razones son varias, como la moda de los selfies, ya que la lente delantera de los smartphones permite que nos veamos en la pantalla antes de capturar la imagen. Sin contar con las 'apps' que suben la foto directamente a las redes sociales. Y todo ello con la comodidad que supone no tener que llevar otro aparato encima. Por eso, aparte de la cantidad de megapíxeles que tengan, también es importante que utilicen buenos sensores para captar imágenes de calidad. Pero hoy día la decisión de comprar teniendo en cuenta la cámara no dependen solo de estos datos.

Desde que Apple sacó el iPhone 7 en 2016 con doble cámara se han popularizado los teléfonos con dos lentes, un angular y un teleobjetivo, ya que así se consigue mejor rendimiento con poca luz y se puede jugar con el enfoque (para el conocido como efecto bokeh, que deja nítido el retrato de una persona en primer plano y desenfoca el fondo).

Pero ahora lo que se llevan son las tres cámaras traseras por terminal. En 2018, ya salieron al mercado varios teléfonos como el Huawei P20 Pro, el Samsung Galaxy A7 o el Oppo RX17 Pro que contaban con una triple lente. Y ya se han anunciado modelos como el LG V40 ThinQ, con cinco cámaras. Su software recoge información de todos los objetivos para configurar una imagen realista y mejorada.

Pero esta no es más que una de las tendencias actuales, ya que hay otra -la que sigue el Google Pixel 3 (reconocido por la calidad de sus imágenes)- que apuesta por el machine learning (el aprendizaje de la inteligencia artificial) para mejorar la calidad de las fotografías de los móviles. Si decidimos comprar un teléfono con una cámara trasera como el de la empresa del buscador, deberemos comprobar que la 'app' de la cámara es capaz de mejorar la imagen de verdad.

3.

Rendimiento y almacenamiento

El procesador es el cerebro del teléfono y buena parte de su funcionamiento depende de él. Hasta la opción de carga rápida depende del chip que lleve instalado el terminal. El campeón actual en Android es Qualcomm. De hecho, la conocida marca de tecnología ha anunciado ya su primer chip de 7 nanómetros y compatible con redes 5G, el Snapdragon 855, preparado para obtener mejores resultados en fotografía y vídeo. De momento es suficiente con un modelo menos avanzado (como el 625) si no se va a realizar un uso muy exigente del móvil, o un 636 para ir más tranquilo.

Claro está, no todas las marcas trabajan con Snapdragon. Los Galaxy de Samsung que salgan en 2019 utilizarán seguramente el Exynos 9820, pero el 7885 que lleva el Galaxy A7 es suficiente de momento para muchos usuario. Por otro lado, los procesadores Kirin son exclusivos de los móviles Huawei (y, por tanto, también de los Honor), el 710 es el que está instalando en su actual gama media, pero el 659 no es una mala opción para un móvil a buen precio al que no se le vaya a dar un uso demasiado exigente.

Tener un procesador potente no garantiza una experiencia de uso satisfactoria, ya que debe ir acompañado de suficiente memoria RAM y un almacenamiento rápido. Pocas veces se piensa en la importancia de la memoria RAM y es básica para que el teléfono funcione con rapidez y las aplicaciones no se ralenticen. Lo recomendable actualmente es un mínimo de 3GB de RAM.

Aunque no se instalen muchas apps y se libere el teléfono con frecuencia de fotografías y vídeos, los 32GB de almacenamiento parecen la cantidad mínima para que el teléfono no se sature de inmediato, teniendo en cuenta que el sistema operativo ocupa como poco 9GB. Si el móvil se queda sin capacidad irá mucho más despacio y puede llegar un momento en que no permita tomar fotos por falta de espacio.

4.

La pantalla: cuestión de equilibrio

Elegir la pantalla adecuada es cuestión de equilibrio entre el presupuesto del que se dispone, el tamaño del móvil y el uso que se le vaya a dar. Para ver vídeos, leer o incluso para navegar no cabe duda de que es mejor una pantalla Full HD y grande, como mínimo de 5 pulgadas. Los más sibaritas pueden escoger paneles que superen las 5,5 pulgadas, aunque con ellas se dificulta su uso con una sola mano. También es interesante que cuenten con iluminación dinámica de alto rango (HDR), pero esta tecnología puede encarecer el precio del smartphone.

