EL COMPROMISO

En plena resaca electoral, todavía con el baile de pactos, deseos y promesas, nos hemos colocado en esa posición de mirantes

Pedro Sánchez festejando la victoria del PSOE y de la izquierda en las pasadas elecciones. /JAVIER LÓPEZ
Pedro Sánchez festejando la victoria del PSOE y de la izquierda en las pasadas elecciones. / JAVIER LÓPEZ
Mar Mas
MAR MAS

Miramos y tratamos de entender cuál es el peso de la palabra compromiso. Ese al que hemos ido a empujar desde las urnas. Ese que queremos que defina un modelo deportivo para este país y del que muchos tienen intereses. Desde las urnas, se ha votado a la izquierda, y claro, los mercados no están por la labor de dejar a la sociedad sus beneficios. Mejor se lo quedan ellos.

Queremos ver compromisos reales y efectivos. Un modelo deportivo que no llene las arcas de las empresas y que reparta beneficios en las deportistas. Un compromiso de una televisión pública que se enfadó por ningunear su debate pero que sigue demostrando en su parrilla que el deporte masculino, y sobre todo el millonario fútbol, acaparan la escaleta. Lejos de apostar por esa implementación de una ley de igualdad en el deporte, seguimos entre pasillos y cajones repartiendo medidas para el impulso deportivo femenino.

Medidas que ni son efectivas, ni apuestan por la incorporación real de las mujeres en el tejido federativo. Quitando algunos casos de éxito, no llegamos al 14%. Quiere decir que los hombres cobran. Ejercen su profesión el 86%, con dinero público que sale de los impuestos de toda la ciudadanía.

Es cierto que tenemos que ser competitivas, pero necesitamos un punto de apoyo, una línea de salida entre iguales. Necesitamos respetar el trabajo en equipo, no romper los compromisos que nos han llevado a ganar por vendernos al mejor postor.

Nos jugamos mucho con esta legislatura que tiene que trabajar con pactos. Al igual, las mujeres en el deporte debemos dejar de ser mirantes y comprometernos con asociaciones que peleen por nuestros derechos y que recuerden los compromisos a aquellas que en las instituciones se olvidan de ejercerlos. Nos jugamos un presente y el futuro. Nos jugamos continuar con esta discriminación. Que nos digan que nos suben el salario cuando nos dan el SMI. Nosotras jugamos con los colores de la igualdad, que deben ser nuestra única bandera.

Este país necesita recuperar muchas palabras y acciones. Desde el cambio climático a las pensiones. De los territorios y sus competencias deportivas a una ley nacional vinculante. Nos jugamos esos compromisos que nos llevaron a las urnas. Por eso, exijamos que se cumplan. Debemos construir una sociedad que mire al presente con trabajo, salarios, sanidad pública, educación del siglo XXI y acabe con la corrupción y recupere el dinero robado. Y para eso, se necesita estar comprometida.