¿Qué implica para los usuarios la futura unión de WhatsApp, Instagram y Messenger?

Mark Zuckerberg/
Mark Zuckerberg

Facebook pretende conectar a los usuarios de las tres plataformas

SARA BORONDO

Mark Zuckerberg no se apea de la actualidad informativa, casi siempre por noticias que no caen muy bien entre los usuarios de sus múltiples aplicaciones y redes sociales. Al escándalo de Cambridge Analytica, empresa de análisis de datos que usó los perfiles de 50 millones de usuarios de Facebook para influir en distintas campañas políticas, ha seguido el que se hiciera pública su intención de unificar Instagram, Messenger y Whatsapp bajo el paraguas de su red social; y lo importante es que puede hacerlo, aunque parece que la Unión Europea tiene bastante que decir. El regulador europeo en la protección de datos ha solicitado a la compañía estadounidense una reunión informativa urgente para conocer los planes de la integración.

Antes de ver las implicaciones del movimiento conviene hacer un poco de historia para saber por dónde van los tiros: Zuckerberg suele asociarse a Facebook, de la que fue creador (o, al menos, se llevó el crédito) y actualmente director ejecutivo, pero en los últimos años ha adquirido la red social de fotos Instagram -en 2012 por 1.000 millones de dólares (873 millones de euros actuales)- y el servicio de mensajería instantánea WhatsApp – en 2014 por 21.800 millones de dólares (19.000 millones de euros actuales).

Multa a Facebook por proporcionar datos «engañosos»

Cuando Facebook compró Whatsapp el fundador de esta, Jan Koum, se convirtió en presidente ejecutivo y recibió 24,9 millones de acciones restringidas de Facebook (valoradas en aquel momento en 1.900 millones de dólares). La Comisión Europea (CE) aprobó la operación de compra porque no vio problemas para la competencia. Pero en 2017 la misma institución impuso a Facebook una multa de 110 millones de euros por haber proporcionado datos «incorrectos o engañosos» en la compra.

La empresa de Zuckerberg informó a la CE de que no se podían transferir los datos de un servicio al otro, pero la opción sí existía técnicamente. De hecho, en agosto de 2016 WhatsApp cambió sus términos de servicio y política de privacidad (esos que casi nadie lee) e incluyó la posibilidad de vincular los números de teléfono de los usuarios del servicio de mensajería con Facebook. En la actualidad, WhatsApp cuenta con más de 1.500 millones de usuarios y está creciendo sobre todo en los países en vías de desarrollo.

En marzo del año pasado la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) impuso dos multas de 300.000 euros cada una: a Whatsapp por haber cedido información a Facebook sin el consentimiento válido de los usuarios y a Facebook por tratar esos datos para sus propios fines. En el cambio de condiciones de 2016 era obligatorio aceptar las nuevas directrices para seguir utilizando la aplicación, sin que se ofreciese a los usuarios la opción de mostrar su negativa, según indica el Informe 2018 de Cumplimiento del Plan Estratégico de la AEPD.

Conseguir más parte de la tarta

Hace diez días se supo que Zuckerberg pretende unir las tres redes de mensajería a principios de 2020, aunque seguirán manteniéndose como aplicaciones independientes. Según informó 'The New York Times', parece que la intención de Zuckerberg al unificar la estructura que subyace en las tres aplicaciones es fidelizar a los usuarios; que dejen de utilizar servicios de otras empresas como iMessage de Apple o Hangouts de Google.

Además, al sumar el número de usuarios de las tres plataformas, Facebook confía en lograr más publicidad o agregar nuevos servicios. Hay usuarios que están al menos en dos de estos tres servicios de mensajería, pero se calcula que más de 2.000 millones de personajes usan al menos una de estas aplicaciones a diario. Es una declaración de intenciones que recuerda a la aplicación Wechat, que en China integra múltiples servicios (desde reservar entradas a pagar en un bar).

Poco después de la revelación del periódico estadounidense, Facebook emitió un comunicado en el que indicaba que su intención es «construir la mejor experiencia de mensajería, ya que la gente quiere que los mensajes vayan rápido y sean simples, seguros y privados». Entre las órdenes que ha transmitido Zuckerberg a los trabajadores que se están encargando de esta integración está que todas las aplicaciones incorporen el cifrado de extremo a extremo en las comunicaciones, para que solo quienes estén en la conversación puedan verla. Una medida de seguridad que actualmente solo está implementada en WhatsApp.

Los metadatos: la información más completa de los usuarios

Lo que todo esto supone es que un usuario que tenga un perfil creado en una de las tres redes de mensajería podrá contactar con una persona que esté en otra; es decir, una persona o empresa con página en Facebook puede enviar un mensaje al móvil de otra que no esté en la red. También implica que las empresas tendrán más datos de los usuarios para ofrecerles la publicidad que mejor se adecue a sus gustos gracias a los metadatos: cada red social 'sabrá' lo que el usuario ha hecho en las otras. Incluso se abre la puerta a la unificación de las tres redes o a la eliminación de las funciones que estén repetidas en dos de ellas, como el chat.

Si a buena parte de los usuarios no le ha hecho gracia lo que puede suponer una intromisión en su privacidad, dentro del propio Facebook parece que la noticia no ha tenido un eco positivo. Sería la razón por la que el año pasado abandonaron la empresa Koum (poco antes se marchó otro fundador de Whatsapp, Brian Acton) y los fundadores de Instagram, Kevin Systrom y Mike Krieger. A todos ellos se les prometió que sus empresas mantendrían la independencia.

Las autoridades europeas tardaron apenas unas horas en reaccionar a la información publicada por el New York Times. El pasado lunes la Data Protection Commission (DPC, la autoridad independiente responsable de velar por los derechos fundamentales de los individuos en la Unión Europea en lo referente a la protección de datos) hizo público un comunicado en el que exponía que, aunque es consciente de que la integración de las plataformas está en una fase inicial, ha pedido a Facebook una reunión informativa urgente para conocer los detalles, sobre todo teniendo en cuenta el historial de Facebook a la hora de compartir datos entre sus distintas empresas. La CPC deja claro que «la integración propuesta solo puede producirse en la Unión Europea si cumple con todos los requisitos del GDPR», el General Data Protection Regulation o Reglamento General de Protección de Datos, que comenzó a aplicarse el 25 de mayo de 2018. Zuckerberg y los suyos avisados quedan.

 

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