Un hombre confiesa haber matado y enterrado a su expareja que llevaba un año desaparecida

Los Mossos d'Esquadra trasladan al hombre que han detenido por su supuesta relación con la desaparición de su expareja en Terrassa. / Efe

El cuerpo sin vida de Mónica Borràs apareció en el jardín de la vivienda que ambos compartían en Terrassa

CRISTIAN REINOBarcelona

Mónica Borràs fue dada por desaparecida en agosto del año pasado. Su expareja, Jaume Badiella, afirmó en un primer momento que la mujer, de 49 años, se fue de casa después de una discusión entre ambos. Dijo, en una entrevista en la prensa, que desde entonces no supo más de ella. La Policía pidió la colaboración ciudadana para encontrarla y se inició una intensa campaña en las redes sociales. «Llevaba un vestido rosa y sandalias. 165-170 centímetros y 85 kilos», según difundieron los Mossos. El final no ha podido ser más trágico. La víctima no salió de casa. Su pareja sentimental, de 54 años e informático de profesión, la mató y luego la enterró en el jardín de la vivienda.

Desde entonces ha tratado de ocultar el brutal crimen cometido. Hizo vida normal y siguió con sus rutinas. Siguió participando de sus actividades habituales. Fuentes cercanas al suceso señalaron este jueves que el asesino confesó el crimen el miércoles pasado, tras ser detenido por los Mossos d'Esquadra. Acababa casi un año de investigaciones, que al final pusieron el foco de las sospechas en Jaume Badiella. El entorno familiar de la víctima siempre sospechó que Mónica no salió de la vivienda. La Policía acudió el miércoles pasado a la vivienda, a donde acudió con un georadar y un termógrafo. Tras cuatro horas buscando, el cadáver apareció enterrado en el jardín de la casa que ambos compartían en Terrassa (Barcelona). El sospechoso pasó a ser acusado y fue detenido por la Policía. Poco después admitió los hechos.

Su coartada siempre ha sido que la víctima se fue de casa dando un portazo tras una discusión. Pero la Policía aumentó sus sospechas tras entrevistar a una vecina que admitió haber oído gritos y al comprobar que el acusado llevaba un ojo morado el día después de la desaparición. Además, los que conocían a Borràs señalaron que nunca se habría sido sin su teléfono móvil y su documentación. Todo ello seguía en casa. El bolso también. Los indicios que acabaron de incriminar a Jaume fueron que la Policía no encontró a nadie que hubiera visto a Mónica tras su desaparición, ni siquiera una cámara de vídeo de las muchas que hay en la calle. Hace unas semanas, tras una nueva ronda de declaraciones, el juzgado decretó el secreto de sumario. Badiella ya era el principal sospechoso.

Fuentes judiciales, informaron que el juzgado de violencia de Terrassa tiene abierta una causa por la muerte violenta de una mujer, de la que se denunció su desaparición, a manos de quien, aún por precisar, era su pareja o ex pareja. El magistrado ordenó el miércoles el levantamiento del cadáver, encontrado «bajo elementos de construcción» de una vivienda. Fuentes judiciales señalaron además que el acusado no tenía antecedentes judiciales de violencia machista. Terrassa guardó este jueves un minuto de silencio por la víctima.