Ponemos nota a los candidatos

Ponemos nota a los candidatos
IGNACIO PÉREZ

La representante del PP se arrogó el papel de polemista en un debate de guante blanco donde los intervinientes destacaron por la moderación en el tono

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Juan María Aburto (PNV)

Evitar la confrontación

El alcalde utilizó un tono monocorde, muy de mitin, de partido -«¿por qué apuesta el PNV?»-, lo que distanció un poco su discurso del oyente. Moderado en el tono, en el gesto y hasta en las réplicas. Aburto tiene fobia a interrumpir y por eso gesticula ante las críticas, especialmente ante las que le dirigió la candidata popular. Si alguien quiere follón, con él no lo va a conseguir, porque el candidato jeltzale no entra al rifirrafe. Es su carácter y sabe que no lo necesita. Un detalle, en la prueba de sonido, en lugar de bromear como los demás, dijo: «A ver si podemos entendernos», un anticipo de cuál iba a ser el tono, al menos el suyo. Los tarjetones corporativos (escritos a mano, subrayados con fluorescente), le coartaron el movimiento de los brazos y, por tanto, la expresividad.

Alfonso Gil (PSE)

Breve, conciso y cercano

«Me conocéis», arrancó su minuto final. Y una breve pausa. Maneja bien el candidato socialista los silencios. Fue el ganador del debate en cuestión de oratoria -tiene una entonación muy buena- y también un ejemplo de brevedad. Quizá demasiada, ya que en un encuentro con los tiempos tan medidos que te sobre medio minuto en cada intervención da también qué pensar. Llevaba los datos aprendidos de memoria, y con ellos salpicó un discurso para el que no necesitó echar mano de los papeles. Las manos libres y un buen uso de la gestualidad, como la que tiene él -palmas abiertas invitadoras, manos juntas en actitud de escucha, asentimiento durante las intervenciones de los demás-, se convierten en una importante herramienta cuando uno debate sentado.

Ana Viñals (Elkarrekin Podemos)

La estudiante aplicada

Llevaba un carro de apuntes, subrayados, señalados con post-it de colores... y la lección aprendida. Le faltó cercanía en las formas y abusó de la fórmula 'Desde Elkarrekin Podemos...', que en una frase la dijo dos veces prácticamente seguidas. Como si fuera una estudiante que no quiere dejarse nada por exponer. Lo mejor, sin duda, el minuto final, en el que se acordó de todo el mundo: mayores, jóvenes, mujeres, creadores... tuvo un guiño al euskera y estuvo acertada en el tono, más alto, más vehemente, menos de estudiante y más de profesora. Un acierto, presentarse: «Soy Ana Viñals», una fórmula que repitieron los que le siguieron en el turno, quizá porque lo tenían previsto o porque vieron que aquello, efectivamente, queda muy bien.

Jone Goirizelaia (EH Bildu)

Tiró de familia y de vivencias propias

Su marcado perfil político quedó suavizado con las alusiones personales que intercaló en su discurso: la mención a su madre, «que tiene 91 años», y a su tía Aurora, su pasión futbolera... La candidata de EH Bildu expuso las propuestas de su partido salpicándolas de vivencias propias: su conocimiento de San Francisco gracias a su trabajo en el turno de oficio, lo que «le cuentan» las mujeres sobre los puntos negros de la ciudad, los jóvenes «que piden más bibliotecas», «los mayores que necesitan ascensor»... En su contra, el tono monocorde y que se alargó demasiado en todas sus intervenciones. En el minuto final se le notó un poco encorsetada.

Raquel González (PP)

La polemista

En un debate de guante blanco como el de esta mañana, la candidata del PP se arrogó el papel de polemista, dando pie a que se produjeran algunas interrupciones. Pocas en todo caso, lo que restó efectividad a su estrategia. González tiraba dardos al alcalde, a cuenta de la seguridad, de los menores no acompañados, de los coches donde «no cabían los policías»... Le advirtió que no estaban allí «para rendirle pleitesía», pero se encontró enfrente un contendiente poco dispuesto al rifirrafe, por no decir nada. A la candidata de EH Bildu se dirigía como 'Jone', pero al socialista como 'señor Gil', y eso quedó un poco raro. Se le vio un poco rígida durante el minuto final.

Samir Lahdou (Ganemos Goazen)

La oposición vigilante

Acabó su primera intenvención y tachó en el papel. Una cosa dicha. Los papeles en las manos le restaron no solo expresividad corporal -las manos muy pegadas a las piernas-, también frescura al discurso. El candidato de Ganemos Goazen, igual que la candidata del PP, debatió practicamente solo con el alcalde, al que hizo algunos reproches, a veces más que eso, recordatorios, en una suerte de inspector de la labor municipal, que por otra parte es su tarea como oposición. «Tenemos sol, viento, mar...», dijo. Poniendo una nota de color en un debate tan pegado a las cuestiones de la calle. Un poco titubeante en el minuto final, jugó la baza de la cercanía: «Te pido el voto para que puedas ser tú...».

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