Saludos, confesiones y muy buenos modales

Los candidatos a su llegada a las instalaciones de EL CORREO. /IGNACIO PÉREZ
Los candidatos a su llegada a las instalaciones de EL CORREO. / IGNACIO PÉREZ

Los aspirantes a la Alcaldía de Bilbao hablaron del tiempo, de celebraciones familiares, de sus armarios y hasta de los años de su madre y tías

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

Fue un debate con estilo. Y un despliegue de buenas maneras, salpimentadas con las justas y lógicas pullitas, que comenzaron a exteriorizarse según fueron llegando los candidatos a la Alcaldía de Bilbao a la redacción de EL CORREO. En el hall del periódico los políticos se soltaron con la misma conversación con la que suele arrancarse casi todo el mundo a primera hora de la mañana: hablando del tiempo. Ana Viñals, que encabeza la lista de Elkarrekin Podemos, jugó a meteoróloga «justo comienza a fastidiarse al jueves, aunque llevo un mes como que casi me da igual»–, pero sin pretenderlo metió algo de miedo en el cuerpo a la del PP, Raquel González, que el sábado tiene la Primera Comunión de su hija. «En el armario siempre hay algo. Es cuestión de rebuscar. Y si llueve, hasta mejor, se tira de algo de abrigo», deslizó.

Mientras seguían debatiendo sobre nubes y soles, el candidato del PSE, Alfonso Gil, saludaba al alcalde, Juan Mari Aburto, con su clásico cuaderno rojo bajo el brazo y otro de tapas verdes, y «al compañero de fatiga» Samir Lahdou. El aspirante por Ganemos Goazen se significó con una pañoleta a la cabeza con estampas de las típicas baldosas de Bilbao, claro, y una camiseta con la que dejó claro que Ganemos, ya se encargó de remarcarlo, solo hay uno. «No te confundas», era el lema que llevaba impreso, por si acaso, en la delantera de su prenda.

«Eso a nosotros no nos pasa», ironizó el socialista. «Son ya 140 años y el amor de madre siempre perdura», siguió bromeando el edil de Movilidad. «Puedes ponértela si quieres», sugirió Samir, mientras se aplicaba generosas dosis de labial. «Quién te ha visto y quién te ve, Lahdou», replicó su oponente en un tira y afloja amable que concluyó a la llegada de la rezagada y algo acatarrada Jone Goirizelaia, la candidata de EH Bildu. «¡Bailamos ayer en La Alhóndiga y había unas corrientes de la pera!», se justificó.

Pero daba igual. «¡Ese azul Bilbao, Jone!», advirtió, quién si no, el socialista, que se ocupó de abrir hueco a todos sus oponentes en la foto oficial que precedió al debate. «La izquierda, aquí; la derecha allá... Raquel, si quieres, puedes venir aquí», insistió antes de pasar al set televisivo donde los aspirantes siguieron haciendo gala de un exquisito 'fair play'. Solo roto por algunos roces entre Aburto y González por el tema de la inseguridad: «La última vez que vi a alguien comprando en el 'top manta' fue a una persona del PP», denunció el alcalde.

Pero la cosa no pasó a mayores en un debate que descubrió algunas intimidades. «Soy Ana Viñals y hoy es mi cumpleaños». 33, para ser más exactos. Goirizelaia presumió de longevidad familiar: «Mi madre tiene 91 años y tengo a varias tías con más de 90». Pero el saludable envejecimiento, insinuó Samir, va por barrios:«A mí solo me queda un tío. No tengo aitites ni aita», confesó antes de que Aburto, que prometió gestionar Bilbao «desde la mirada de todas las personas», se retocara la suya y esbozara una sonrisa cuando Viñals recordó que suelen ser «señores bien vestidos y con corbatas los que más roban en la ciudad». Fue una prueba más de un debate garante de buenos modales.