Johanna Quaas, la incombustible gimnasta de 93 años

La veterana alemana sigue deslumbrando al mundo con su vitalidad. /G. W. R,
La veterana alemana sigue deslumbrando al mundo con su vitalidad. / G. W. R,

La alemana lleva desde 2012 siendo oficialmente la más veterana del mundo, con Récord Guinness incluido, en un deporte que practica desde antes de la Segunda Guerra Mundial

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Nadie tiene aún la fórmula mágica para hacer que el tiempo se detenga, para la eterna juventud, pero lo cierto es que hay personas que hacen totalmente cierta la tan manida frase de que la edad tan solo es un número. Una cifra que no cesa, que nos acompaña y que va creciendo con nosotros a lo largo de nuestra vida, que indica nuestro grado de experiencia, pero que no tiene que estar directamente relacionada con la vitalidad. Y sino que se lo pregunten a Johanna Quaas, la gimnasta más veterana del mundo.

La alemana, nacida en Hohenmölsen hace casi un siglo, el 20 de noviembre de 1925, ostenta con orgullo esa distinción. En 2012 su inspiradora historia, la de perseverar y seguir con su pasión pese a la edad, fue registrada en el Libro Guinness de los Récords. «Es un gran sentimiento poder estar en él. Realmente me encanta que las personas especiales y extremas sean reconocidas. Espero que mi registro inspire a otros a darse cuenta de que nunca es tarde para probar algo nuevo«, declaró entonces. Pero lo cierto es que su vinculación con el mundo de la gimnasia viene de muy atrás, que en su caso es más que demasiado.

Empezó siendo una niña, con 9 años, animada por sus padres, quienes pese a no tener nada que ver con este deporte le empujaron a que lo practicara y a que fuera constante en sus entrenamientos. Y por lo que cuenta la propia Johanna en varias de sus entrevistas, no se le daba nada mal, pero tuvo la mala suerte de que su juventud coincidió en pleno período de entreguerras. La II gran batalla mundial frenó su progresión, impidiéndole el poder competir de manera profesional. También influyó el hecho de que, como ella misma reconoce, sus padres tuvieran que cambiar varias veces de residencia debido a su trabajo.

Profesora de educación física, Johanna Quuas transmitió en las aulas a varias generaciones de niños y niñas su pasión por el deporte, el ejercicio, la vida sana y en concreto la gimnasia. También a los adultos, formando a otros entrenadores, pero lo suyo era mostrar por sí misma sus cualidades y habilidades, por lo que con 57 años no dudó en regresar a las competiciones, adjudicándose en numerosas ocasiones el torneo senior alemán de gimnasia. Donde mejor se desenvuelve es en las barras paralelas. «Es más fácil que hacer banco».

Y lo cierto es que no hace falta ser un experto para darse cuenta de que practica su deporte preferido, para el que parece que ha nacido, con una soltura asombrante, y con una flexibilidad y desparpajo dignas de admiración a sus 93 años. Cada temporada encadena varias exhibiciones en su país, siendo una de las fijas en el Festival Internacional de Gimnasia de Berlín. Allí, después de su actuación hace un par de años, reconoció que los nervios se suelen apoderar de ella cada vez que toma parte en alguna competición. «Me tiemblan las piernas y tengo que respirar tres veces hondo antes de empezar«.

Su estado físico revela su constancia y disciplina. No perdona los entrenamientos. Se ejercita cuatro veces a la semana, alternando con el gimnasio. Tiene hasta un club de fans en Facebook, con más de 8.000 seguidores, en 2015 recibió el Premio Deportivo Nadia Comaneci y su nombre figura en el mismo Salón de la Fama de la Gimnasia Internacional. No es para menos.

Muchas verduras

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Cuál es su secreto? Ella lo resume así. «Una dieta equilibrada. Me aseguro de no comer demasiado o muy poco, y siempre muchas verduras«. Una mujer que no se amilana ante nada, amante también de los deportes extremos y de aventura. En 2016 saltó de un avión en paracaídas en honor a la reina Isabel II, con la que comparte la misma edad, entonces 90 años, dejando más que claro que quien quiere, puede.