Bianca Jagger: «Las mujeres seguimos siendo un grupo vulnerable»

Bianca Jagger: «Las mujeres seguimos siendo un grupo vulnerable»
Virginia Carrasco

La activista -protagonista en el congreso Santander WomenNOW Summit- urge a defender los derechos en su Nicaragua natal, donde asegura que se cometen crímenes de lesa humanidad

JOSEFINA G. STEGMANN

La mirada de Bianca Jagger corta la respiración. Atraviesa la puerta de una de las imponentes salas de la sede de la Comunidad de Madrid y se mimetiza con ella: el blanco de los sofás y de las mesas combina con el inmaculado traje de Jagger: chaqueta, pantalón, camisa y hasta los calcetines blancos, que solo corta con su bastón, de pintas blancas y negras. De andar lento y movimientos suaves, todo en ella es sigilo y tranquilidad. Excepto por su mirada, que corta la respiración.

Repasa sus notas y las preguntas que se le van a hacer, reflexiona unos minutos y dispara con cada respuesta, con cada mirada. La defensora de los derechos de las mujeres, de los indígenas, de los niños o de los presos condenados a muerte ha participado en el congreso Santander WomenNOW Summit que concluirá el viernes después de un intenso desfile de fuertes personalidades en el que quiere ser una cita de referencia para defender la igualdad entre hombres y mujeres.

-¿Qué vio o sintió que la llevó a dedicarse de lleno a la defensa de los derechos humanos?

-Yo nací en Nicaragua y viví mi niñez y adolescencia bajo la dictadura opresiva y brutal de Anastasio Somoza. Eso fue para mí la primera experiencia que me hizo ser consciente de lo que era vivir bajo la opresión. Luego, al separarse mi madre, que no tenía formación, se encontró sola con tres hijos y tuvo que trabajar y ví cómo la discriminaban por ser mujer, por ser divorciada y por tener que trabajar. Eso me hizo ver de primera mano lo que significaba la discriminación contra las mujeres. De ahí viene mi compromiso con los derechos humanos y en particular por los derechos de la mujer.

-Ahora la lucha por los derechos de la mujer es mucho más visible que cuando usted empezó. ¿Qué ha cambiado?

-Ha habido avances. Me sorprendió ver cuántas mujeres salieron a la calle en Madrid el pasado 8-M, pero nos queda mucho por hacer. Cuando se ven las estadísticas, por ejemplo, del Foro Económico Mundial, te das cuenta de cuántos años nos tomará llenar la brecha económica entre hombres y mujeres. También cuando se miran las cifras de mujeres en el poder. Hoy en día solo tenemos 17 mujeres que son jefe de Estado. Hay, evidentemente, un techo de cristal.

-La reivindicación de los derechos de la mujer han cobrado fuerza. ¿Sucede lo mismo con las otras causas que defiende, como la de los presos condenados a muerte o la de los pueblos indígenas?

-Desde mi fundación por la defensa de los derechos humanos defendemos a todos los grupos vulnerables: niños, indígenas, condenados a muerte y a las mujeres, porque nosotras seguimos siendo un grupo vulnerable. Defiendo los derechos también donde hay crímenes de guerra, de lesa humanidad. He defendido los derechos en países como Myanmar, he estado en Bosnia documentando las violaciones en masa de las mujeres durante la guerra. Soy, además, embajadora de buena voluntad del Consejo Europeo para abolir la pena de muerte.

-¿Hay alguna causa que considera que hay que defender con más urgencia?

-Veo cómo se violan los derechos humanos en mi país por parte del tirano y sanguinario Daniel Ortega y que es importante defenderlos. En estos momentos es urgente defender Nicaragua. Ortega ha asesinado a más de 500 personas desde abril de 2018, hay más de 3.000 heridos, más de 600 presos políticos, más de 70.000 refugiados en Costa Rica, cientos de desaparecidos. Continúa secuestrando a los jóvenes y a cualquiera que se le opone. La prensa está siendo perseguida, hay más de 60 periodistas que han tenido que huir. En mi país se han cometido crímenes de lesa humanidad.

-¿Cómo ve el mundo que le toca vivir en el ámbito de la política, la educación o el medio ambiente?

-Muy amenazado, sobre todo por el cambio climático. Hemos tenido el mes de febrero más cálido de la historia desde que se está tomando registro de las temperaturas. Hemos visto que el Acuerdo de París no ha sido suficiente para parar el aumento de las temperaturas y poder mantenerlo en torno a 1,5 grados. Se llegó a un acuerdo que resultó ser un engaño. Los desastres naturales, consecuencia directa del cambio climático, se ven en todos los países. Los hemos visto en países de Europa, en Estados Unidos... Esto no es una amenaza solo para los países pobres. Creo que no se está haciendo lo necesario para prevenir estos desastres. Los jóvenes y los niños son más conscientes que los adultos, como los que han marchado este mes en varias ciudades del mundo siguiendo el ejemplo de la niña activista climática, Greta Thunberg. Estamos fallándoles, traicionando a las nuevas generaciones, a nuestros hijos, a nuestros nietos.

-¿Cree necesario defender también a esos jóvenes, a esas nuevas generaciones que sufren la precariedad laboral y que les impide desarrollarse?

-Los jóvenes lo sufren, como las mujeres. Estamos en un mundo con gran inequidad donde hay una enorme brecha, cada día mayor, entre los más ricos y los más pobres. Es injusta y tiene grave consecuencias.

-Usted creció en medio de una dictadura y ahora habla de otra ¿Por qué cree que su país lleva décadas sin salir adelante?

-Me causa una profunda tristeza. Me siento traicionada. Cuando era joven, en 1979, creí que esa revolución iba a ser la respuesta democrática para Nicaragua que iba a llevar la justicia, el respeto a los derechos humanos, que íbamos a tener elecciones libres... Daniel Ortega es peor que Somoza y ha desmantelado todas las instituciones legales y usa a los presos políticos como carne humana de negociación. La gente se tiene que dar cuenta que lo de Ortega es un régimen y que no representa a la izquierda.

-¿No la calificaría de tiranía de izquierdas entonces?

-Estamos hablando de criminales de izquierda o derechas. Pero en este caso, este gobierno y sus políticas son en realidad neoliberales. Favorecen a los más ricos y al sector privado.

-¿Qué opina de la situación de los derechos humanos en España?

-España es un país democrático y respeta los derechos humanos, pero espero que podamos ver a una presidenta mujer y que las mujeres impidan las intenciones de derogar la ley del aborto.

Vídeo: Fernanda Carvalho
Vídeo: Madrid, capital europea de la mujer gracias al WomenNOW Summit

Santander WomenNOW Summit