Hoy va de traseros... de mujer, claro

Hoy va de traseros... de mujer, claro
Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Hoy la cosa va de traseros. Femeninos, que los hombres parece que no tienen culo. La primera de las retaguardias es anónima, sin dueña conocida. Perfectamente adecuada a los cánones de belleza convencionales. Este culo apareció como un invitado no deseado en la pantalla del ordenador tras una búsqueda que no iba por ahí. Esta periodista ojeaba una web de documentación fotográfica. Concretamente buscaba una foto con la que presentar un artículo sobre la temperatura ideal del aire acondicionado en la oficina, una noticia que publicamos en EL CORREO a cuenta de la ola de calor que nos sofocó a finales de junio y que superó los 40 grados en Bilbao.

En el buscador de este web introdujimos dos palabras: 'calor oficina'. Y el resultado, por seguir con la cosa del mercurio, nos dejó heladas. Una tras otra, aparecieron decenas de imágenes, la mayoría mostrando a sudorosos ejecutivos aflojándose el nudo de la corbata frente al ordenador. Mujeres menos, y algunas con abanico (los chicos, sin abanico, claro). Y en estas aparece la foto del culo. En la imagen se ve a una chica sin rostro (el corte de la imagen se lo han hecho en la cintura) que se sube el vestido para dejar al aire un trasero sin ropa interior. A su lado, un hombre sentado, fumando, mirándola. ¿El jefe? Por montarnos ya la peli porno completa. Al final optamos por la imagen del ejecutivo sudoroso para ilustrar el artículo...

El segundo trasero es el de Cristina Pedroche y su sesión de fotos en bikini por un tema publicitario. Esta vez la cosa no iba de si había mucha tela o poca, como sucede en el ya tradicional debate de Nochevieja a cuenta de los veraniegos modelos de Pedroche en un 31 de diciembre normalmente frío. Esta vez el debate era a cuenta del Photoshop. Le recriminaban a la presentadora que es un abuso, que las imágenes están super retocadas y que esa no es la realidad. El debate, lo mismo que se infla un día en las redes sociales, se desinfla al siguiente. Y más caja hace, por cierto, la marca de bikinis. Pero aunque efímero y vociferante, el debate es interesante. Más en un momento en el que algunas famosas están arremetiendo contra los retoques que les hacen en las revistas. Manda narices que esa sea la noticia y no la otra, la del propio retoque.

Si hay Photoshop es porque en las revistas, en la televisión, en la publicidad... siguen estando vetadas las mujeres reales. El michelín, la celulitis, una piel blanca (acaba de empezar el verano, no ha dado tiempo a ponerse morena), un muslo que excede en cinco centímetros al de una top... todo eso se oculta, se maquilla, se recorta, se pinta... Luego está el otro extremo, las revistas que hacen mofa del michelín. Por cierto que en esas le han sacado también el trasero a Cristina Pedroche. Sí, el mismo trasero que el de los bikinis. Y lo han hecho por puro divertimento malsano.

Que te saquen el culo en una portada para hacer mofa de tu persona seguro que tiene recorrido en los tribunales. Ahora hace falta que también vayamos al juez cuando nos redondean el culo en una revista para que luzca más bonito. Porque nos han dicho que lo bonito es eso, que lo otro es feo. Y si eres famosa y te pones en bikini no puedes estar fea, ni gorda, ni blanca, ni mal depilada, ni haber faltado a clase de gimnasia los dos últimos meses. Si además has sido madre, el examen es doble e incluye un riguroso examen del perímetro de cintura. Con reprobación pública si excedes la medida de Elsa Pataky tras tener a los mellizos. Y si has cumplido los 40 ya no hay compasión. La lupa acabará encontrando la pata de gallo. Nada que no pueda arreglar, en todo caso, el Photoshop.

Claro que peor aún es cuando recibes elogios por el «cuerpazo, pese a la edad». Que eso lo diga alguien como halago es de un machismo inasumible y que la aludida lo tome como tal es una exhibición de ignorancia lamentable. Habría que coger a un señor famoso, de 40 y más, barrigón, medio calvo, con el segundo dedo del pie más largo que el gordo. Y hacerle Photoshop para dejarle en una talla 42, ponerle pelo para que se no se le queme la coronilla al sol y recortarle un poco el dedo para que quepa bien en la zapatilla. Iba a ser la gran mofa. El caballero se iría directo al juzgado con razón a reclamar que por favor le devolvieran esa barriga que él nunca escondió. Porque él es hombre y se le permite tener barriga. Cristina Pedroche ni siquiera la tiene. Y aún así le retocan.