Urkullu advierte de que un pacto de autogobierno solo entre el PNV y Bildu sería «un fracaso estrepitoso»

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante su intervención en el Parlamento. /Igor Aizpuru
El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante su intervención en el Parlamento. / Igor Aizpuru

El lehendakari exige a Sánchez que cumpla con el Estatuto y defienda una «democracia plurinacional» en España

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTEVITORIA

Iñigo Urkullu es muy dado a los circunloquios, pero esta tarde, en el turno de réplica del pleno de política general, se ha manifestado con una claridad tan inusual como meridiana en relación a la polémica ponencia de autogobierno pactada por la «exigua mayoría» que suman el PNV y EH Bildu. «Un proyecto sólo entre nacionalistas sería un fracaso estrepitoso como comunidad nacional», ha zanjado. El baño de realismo ha sido llamativo. Pero ha habido más. Mirando a la portavoz de la izquierda abertzale, Maddalen Iriarte, ha recordado que cualquier acuerdo debe tener «su recorrido en las Cortes Generales». «Busquemos acuerdos entre diferentes, los necesitamos más que nunca. Prefiero gestionar ilusiones y no frustraciones», ha recalcado.

Para ello, ha dicho, «es clave convencer a los poderes del Estado para que reconozcan la realidad plurinacional». «Acuerdo amplio entre todos los vascos y pacto con Madrid. Siempre lo he defendido y lo deferenderé», ha apostillado. En el tradicional bicefalia del PNV sigue estando muy claro quién es el 'poli bueno' y quién el 'poli malo'. Iriarte, por su parte, no ha cedido ni un milímetro. «Hay que hacer la ley sí o sí, aunque no tenga recorrido institucional. Las leyes se hacen aquí y deben ser respetadas. Estamos abiertos a que sumen el PSE y Podemos, y vamos a intentar de buena fe tener una relación de tú a tú con el Estado», ha recalcado.

Iñigo Urkullu ha emulado hoy al mejor Urkullu. Gestión, gestión y más gestión. Para muchos, el pragmatismo es sinónimo de previsibilidad, incluso de aburrimiento. Para otros, los más (ahí están las fríos datos electorales), es sinónimo de estabilidad, la mejor red de seguridad en épocas de incertidumbre. «Cabe decir que el Gobierno vasco es previsible. Sí, sin problema», ha confesado el lehendakari con cierto orgullo. Nada nuevo. El estilo Urkullu era esto.

El debate de política general que hoy ha celebrado el Parlamento, la gran cita anual de la política vasca, tenía dos incógnitas que resolver. Primero, saber si el lehendakari se sacaría de la chistera el enésimo eufemismo sobre el futuro jurídico de una Euskadi alejada lo más posible de España. Lo hizo. Y, segundo, saber si logrará sacar adelante los Presupuestos de 2019. Esta la clave de todo, el resto es poesía. Hasta la fecha, lo ha logrado gracias al PP. Lo logró, sí, pero no volverá a conseguirlo, como advirtió Alfonso Alonso. «¿De qué vale su palabra? La lealtad es una palabra que a su partido le queda grande. Sólo les vale lo suyo. Su apuesta es una apuesta por la unilateralidad», le espetó. Ni sexo ni amor. Lo del PNV y el PP vuelve a ser una relación imposible hasta las próximas elecciones generales. Todos los caminos siempre llevan a Madrid. «Rectifique o le esperan dos años muy difíciles», advirtió Alonso.

Urkullu, en un momento de su intervención.
Urkullu, en un momento de su intervención. / Igor Aizpuru

Ahora, tras la «puñalada» dada a Mariano Rajoy en Madrid, toca mirar a Podemos, que no ha ahorrado en críticas acusando a Urkullu de pintar un «país imaginario, de piruleta y gominola», y a EH Bildu, que sí se mostró algo más posibilista. «EH Bildu va a estar ahí para alcanzar acuerdos de país», recalcó su portavoz, Maddalen Iriarte. Eso sí, pidió a los jeltzales que rompa con los socialistas porque su coalición es un «lastre». A cambio, le ofreció firmar «un pacto de país».

