En tren a las bodegas de La Rioja

Un actor anima el viaje en tren./
Un actor anima el viaje en tren.

Un viaje cómodo desde Logroño para conocer el corazón de la enología de Rioja Alta, amenizado con cuentos y música

IRATXE LÓPEZ

Imagina esta historia porque podrás hacerla realidad. Fin de semana libre sin saber muy bien en qué emplearlo. Te aburre repetir la misma rutina, disfrutarías inscribiéndote en una actividad original. Con tu familia, tu pareja y tus hijos. Con los amigos. O solo. ¡Apunta! Once de la mañana. Nervioso, aguardas convertirte en pasajero de un medio de transporte especial: el Tren del vino. Suena el «¡Viajeros al…!» y ocupas tu asiento. Sabes que éste será un viaje curioso, lo que no supones es que vas a toparte con… ¡orcos!

Tren del vino

Información y venta de entradas
941047691.
Web
www.lariojacapital.com.

Si llevaras encima a Dardos, la famosa daga élfica habría sugerido una pista al iluminarse ante tan desagradable presencia. Pero eres un simple mortal inmerso en el universo Tolkien a la riojana. No desesperes, la ruta es segura. Tendrás la oportunidad de conocer a algún hobbit, ¿quizá también a un rohirrim? Todo es puro teatro. Si acabas cruzándote con un Nazgûl disfruta su compañía, no te hará daño. Nadie sabe qué sorpresas esperan en el vagón pero serán agradables.

Superadas estas emociones, hora de disfrutar del paisaje. Los ocupantes de las 220 plazas disponibles contemplarán un recorrido a orillas del Ebro, columna vertebral de la provincia, hasta Haro. Una ruta entre viñedos dibujada por vistas asombrosas que te harán soñar con la Tierra Media. Son 45 minutos de trayecto paisajístico atravesando las faldas de la Sierra de Cantabria, esa fila de soldados montañosos cuya presencia impone un microclima perfecto para el nacimiento de los caldos.

La meta es conocer los vinos riojanos. Descubrir en Haro el barrio de La Estación que cuenta con el mayor número de bodegas centenarias del mundo. También pueblos cercanos dedicados a mimar la uva para servirla transformada en una copa. Al llegar a destino los participantes se distribuirán en grupos de veinte personas; cada cual viajará en autobús hasta una bodega. Hay tres líneas circulares gratuitas: Haro-Casalarreina-Cuzcurrita-Tirgo, Haro-Gimileo-Ollauri-Rodezno y Haro-Briones-Briñas.

Algunos permanecerán en Haro. Otros se desplazarán a Ollauri, Briones, Briñas, Cuzcurrita, Tirgo o Gimileo. Todos asistirán a la visita guiada de la bodega que hayan elegido al reservar la experiencia por Internet, un recorrido en el que descubrir los secretos del vino riojano y catarlo gracias a su degustación. Después, tiempo libre para hacer honores a la gastronomía local, dar un paseo, recorrer callejas… Hasta las siete de la tarde, momento de regreso a Logroño. Como novedad, para que nadie se quede con ganas de llevar unas botellas a casa, la cita ofrece servicio de consigna. El público puede comprar vino en el local visitado y olvidarse de cargarlo pues lo llevarán hasta el tren.

La vuelta se convierte en una experiencia musical, diversas bandas amenizan la marcha en directo. Al final, los apuntados habrán aprendido nuevos datos sobre el paisaje riojano, la arquitectura de sus bodegas y la aportación histórica que supuso el ferrocarril en el desarrollo de la industria vitivinícola. Gracias a este viaje en tren galardonado, este 2019, con el premio internacional 'Best of Wine' de Turismo Vitivinícola.