FUERZA Y MUJER

Todavía existe la creencia de que realizar entrenamientos de fuerza desarrolla una musculatura excesiva, pero la realidad y la evidencia científica indican todo lo contrario

FUERZA Y MUJER
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Sara Maldonado-Martín
SARA MALDONADO-MARTÍNDoctora y profesora UPV/EHU

Fuerza y mujer podría ser el título de una telenovela o película contando la historia de una mujer y sus proezas vitales para sacar adelante a los suyos y los que le rodean. También podríamos discutir las diferencias entre una mujer fuerte que se cree con esta cualidad y la mujer con fuerza interior como actitud de vida. Sin embargo, y centrándonos en lo que es mi objeto de estudio y aplicación (i.e., el ejercicio físico como tratamiento para la mejora de la salud), el entrenamiento de fuerza continúa siendo tema disuasorio para muchas mujeres.

Las recomendaciones generales de ejercicio físico para toda la población a cualquier edad incluyen no solo el entrenamiento aeróbico de resistencia tradicional como caminar o correr, andar en bicicleta, nadar, la elíptica...; sino también ejercicios de fuerza que incluyan los principales grupos musculares. Sin embargo, todavía existe la creencia entre algunas mujeres y la sociedad en general que el realizar entrenamiento de fuerza hará desarrollar la musculatura de forma excesiva y perder «feminidad». La realidad y la evidencia científica nos indican todo lo contrario, principalmente porque hombres y mujeres somos diferentes biológicamente.

El entrenamiento de fuerza mejora la composición corporal y es la clave para conseguir un cuerpo «firme y definido». Es bien sabido que el entrenamiento de fuerza bien diseñado e implementado por especialistas físico deportivos logrará que descienda la masa grasa, se incremente la masa muscular, y en consecuencia un mayor gasto metabólico en reposo. Recordar únicamente que el músculo es un «tejido vivo» que quema calorías ¡incluso estando en reposo! Por ello, si quieres mejorar tu composición corporal no será posible conseguirlo únicamente a través de un tratamiento dietético, ya que traerá como consecuencia la pérdida de masa grasa, pero también de masa muscular y una dificultad añadida para conseguir un déficit calórico y continuar reduciendo la grasa corporal con el conocido «efecto rebote».

Por otro lado, las mujeres, como término medio, tenemos menos fuerza que los hombres. Esta característica antropométrica y fisiológica podría hacernos más vulnerables a ciertas lesiones y cargas físicas. Con el entrenamiento de fuerza es posible prevenir lesiones músculo-esqueléticas, mantener el equilibrio para evitar caídas y fracturas, mejorar la postura para evitar el dolor de espalda, e incluso incrementar la densidad ósea para evitar la osteoporosis. La frase «Resistance training as an underutilised drug available in everybody's medicine cabinet by Dr Yorgi Mavros» (i.e., El entrenamiento de fuerza como un fármaco infrautilizado disponible en el botiquín de todos) tiene hoy en día la suficiente base científica para ser aplicado a toda la población.

May the Force be with you = Que la fuerza te acompañe.