Atentos a la ponencia de autogobierno. Quizá la decisión del PNV de ir de la mano de la izquierda abertazale no sea 'gratis et amore'. En política, casi todo tiene un precio y Urkullu quiere Presupuestos a toda costa. 'Do ut des'. Doy para que des. Recuerden: gestión, gestión y gestión. «Quedan dos años decisivos. Si se aprueban los Presupuestos, el pueblo dará pasos adelante. No son meros observadores políticos, sino un partido. Deben aportar», recalcó el portavoz jeltzale, Joseba Egibar. El guante ya está lanzado. Ahora sólo queda esperar.

A falta de saber qué pasará con las Cuentas y con ETA en la papelera de la historia, el monotema es el futuro jurídico de Euskadi. El lehendakari aprovechó su intervención para defender sin ambages «la asunción de Euskadi como realidad nacional con voluntad histórica de autogobierno y de decisión, y la consideración del Estatuto como norma de rango cuasi-constitucional». Eso sí, a través de «un acuerdo mayoritario» porque la «clave es ensanchar el acuerdo». Es decir, entre todos, algo que ahora no sucede en la ponencia del autogobierno pactada entre el PNV y EH Bildu.

Europa, «nuestra referencia»

Era el tema. ¿Qué futuro tiene la ponencia de autogobierno? Urkullu quiere más y así se lo ha exigido al Gobierno de Pedro Sánchez porque «NO (así, en mayúsculas) se cumple el Estatuto de Gernika y NO se asume la realidad plurinacional del Estado». «Merece la pena apostar por la concordia y la convivencia», ha apostillado. La 'fórmula Urkullu' no pasa por cambiar la Constitución de 1978, una misión casi imposible, sino por «una relectura mas ambiciosa» de la Disposición Adicional Primera de la Constitución y de la Disposición Derogatoria «ya que contienen, de manera implícita, un potencial que no ha sido desarrollado en plenitud».

Sonrisas en la bancada socialista.
Sonrisas en la bancada socialista. / Igor Aizpuru

«El modelo confederal funciona para dar solución a realidades en las que conviven diferentes sentimientos de pertenencia nacional. Nuestro referente, Europa, funciona con un modelo de 'democracia plurinacional'. ¿Por qué no aplicarlo en el Estado? Hablemos de una democracia plurinacional», ha lanzado tras mencionar los casos Escocia, Bélgica, Suiza o Alemania como futuros modelos para incidir en el modelo confederal.

Íñigo Urkullu ha pedido «lealtad» y ha hecho una férrea defensa de un acuerdo que aúne a cuantos más mejor. El lehendakari es muy consciente de que las aventuras del pasado (léase plan Ibarretxe) terminaron con una enorme dosis de frustración. «Un acuerdo es más sólido cuanto más amplio es. La grandeza de la democracia no se conforma con reflejar el derecho de la mayoría. Suma también la consideración a la minoría con el propósito de facilitar la integración», ha remarcado. «La clave -ha incidido-, es ensanchar el acuerdo».

Así se lo recordó la secretaria general del PSE, Idoia Mendia. «De poco sirve invitar al acuerdo si hoy ya se da por cerrado un modelo. De poco sirve apelar a la pluralidad si el modelo que se ofrece sólo recoge las aspiraciones de una parte de la sociedad (la nacionalista)», advirtió. Fue muy clara. «Usted defiende un modelo confederal. Yo defiendo el federal. Y estamos en uno autonómico que sólo se puede cambiar si reformamos la Constitución. Si no es así, y lo sabe usted, lo que ahora plantea (el acuerdo de bases entre PNV y EH Bildu) sólo generará esa frustración de la que usted y nosotros queremos huir», recalcó.

