Los 'santacruces' más veteranos

Los mayores disfrutaron de una mañana de actividad. :/A. ANDUEZA
Los mayores disfrutaron de una mañana de actividad. : / A. ANDUEZA

Un centenar de personas mayores participan en la olimpiada de juegos, una de las citas clásicas de las fiestas de Galdakao

ASIER ANDUEZA

Si hay una cita en los 'santacruces' de Galdakao que cada año congrega a un público fiel, es la celebración de las olimpiadas de juegos para mayores. En esta edición, un centenar de personas, repartidas en ocho equipos, se vieron las caras y lucharon por llevarse la codiciada txapela. Esta vez fue a parar a manos de Lagun Artean, que sumaron la nada despreciable cantidad de 258 puntos.

Bolos, 'toka', aros, tira anillas vertical, hoyote o 'zazpi ta erdi' fueron algunas de las disciplinas en las que los participantes lo dieron todo. Eso sí, con deportividad absoluta. «Siempre hay muy buen ambiente en esta actividad, que demuestra que las fiestas no solo son para la gente joven», apunta el delegado de Bienestar Social, Txema Larrazabal. Entre los competidores, complicidad.

«Nos conocemos todos y colaboramos desde hace muchos años», decía Charo Marín, una de las participantes. La actividad, además de para jugar, sirve para que muchos mayores socialicen. «Me acabo de quedar viuda y es la primera vez que vengo a las olimpiadas, sobretodo a hacer amigos. Me apunto a todo lo que se organice para no aburrirme. Me tengo que reenganchar a la vida», reconocía la mujer. Asu lado, Mario Martínez reconocía que la cita festiva era una «bonita manera de pasar la mañana», aunque a él lo que más le gusta es «bailar».

Además de voluntarios, que velan por que todos los juegos se desarrollen de acuerdo a las reglas y en orden, por Gandasegi también se pasaron Naroa Azurmendi y Aizeti Kintana, técnicas municipales en cargadas de las actividades para los mayores. Ambas, reconocían que la cita anual cuanta con unos participantes que «acuden muy animados» y «con ganas de darlo todo». «La verdad es que da gusto verlos», elogiaron. Y para muestra, el caso de Teresa Pérez, que a sus 94 años lo daba todos en cada juego en el que se apuntaba.

«Vengo porque, a pesar de mi edad, estoy como una rosa», contaba con una amplia sonrisa de ilusión en la cara. Con más energía que algunos con menos décadas a cuestas, la mujer aguantó las dos horas que duró la olimpiada. Por allí también andaban Marina Ruiz y Pilar Parada. Cada una con sus cuitas. No les pasó desapercibido que algunos de los materiales se habían renovado para esta edición. «Nos han cambiado los bolos. Creo que son nuevos y no nos convencen demasiado», remarcaba Marina con gesto serio. En la recta final de los 'santacruces' algunos no necesitan cargar pilas.

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