Sánchez convoca elecciones para el 28 de abril

Sanchez, en el anuncio de la fecha de las elecciones. / REUTERS

El presidente del Gobierno despeja la incógnita y descarta así la celebración de un caótico 'Superdomingo' que no querían ni los barones del PSOE ni el PNV

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

Habemus fecha. Las elecciones generales serán finalmente el 28 de abril. El presidente del Gobierno, tras veinte minutos del que ha convertido en el primer mitin de la precampaña, ha despejado la gran incógnita tras la celebración de un Consejo de Ministros extraordinario que ha comenzado a las nueve y que ha servido para explicar a su Ejecutivo el porqué de llamar a los españoles a las urnas de forma anticipada. El porqué se llama no tener Presupuestos. El porqué se llama que el independentismo catalán le haya dejado en la estacada. El porqué se llama aprovechar «la foto de las tres derechas en Colón». El porqué se llama ser el referente de la izquierda tras el hundimiento de Podemos. Ni 11 de abril, ni 14 de abril, ni 'Superdomingo' de mayo. Al final, las urnas se colocarán el 28 de abril después una campaña de pasión y quién sabe si de resurrección celebrada en una atípica Semana Santa. «España no tiene ni un minuto que perder», ha zanjado.

«Hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales», ha manifestado en relación a la decisión del Congreso de tumbar los Presupuestos. Respecto a la fecha del 28 de abril, explicó que es «bueno que no mezclen debates» y que se hable de España. «Las tres derechas se manifestaron en Colón contra mi persona», recordó. «Ellos defienden una España en la que no cabemos muchos. Nosotros, por contra, una en la caben todos», ha defendido. También ha aprovechado para lanzar un aviso a los navegantes catalanes. «Dentro de la Constitución y la ley, todo. Fuera, nada», ha zanjado.

La moción de censura que encumbró a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno se produjo el 1 de junio. 24 horas después tomó posesión y hoy, 258 días más tarde, anuncia lo que supuestamente iba a anunciar a las pocas semanas de acceder a La Moncloa: la fecha de las elecciones anticipadas de una legislatura que en teoría expira a mediados de junio de 2020. Pero no. Donde dijo digo en el Congreso, luego resultó ser Diego. Viajes que suman más de tres vueltas al mundo, la búsqueda de acuerdos imposibles con el secesionismo, anuncios de calado como la exhumación de los restos de Franco que hoy mismo ratificará el Consejo de Ministros... Han sido 258 días frenéticos.

Todo comenzó a precipitarse el 2 de diciembre, con el seísmo andaluz provocado, sobre todo, por la irrupción de Vox. Que el PSOE pierda por primera vez Andalucía son palabras mayores. El equipo de Sánchez viró 180 grados y decidió quemar sus últimos cartuchos apostando por el todo o nada. Tras muchas confusión, decidió llevar al Congreso el proyecto de Presupuestos a sabiendas de que no contaba con el apoyo del PDeCAT y ERC, y a sabiendas de que la coincidencia con el juicio del 'procés' iba a contaminarlo todo, como así ha sido.

Pedro Sánchez lo intentó hasta el último minuto, pero la polémica surgida con la figura del «relator» en una futura mesa de partidos sobre Cataluña, tal y como exigían los partidos secesionistas, hizo que todo saltase por los aires. El PSOE salió en tromba contra su secretario general. El PP, Ciudadanos y Vox se echaron a la calle para «echar de La Moncloa» a Sánchez. Y el independentismo catalán, lejos de recular y echar una mano a Pedro Sánchez, se aferró a su estrategia del 'cuanto peor, mejor' teledirigida desde Waterloo por el huido Carles Puigdemont.

El miércoles, el Congreso tumbó los Presupuestos y sentenció la legislatura de la moción de censura. Ante este panorama, el adelanto electoral ya no era una opción.

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