Cataluña, de pasada

Un mensaje dirigido a todas las formaciones del Parlamento vasco (las cinco, también al PNV) y, por qué no, a Cataluña, donde hace un año se implicó a fondo en la solución de un problema que sigue, quizá, mucho más enquistado que entonces. No se ha referido a la frustración generada por la actitud de líderes como Carles Puigdemont, y se ha limitado a despachar el asunto en cuatro breves párrafos en los que ha pedido «distensión y diálogo con voluntad real de acuerdo».

Lander Martínez gesticula junto a sus compañeros de Elkarrekin Podemos.
Lander Martínez gesticula junto a sus compañeros de Elkarrekin Podemos. / Igor Aizpuru

Tras pedir la liberación de «todos» los políticos encarcelados de forma preventiva «porque no es una medida proporcionada ni justifica» -hasta ahora, se había centrado sobre todo en Oriol Junqueras-, Urkullu ha advertido de que la «judicialización de la política es contraproducente». Eso sí, ha aprovechado la ocasión para dar una toque de atención tanto al Govern como al Parlament, de mayoría independentista y desde hace varios meses cerrado. «Creo en la acción política. Corresponde a la representación política de la sociedad ponerse manos a la obra ya para ofrecer soluciones», ha pedido.

Sin autocrítica

Fueron 72 minutos y 23 folios en los que se han abordado un sinfín de temas, de hojas de rutas, de proyectos pasados y futuros, de balances victoriosos... Durante la réplica, más de lo mismo. Empleo, educación, sanidad, igualdad, industria... Es el abecé de este tipo de intervenciones. «He anunciado 60 medidas concretas para los próximos meses; debemos seguir remando», dijo. El Gobierno se autorreivindica a golpe de datos. Nada de hablar del 'caso De Miguel', de la sentencia del 'caso Margüello' o el escándalo de las OPE de Osakidetza. No toca, para esto está una oposición que no dudó en recordarle que sigue en minoría, que su alianza con los socialistas no es suficiente. Y sin Presupuestos, la gestión siempre es mucho más complicada.

Vista general de una de las tribunas del Parlamento.
Vista general de una de las tribunas del Parlamento. / Igor Aizpuru

A modo de guiño y tras advertir de que en su Gobierno «no cabe ni la complacencia ni el conformismo», el lehendakari ofreció unas cuentas pinceladas. Primero, «un compromiso por lo público». Ojo al matiz, sobre todo de cara a la izquierda. Se traducirá «en un incremento del 7% en inversiones propias y del 5% en investigación y desarrollo». Además, se «destinarán 7.000 millones a gasto social, que equivale al dinero que el Presupuesto del Gobierno vasco en 2005». Segundo, anunció el objetivo de bajar la tasa de paro del 10% se adelantará de 2020 a 2019. Y tercero, que para atender los compromisos fijados por Bruselas, el superávit volverá este año a las cuentas vascas, tal y como avanzó hace unos días en este periódico el consejero Pedro Aspiazu.

¿Bastará? La izquierda abertzale parece tener la última palabra y como proclamó Iriarte: «EH Bildu va a estar ahí para alcanzar acuerdos de país». Y sí, los Presupuestos lo son.

ETA y cárceles

Por otra parte, el lehendakari también ha pedido a la izquierda abertzale «una valoración crítica, sincera y profunda de lo que el terrorismo de ETA ha supuesto para esta sociedad». También ha reiterado la necesidad de diseñar «una nueva política penitenciaria». «Es de justicia y no entiendo la actitud del PP, que muestra verdadera incapacidad de mirar al futuro y apostar por la normalización de la convivencia», lamentó.

En este sentido, ha asegurado que su Gobierno «seguirá perseverando porque la excepcionalidad de la política penitenciaria debe concluir definitivamente», y espera que las fuerzas parlamentarias «avancen» dentro de la ponencia de memoria y convivencia «en el necesario consenso para compartir una mirada crítica al pasado del terrorismo y violencia de ETA».

Más información

 

Fotos

Vídeos