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Fin a una legislatura enfangada

Pedro Sánchez, tras convocar elecciones./EP
Pedro Sánchez, tras convocar elecciones. / EP
Jesús Prieto Mendaza
JESÚS PRIETO MENDAZA

Pedro Sánchez cae bien, me cae bien, y me han dolido los injustos ataques a los que ha estado sometido en los últimos meses. Pero hemos de ser objetivos y, por lo tanto, debo reconocer que para ser presidente del Gobierno hacen falta, además, otros muchos atributos. Quizás por eso su comparecencia de este viernes me ha parecido más un mitin de campaña que una declaración institucional para anunciar elecciones el 28 de abril y, sintiéndolo mucho, me ha decepcionado. Ha subrayado el presidente tres grandes objetivos conseguidos durante la legislatura que hoy parece finalizar: la mejora económica y de empleo; la distribución de la riqueza y la justicia social (unida íntimamente al primer objetivo) y el fortalecimiento de las instituciones, la convivencia y la cohesión entre españoles. Lo siento, creo que no se han cumplido estos objetivos, y en especial el último, y creo además que la culpa no es precisamente de Pedro Sánchez, sino de su situación de debilidad y dependencia de unos compañeros de viaje, ciertamente, de conveniencia.