Atxondo: el caserío de la Suiza vasca

El caserío Urrutia, en las faldas del Anboto./L.P. Rubín de Celis
El caserío Urrutia, en las faldas del Anboto. / L.P. Rubín de Celis

Las cimas de la sierra de Anboto guardan un valle ganadero y agrícola atravesado por una senda accesible con pasado minero

IRATXE PAÑEDA

A los pies de las imponentes paredes de piedra del Anboto serpentea la Vía Verde de Arrazola. Resulta difícil imaginar que por ella traqueteó hace ya algo más de un siglo el ferrocarril cargado de mineral en su recorrido hacia Durango. Las minas del valle de Atxondo dejaron de ser rentables pero los raíles por los que se transportaron hierro, plomo y cobre nos dejaron como herencia uno de nuestro trazados accesibles de mayor belleza. En sus 5 kilómetros nos acompañará el silencio, roto solo en algunos tramos por el murmullo del río Arrazola. Es la perfecta comunión de naturaleza, agro vasco y espacio de ocio. Al verde de las encinas, plátanos, alisos, helechos... que jalonan el sendero se suma el de las huertas y los prados en los que pastan ovejas, caballos, vacas y cabras. Verdes intensos y el azul del cielo de un día despejado, si la Dama del Anboto lo permite, ofrencen un contraste de colores espectaculares al reflejarse la luz del sol en la rocas calcáreas donde se encuentra la morada de Mari.

El paseo comienza en Apatamonasterio, donde encontramos el primer caserío de gran valor histórico de los varios enclavados en Atxondo. Es el de Zearreta (XVII) con decoración barroca. En menos de un kilómetro se alcanza el barrio de Marzana en el que destacan la iglesia de San Martín (XVI) y, junto a ella, los restos de la torre medieval que perteneció a una poderosa familia del valle. Entre praderas y árboles frutales llegamos a un área recreativa con mesas de picnic perfecta para que los más peques se den un respiro (1,3 kilómetros).

El camino prosigue hasta alcanzar un banco, un rinconcito envuelto en el frescor emitido por un salto de agua, paredes de piedra cubiertas de musgo y helechos y la sombra de los alisos. En poco algo más de dos kilómetros de haber iniciado el recorrido, en campo abierto, el ganado y las huertas de los caseríos cobran protagonismo.

Atxondo Bizkaia

Cómo llegar
Desde Bilbao, por la AP 8 hacia San Sebastián, tomamos la salida de Abadiño/Elorrio. Desde Vitoria por la AP 1 conducimos dirección Mondragon para después tomar la desviación a Elorrio y de allí hacia Apatamonasterio.
Recorrido
5 km, solo ida desde Apatamonasterio hasta el Tope.

Molino harinero

Cruzamos la carretera que, hacia la derecha , conduce a Axpe -barrio con Estrella Michelin gracias a la maestría desplegada por Víctor Arguinzóniz en su restaurante Etxebarri- y, hacia la izquierda, a la ermita de Santiago protegida por una reja de madera de nogal, lugar elegido para dejar el coche por aquellos que quieren acortar la marcha. Nuestra senda acentúa levemente la pendiente de forma puntual y pasamos por una zona sombreada frecuentada por cabras. Cuando el paisaje se abra nos encontraremos ante Urrutia, uno de los caserío más antiguos de Bizkaia (XVI) con ventana y puertas ojivales. Bien conservado, presume de huerta cuyo vallado ya lo ha salvado en alguna ocasión una avispada oveja para rumiar sus verduras.

Nos hallamos ya en territorio del barrio de Arrazola (3 kilómetros). Destaca el molino hidráulico de Ibarra (XVIII), vestigio del importante desarrollo de molinos en Atxondo que dio lugar a una industria harinera de tradición. El caserío de Oiargane compite en antigüedad con el de Urrutia como lo atestigua la inscripción de sus muros datada en 1519. Hemos dejado atrás una granja de pollitos que hacen las delicias de los niños y afrontamos el tramo el final a su paso ante la ermita-humilladero de San Roque (4,5 kilómetros). Rodeada de centenarios plátanos, cuenta con fuente, bancos y aparcamiento. Aviso: el cercano restaurante Makatzeta cerró sus puertas en noviembre, aunque su web sigue activa.

Nos adentramos en la cabecera del valle. El sendero es ahora más estrecho y de paredes más altas para alcanzar El Tope o el apeadero de la mina Errotabarri con paneles informativos y zona de picnic. Una vagoneta minera, única en todo el recorrido nos recuerda la función de la vía en el pasado.