La Policía busca entre delincuentes habituales a los autores del doble crimen de Otxarkoaga

Agentes de la Policía Científica de la Ertzaintza extraen ayer una caja con evidencias del domicilio donde fue asesinada una pareja, en Otxarkoaga./Ignacio pérez
Agentes de la Policía Científica de la Ertzaintza extraen ayer una caja con evidencias del domicilio donde fue asesinada una pareja, en Otxarkoaga. / Ignacio pérez

La mujer murió por las cuchilladas en el tórax y su marido por los golpes recibidos en la cabeza, según la autopsia

AINHOA DE LAS HERAS

Una máxima de cualquier investigación criminal pasa por indagar en el entorno cercano a las víctimas. Según ha podido saber este periódico en fuentes cercanas al caso, la Ertzaintza busca entre delincuentes habituales de la zona a los posibles autores del doble crimen de Otxarkoaga, un barrio humilde que se queja de continuos robos. La principal hipótesis que barajan los investigadores apunta precisamente a que los homicidas fueran buscando joyas o dinero en el domicilio, un segundo piso en el número 16 de la calle Zizeruena, aunque sorprende la saña que emplearon contra dos víctimas indefensas, un discreto matrimonio octogenario. Expertos en criminología sostienen que la violencia gratuita con que mataron a la pareja señala a delincuentes inexpertos o incluso a menores, incapaces de controlar sus impulsos, como ocurrió con el reciente homicidio de Ibon Urrengoetxea, cuyos presuntos autores fueron dos chavales de 13 y 16 años.

Cuando apenas han pasado 24 horas del terrible hallazgo, el Servicio de Investigación Criminal Territorial de Bizkaia (SICTB) no descarta nada. El informe forense, que analiza el estado de conservación, la temperatura y color de los cadáveres, el doble asesinato debió de cometerse entre las nueve y las diez de la mañana del jueves, unas pocas horas antes de que el yerno de Rafael y Lucía, de 87 años -ella convaleciente de una operación de cataratas-, acudiera a la vivienda a ver qué pasaba. Preocupada porque sus padres no contestaban al teléfono, la hija envió a su marido sobre las tres de la tarde.

Mal comienzo de año

Homicidio de Urren
El 23 de diciembre, dos individuos asaltaron a Ibon Urrengoetxea, de 43 años, cerca del puente del Arenal con intención de robarle. La víctima se defendió y los asaltantes lo empujaron y le pegaron una patada: se golpeó la cabeza contra el suelo y murió. Dos menores, de 13 y 16 años, fueron identificados como presuntos autores del delito y permanecen internados en centros de menores.
Agresión en el metro
El 22 de diciembre, un intento de robo en la estación de Abando acabó con una paliza en grupo a dos jóvenes de 23 años, en la que uno de ellos estuvo a punto de perder un ojo. Dos individuos de entre 19 y 23 años, con antecedentes policiales, han sido detenidos.
Atropello en Bolueta
La mañana del 25 de diciembre, dos jóvenes fueron atropellados por un coche que iba ‘picado’ con otro en el Polígono Santa Ana de Bolueta. Los dos heridos fueron trasladados al hospital, uno de ellos en estado crítico, aunque ya se recupera favorablemente. El conductor del turismo se dio a la fuga y aún no ha podido ser identificado.

La autopsia practicada a los cuerpos en el Instituto vasco de Medicina Legal desvela que la mujer murió a causa de las cuchilladas que había recibido en el tórax, alguna de las cuales le había afectado a órganos vitales, entre ellos el corazón. Vestida aún con el camisón, la mujer yacía al fondo del pasillo. Su marido, en chándal, presentaba también alguna herida de arma blanca en la zona del cuello, aunque la causa de la muerte en su caso fueron los golpes recibidos en la cabeza, especialmente en la cara, que desencadenaron una hemorragia cerebral. Rafael fue encontrado en el suelo de la primera habitación, situada nada más entrar en la casa, entre la pared y la cama. Los policías, profesionales de la judicatura y testigos que estuvieron en la vivienda se mostraban horrorizados por una escena cruel que tardarán tiempo en olvidar.

«¡Que les han matado. Llama a la Policía!», pedía desesperado a gritos su yerno mientras aporreaba la puerta de la vecina tras el dantesco hallazgo. La vivienda estaba llena de sangre, también se encontraron algunos restos en la escalera y el pasamanos. Los agentes de la Policía Científica tardaron horas en concluir la minuciosa inspección ocular. Ayer por la mañana aún continuaban tomando muestras para su posterior análisis. Los cajones estaban sacados de los armarios y revueltos y la tele, tirada sobre el colchón. Los asaltantes habían realizado un registro generalizado, aunque apresurado.

Puerta cerrada de golpe

Los investigadores tratan también de averiguar qué llegaron a robar los asaltantes. La familia aún no había podido acceder ayer al domicilio, tomado por los investigadores para comprobar qué echaban en falta. Otra pregunta que tratan de responder las pesquisas es por dónde entraron los supuestos ladrones. La puerta estaba cerrada de golpete, sin señales de ser forzada, y las ventanas y persianas, bajadas. ¿Acaso Lucía llegó a abrirles la puerta a sus asesinos? Según fuentes policiales, los autores de algunos de los robos en domicilios que se han venido cometiendo en la zona rehúyen el enfrentamiento. En las cercanías se han dado varios casos por el método del escalo: los delincuentes trepan a pisos bajos por tuberías, pero si son descubiertos por los moradores escapan al momento.

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Los investigadores tomaron declaración a los vecinos del inmueble uno a uno. Los más próximos al segundo piso, donde vivían Rafael y ‘Luci’, insisten en que no notaron nada extraño, pero otros contaron a la Policía que habían escuchado ruidos, e incluso que les habían tocado en la puerta, pero que hicieron oídos sordos.

Los vecinos de Otxarkoaga, impactados por el suceso, aseguran que «se sabe quiénes son», claman justicia y piden que se ponga a disposición de la justicia a los autores cuanto antes. Ante la «alarma social» generada por el doble crimen, los agentes de la Policía Municipal destinados en el barrio han recibido una orden por escrito. «Llevar el puente del vehículo encendido por las tardes» y patrullar a pie cuando lo permita la meteorología. El objetivo: «Dar mayor visibilidad a la presencia policial». También les han pedido que comuniquen inmediatamente a sus mandos cualquier información que reciban de los vecinos.

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