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Pasaia: un abrazo al mar

Un carguero surca la ría frente a Pasaia Donibane en dirección al mar./ Amaia González
Un carguero surca la ría frente a Pasaia Donibane en dirección al mar. / Amaia González

Un centenar de embarcaciones tradicionales se darán cita en la primera edición del festival, que programa conciertos, excursiones por la bahía, visitas y gastronomía

GAIZKA OLEA

Pasaia es un pueblo dividido en cuatro barrios con personalidad propia, al que el río Oiartzun corta en dos mitades desparejas: las pobladas Trintxerpe y Antxo con San Pedro en la margen izquierda y la encantadora San Juan en la derecha. Cuando uno va a Pasaia, al pie de Jaizkibel, tan cerca de San Sebastián y Hondarribia que no merece tantas visitas como sus turísticas vecinas, suele tener claro que la elección es San Juan, Donibane en euskera. Con su calle central que pasa entre las casas pegadas al cauce y las adheridas al monte; a un lado el agua, al otro, unas escaleras empinadas y desparejas que desaniman al explorador.

Festival marítimo

Cuándo
Del 17 al 21 de mayo.
Web
www.pasaiafestival.com.

Pero ahora hay un motivo más para conocer esta población en el que el paso de los cargueros que traen contenedores y coches, miles de coches, camino del puerto o el mar abierto, ofrece una impactante vista. Porque desde el 17 al 21 de mayo se celebra la primera edición del Festival Marítimo, cuya máxima atracción será la presencia de un centenar de buques tradicionales, con L'Hermione, réplica del gran navío francés que colaboró en la guerra de la Independencia de los Estados Unidos como estrella indiscutible. Esta fragata de 66 metros de eslora brillará entre otros pesqueros, veleros y demás embarcaciones de recreo y podrá ser visitada mientras permanezca amarrada, aunque es preciso obtener las entradas en la web del festival. La música será un factor añadido a lo largo de estas jornadas con la presencia de Kiko Veneno (jueves 17, en San Pedro), Anne Etchegoyen y Maika Makovski (viernes 18, en Donibane) y Morcheeba (sábado 19, en Trintxerpe).

Sidra, cerveza, cerdo...

La gastronomía jugará, como era de esperar, un papel relevante durante la feria, con puestos de venta de género y sesiones de cocina en vivo, y habrá también una muestra de artesanía y talleres para los más pequeños. En San Pedro se instalará la Txerriboda & Sagardofest, con catas de sidra y bocados derivados del cerdo, mientras que en San Juan abrirá sus puertas un mercado de productos locales y la Basque Beer & Gastro. En Trintxerpe la oferta se centrará en género gallego, territorio invitado en esta primera edición del festival.

Réplica del L'Hermione.
Réplica del L'Hermione. / XAVIER LEOTY

Y ahora una cosa buena y otra mala. Empezamos por la mala, y es que Pasaia está literalmente encajonada por el río y la montaña, de modo que el espacio para aparcar es, siendo generoso, limitada. Una buena opción es buscar un pueblo cercano conectado con Cercanías de Renfe o el Topo de Eusko Tren, pues ambas líneas tienen estaciones en Antxo, o pedir información en Lurraldea, la empresa pública de autobuses (www.lurraldebus.eus y 900300340).

La buena noticia es que la localidad tiene suficientes atractivos para disfrutar de una estupenda jornada de turismo. Cierto que casi todo se centra en San Juan, pero es forzoso cruzar hasta San Pedro en el bote que une ambos barrios cada tres minutos. Casi en la bocana, cerca del mar, se alza el astillero Albaola, donde llevan ya muy avanzada la construcción de una réplica ballenero San Juan, hundido por el temporal en Terranova en el siglo XVI y milagrosamente conservado en el lecho marino. Es una labor impactante que finalizará dentro de un par de años y el barco será después botado para que surque el Atlántico hasta Canadá. Una fascinante muestra de oficio que aspira a preservar las habilidades casi extintas de los carpinteros de ribera.

La casa de Víctor Hugo

De vuelta a San Juan (en cuya entrada, viniendo de Lezo, hay varios aparcamientos, por si suena la flauta) encontraremos dos palacios (Platain y Arizabalo), muestra del poderío pasado del pueblo, y una chimenea, último vestigio de la fábrica de porcelanas del siglo XIX. Hay también una iglesia monumental (San Juan, barroca con fachada neoclásica) y dos ermitas, pero verlas por dentro es complicado, pues sólo abren durante el culto.

En los bajos del edificio que alberga la oficina de turismo (Donibane, 63) se encuentra la vivienda que ocupó Victor Hugo en 1843. Cerca se encuentra el humilladero que conmemora la partida del marqués de Lafayette en 1777 a bordo de L'Hermione con destino al Nuevo Continente en auxilio de los rebeldes estadounidenses. Más adelante nos toparemos con la plaza Santiago, abierta al río y a San Pedro, y si estamos animados convendrá seguir el paseo hacia la bocana pasando por el arco del viejo castillo. El recorrido es cómodo hasta el último tramo, cuando se convierte en un sendero más complicado.

A mesa puesta

San Juan está lleno de buenos restaurantes, casi todos ellos con ampliaciones que colocan al comensal con vistas a la ría, pero destacaremos dos. Casa Cámara es el clásico por excelencia del pueblo, pues fue fundado en 1848 para servir pescados y mariscos, con predilección por las ostras. Dispone de cinco menús entre 45 y 69 euros y carta por 40/70 euros. (San Juan, 79. 943523699. www.casacamara.com).

Una opción más económica es el Yola Berri, también sobre la ría. El comensal podrá torcer el morro ante el triste pan que sirven, pero seguro que lo terminará para untar sus sabrosas salsas. Kokotxas, calamares, almejas, anchoas de Hondarribia, pescados del Cantábrico... y una estupenda terraza. (San Juan, 93. 943341353. www.yolaberri.com).

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