Crispación: capítulo tres

Crispación: capítulo tres
Rafa Gutiérrez

El tono bronco de los encuentros de los candidatos nacionales se traslada al debate de EL CORREO de los aspirantes alaveses, con los aspirantes de PP y EH Bildu como protagonistas

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZVitoria

Si alguien creía que la crispación en la campaña electoral había acabado en el debate de anoche se equivocaba. Y por mucho. Las descalificaciones, acusaciones de trazo grueso y momentos tensos se han trasladado esta mañana al debate organizado por EL CORREO en Vitoria con los candidatos por Álava de los cinco principales partidos.

Con Javier Maroto (PP) e Iñaki Ruiz de Pinedo (EH Bildu) como principales protagonistas, los espectadores han podido comprobar en directo que los últimos días de campaña no van a ser de guante blanco y delicada dialéctica. «Ignorante, manipulador, cobarde, indecente, miserable». Ambos candidatos se han cruzado graves acusaciones ante la mirada y la incomodidad de los tres aspirantes: Juantxo López de Uralde (Unidas Podemos), Mikel Legarda (PNV) e Isabel Celaá (PSE).

La cita era a las diez de la mañana en el Círculo Vitoriano. Media hora antes del inicio del debate. Maroto ha sido el más madrugador, aun con la adrenalina del encuentro de anoche en Atresmedia en el cuerpo. Como jefe de campaña nacional del PP, fue uno de los miembros del equipo de Pablo Casado y ha regresado a Vitoria justo a tiempo para su cita con los espectadores de elcorreo.com.

Tras el han ido llegando, todos puntuales, Ruiz de Pinedo, López de Uralde, Legarda y Celaá. Saludos protocolarios y un ambiente distendido que no hacía presagiar lo que iba a ocurrir minutos después. Ante las miradas curiosas de las peatones y repartidores que a esa hora pasaban por la calle Dato, los aspirantes han posado por las protocolarias fotografías, con sus respectivos asesores pugnando por colocar a sus jefes en los mejores sitios.

El debate de anoche ha monopolizado todas las conversación. Y también las preocupaciones de los propios candidatos, como Ruiz de Pinedo, interesado en cómo se iba a controlar el tiempo de las intervenciones. «Tranquilo, de eso nos encargamos nosotras», le tranquilizaban Marta Madruga y Olatz Barriuso, las periodistas de EL CORREO encargadas de moderar el encuentro.

Y trabajo han tenido. Los momentos más tensos se han vivido a los pocos minutos de arrancar el debate. Primer tema sobre la mesa: modelo territorial. Cada candidato ha mostrado desde el inicio que venía a hablar de su libro. Celaá de la corrupción del PP y sus pactos con Vox; Legarda del peligro de la recentralización que suponen los populares y Ciudadanos; López de Uralde del cambio climática y el TAV; y Maroto de la mala gestión de la RGI. ¿Y Ruiz de Pinedo?

El representante de EH Bildu –camisa desabrochada y camiseta blanca interior a la vista– estaba tan «indignado» por las palabras de Maroto sobre la RGI que directamente ha ido al ataque. Ya ha tratado de interrumpir, sin éxito, al popular mientras éste hablaba, así que cuando le ha tocado su turno, ha abierto la caja de Pandora. «O eres un ignorante o un manipulador (...). Odiáis al pobre y estáis creando odio al pobre», le ha acusado a Maroto.

Ni el exalcalde de Vitoria ni el histórico dirigente de la izquierda abertzale –14 años miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna– son recién llegados a la política y sabían hacia qué terreno se dirigían. Maroto, gesto serio, sin papeles, tic nervioso en un pie y manos entrelazadas pero inquietas, ha aprovechado su siguiente turno para replicarle. «Eres un miserable y me repugna verte aquí sentado. Sois la escoria del País Vasco. Cobardes, guardáis silencio como si nada hubiera pasado».

El resto de asistentes han seguido incómodos este primer rifirrafe, que se ha repetido pocos segundos después ya con Ruiz de Pinedo casi incorporado en la silla y dedo acusador, y Maroto dirigiéndose a él con la mirada fija y pétrea.

Citas del conde-duque de Olivares

A Mikel Legarda le ha tocado el papelón de intervenir justo después. Con un tono pausado que ha rebajado la tensión varios grados, ha sido muy generoso al asegurar que el debate se había «encrespado un poquito». «Vamos a intentar tratarnos con un poco más de compasión», ha pedido el jeltzale. «No hace falta insultar, mantengamos el sentido común», ha reclamado Celaá. «Ha sido un episodio lamentable que muestra hacia donde va la política española», ha remachado López de Uralde, que cada cierto tiempo sacaba su móvil del bolsillo para consultar sus mensajes.

En el bloque siguiente el debate ha transcurrido algo más hipotenso, aunque Ruiz de Pinedo no parara de gesticular y mostrar su contrariedad cuando escuchaba algo que no le gustaba. Maroto, por su parte, ha aprovechado para sacar el tema de la crisis del diésel y sus consecuencias en la economía alavesa, una de sus bazas electorales. Y ahí, de paso, le ha lanzado un par de pullas a Celaá por ser vizcaína. «Aquí en Vitoria, no en Bilbao, Isabel...» y «... en mi tierra, que es Álava».

La ministra de Educación ha recogido el guante y ha elevado su tono y su cuerpo para acusar de «incorporar el miedo a los alaveses» al popular, con quien luego ha vuelto a chocar (tal vez el momento más duro de la socialista) en materia fiscal y los recortes que «promete» el PP.

Legarda, con citas del Conde-duque de Olivares y del abate Sieyes incluidas en sus réplicas, y López de Uralde han sido los únicos que no han chocado con Maroto, aunque el de Unidas Podemos sí que ha dado un brinco en su silla cuando el dirigente popular ha asegurado que hasta Pablo Iglesias ha llegado a alabar la política económica del PP.

El debate ha concluido con el 'minuto de oro' de cada candidato, en su mayoría despistados en busca de la cámara a la que tenían que mirar. Y ahí, tanto Ruiz de Pinedo como Maroto han dado la clave de por qué el debate ha transcurrido por la senda de la crispación. Según las encuestas, entre los dos se están disputando el último escaño en juego por Álava.

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