Desde la aparición del LG G6 y el Galaxy 8, las pantallas son cada vez más grandes también respecto al tamaño del teléfono, gracias a la reducción de los marcos al mínimo o incluso su desaparición. El año pasado se pusieron de moda los teléfonos con notch, una especie de ceja en la parte superior para que la cámara ocupase el mínimo posible, pero la solución no acaba de convencer a muchos usuarios.

El tamaño de la pantalla y la resolución son importantes, pero también lo son otros detalles a los que suele prestarse menos atención, como el tipo de panel. Las pantallas AMOLED (Active Matrix Organic Light-Emitting Diode) usan materiales orgánicos en los píxeles, que están apagados y solo emiten luz cuando reciben electricidad, por lo que consumen menos energía, ofrecen más brillo y contraste y los negros son mucho más negros. Además, son más finas y ligeras e incluso pueden doblarse.

Las pantallas LCD (Liquid Crystal Display) están formadas por cristales líquidos que se iluminan con una luz de fondo. Las hay de dos tipos: por un lado están las TFT (Thin Film Transistor-Liquid) con mucho contraste y baratas, aunque con peores colores y poco ángulo de visión. Por otro lado las IPS (In-Plane Switching) con mejor ángulo de visión y colores más vivos y definidos, además de menor consumo de energía, aunque más caras que las TFT.

Las IPS siempre han llevado ventaja sobre las demás, probablemente todavía la sigan teniendo, en la relación calidad-precio. Y tardaremos aún en ver unas pantallas AMOLED con tasas de refresco a 120 Hz o 144 Hz a un precio asequible. Apple ya ha apostado por la pantalla OLED en sus iPhones X y XS. Lo mismo han hecho Samsung y Google en sus últimos modelos.

5.

La diferencia está en los detalles

Además de las características básicas hay 'pequeños' detalles que pueden ser importantes para muchos usuarios, como el tipo de conector del teléfono. Aunque a la Unión Europea le está costando más de lo previsto inicialmente, se ha extendido el uso del USB-C en la mayoría de smartphones.

Respecto al software, la práctica totalidad de móviles utilizan Android, aunque Google está desarrollando Fuchsia de cara al futuro, mientras que Huawei está trabajando en uno que podría llamarse Kirin. De momento, el sistema operativo del robot verde facilita el intercambio de archivos con un ordenador, gestiona con habilidad las apps que están funcionando en cada momento y funciona muy bien con aplicaciones como Google Maps, Contactos o Calendar, pero gasta más batería y la configuración no es demasiado intuitiva. Por si fuera poco, algunas empresas superponen una capa con aplicaciones preinstaladas que en muchas ocasiones duplican funciones y acaban complicando innecesariamente el uso del teléfono.

Apple limita con iOS las posibilidades de control del usuario, pero le ofrece mucha más facilidad en el manejo del terminal y la comunicación entre dispositivos de la misma marca es sencilla y rápida. Además, las aplicaciones suelen estar más perfeccionadas, ya que los desarrolladores no se enfrentan al reto de programar para múltiples tipos de pantallas y especificaciones técnicas.

También importa la resistencia del móvil al agua y el polvo. En las características técnicas esto se encuentra en los dos dígitos que siguen a las siglas IP, correspondientes a International Protection. El primer número hace referencia a la protección contra el polvo, comprendida entre el 0 (ninguna protección) y el 6 (teléfono estanco en el que no entra partícula alguna). El segundo se refiere al agua, con valores entre 0 (sin protección) y 8 (resiste inmersión completa y continua en el líquido elemento).

Por último, quienes estén contemplando la posibilidad de utilizar el móvil para pagar deben saber que es necesario que el dispositivo disponga de la tecnología NFC (Near Field Communication) de comunicación inalámbrica. Sin este chip, es imposible sustituir la tarjeta de crédito por el smartphone.