LA MUJER QUE UNA QUIERA SER

A Simone de Beavoir le enorgullecería ver este Mundial de fútbol por una cuestión por la que ella luchó: que cada una tenga la libertad de elegir su profesión y que podamos ser lo que queramos ser

Alex Morgan, abrazada por una de sus compañeras en la selección de EEUU, lucha por la igualdad en el mundo del deporte dentro y fuera del campo. /AFP
Alex Morgan, abrazada por una de sus compañeras en la selección de EEUU, lucha por la igualdad en el mundo del deporte dentro y fuera del campo. / AFP
María Tato
MARÍA TATOVicesecretaria del Athletic

Ahora que se cumplen 70 años de la publicación en París de 'El segundo sexo', me pregunto qué pensaría Simone de Beauvoir del Mundial de fútbol femenino que se está disputando en Francia. Me refiero a la manera vertiginosa en la que ha crecido un deporte que no organizó su primer campeonato mundial hasta 1991, celebrado en China, y en el que los partidos duraban tan solo ochenta minutos, diez minutos menos de lo que correspondía por vaya usted a saber qué estúpida razón.

En apenas unos años, el eco mediático que ha alcanzado el fútbol femenino se ha multiplicado tanto, ha sido tal el despegue y la altura alcanzada por el impulso acumulado después de tanto tiempo de menosprecio y silencio que, hoy en día, ya nadie sabe realmente dónde está el techo del fútbol femenino. Sea como fuere, lo que sí parece indiscutible es que se ha cruzado un punto de inflexión sin vuelta atrás: el de la profesionalización.

En ese sentido, creo que a Simone de Beauvoir le enorgullecería una cuestión fundamental por la que luchó: que cada mujer tenga la libertad de elegir su profesión y que podamos ser lo que queramos ser. Aunque quizá Beauvoir hubiera tomado con respecto al Mundial la misma decisión que ha adoptado la noruega Ada Hegerberg, la mejor futbolista del mundo y primer Balón de Oro de la historia, y también ella habría renunciado a participar en nombre de la igualdad de género. Un ejercicio de libertad, en cualquier caso. Y también un toque de atención para recordarnos a todas y todos que el Mundial es algo espectacular, sí, pero que solo se celebra cada cuatro años y, mientras tanto, semana a semana, hay que pelear por mantener la visibilidad para que la gente acuda a los campos.

Ojalá la atracción que despierta este Mundial de Francia sea permanente, no resulte un boom veraniego y perdure durante las temporadas venideras al menos en los 24 países competidores. En esa pelea que nos concierne a la sociedad al completo, contamos con las mejores guerreras, las más entusiastas y convencidas: las propias futbolistas. Para darnos cuenta de su fortaleza, de su buena sintonía y su determinación no hace falta más que observar el vídeo que la selección canadiense colgó en las redes sociales mientras las jugadoras viajaban en el autobús y cantaban y bailaban como locas, nunca mejor dicho. Porque la letra de la canción lo dejaba claro: «Quiero ser libre, sí, para sentirme como yo quiera, y lo que yo quiero, hombre, es sentirme como una mujer». La mujer que cada cual quiera ser.