PNV y EH Bildu gobernarán en coalición en Laguardia y Labastida para «desalojar» al PP

Andoni Ortuzar, José Antonio Suso y Arnaldo Otegi en el Parlamento vasco./EFE
Andoni Ortuzar, José Antonio Suso y Arnaldo Otegi en el Parlamento vasco. / EFE

Los populares acusan a los jeltzales de tener una «obsesión enfermiza por el poder»

DAVID GUADILLA

El PNV y EH Bildu confirmarán este sábado su apuesta por «desalojar» al PP de las alcaldías de Laguardia y Labastida, los dos municipios más importantes en los que los populares lograron ser la fuerza más votada el pasado 26 de mayo. Lo harán, además, conformando un «gobierno de coalición». Al menos, así lo aseguró la izquierda abertzale, ya que los jeltzales seguían insistiendo este viernes en que solo se podía hablar de «preacuerdo».

El pacto fue anunciado a través de las redes sociales por EH Bildu de forma clara a primera hora de la mañana de este viernes: «Ya hemos firmado tanto en Laguardia como en Labastida sendos acuerdos con el PNV para desalojar al PP y formar gobiernos de coalición que garanticen la gobernabilidad y la estabilidad en ambos pueblos».

Labastida y Laguardia rondan los 1.500 habitantes, pero tienen una gran importancia simbólica. De los cuatro consistorios en los que el PP fue la fuerza más votada, son los dos más poblados. Los otros pueblos en los que también ganó el 26-M son Baños de Ebro y Navaridas. El gesto de desbancar a los populares complica la legislatura a Iñigo Urkullu, que se puede quedar sin los apoyos necesarios para sacar adelante sus Presupuestos, pero aún así el PNV ha apostado por una operación que ha desairado al PP.

A las críticas lanzadas por Alfonso Alonso en el Parlamento se sumó Iñaki Oyarzábal. El presidente del PP en Álava acusó al PNV de tener una «obsesión enfermiza por el poder» y de «no respetar la voluntad» de los ciudadanos que dieron su apoyo al PP como lista más votada en ambos consistorios.

Otras alianzas

No es el único municipio, en todo caso, en el que el fragmentado mapa político que salió de las elecciones del 26 de mayo acaba por conformar alianzas que desbancan a la fuerza ganadora o donde los partidos apoyan a lo que consideran 'un mal menor'. Es el caso de Kuartango, donde, paradójicamente, el PP acabará dando la Alcaldía al PNV en una demostración de que las alianzas cambian de sentido en apenas unos kilómetros.

Los jeltzales y EH Bildu empataron a votos, por lo que el Ayuntamiento se tendría que decidir por el lanzamiento de una moneda. Pero Ana Salazar, única concejal del PP en el municipio y secretaria general de los populares alaveses, confirmó este viernes que apoyará al candidato jeltzale por «responsabilidad» y para evitar que gobierne la izquierda abertzale.

La decisión de que las dos formaciones nacionalistas formen un ejecutivo de coalición no es habitual, al menos en los últimos años. Todo lo contrario. En esta pasada legislatura, las dos fuerzas gobernaron de manera conjunta en Lapuebla de Labarca, pero poco más.

Las relaciones entre los jeltzales y la coalición soberanista han pasado por diferentes etapas en las últimas décadas. La izquierda abertzale fue vital para que el lehendakari Juan José Ibarretxe sacase adelante sus propuestas soberanistas, sus Presupuestos e incluso su propia supervivencia política, aunque se trataba de apoyos externos en el Parlamento vasco.

La legalización de Bildu en 2011 y su victoria en San Sebastián y Gipuzkoa les convirtió en enemigos declarados. Y desde 2015 mantienen una competición abierta por ver quién se hace con la hegemonía nacionalista, lo que no impide que alcancen acuerdos a diferentes niveles.

El mayor ejemplo de sintonía se ha vivido en Navarra, donde EH Bildu ha compartido tareas de gobierno con Geroa Bai, marca en la que está integrada el PNV. También han trabajado coaligados en municipios menores, en los que no había más fuerzas y de forma activa o pasiva se han apoyado para evitar que se nombrase a un determinado alcalde, lo que sucedió en 2015 en Vitoria con el popular Javier Maroto o en Andoain.

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