Aguas termales en la nieve catalana

Un monitor alecciona a un grupo de niños dispuestos a aprender a esquiar en Baqueira./
Un monitor alecciona a un grupo de niños dispuestos a aprender a esquiar en Baqueira.

El tramo catalán de la cordillera es rico en instalaciones dedicadas a mimar el bienestar de los deportistas tras la jornada

ELENA SIERRA

Una decena de estaciones, de las que Baqueira Beret, Masella, La Molina, Port del Comte y Boí Taüll son las que más kilómetros esquiables tienen en el Pirineo catalán, bien es verdad que con gran diferencia entre la primera (casi 160) y la última de las mencionadas (45)... Y aunque actualmente, todavía, son muchas las pistas cerradas, no es mala la idea de ir haciendo planes para conseguir el mejor combo nieve-agua. En esta zona, como al otro lado de la montaña, no faltan lugares en los que estirar los músculos metidos en una piscina o recurriendo a algún tratamiento profesional. Para empezar por la grande y famosa por famosos Baqueira, en la cercana localidad de Les utilizan sus manantiales termales desde época romana, y a comienzos de este siglo inauguraban Las Termas Baronía de Les. Sus aguas sulfurosas, que brotan a más de 30º, están indicadas contra el reumatismo, la artritis y los problemas de la piel y de las vías respiratorias; y esta característica es la que se van a encontrar los visitantes por todos los establecimientos de aguas del Valle de Aran. El 'Pack Après-ski' invita a aprovechar los beneficios del circuito termal por el tiempo que se quiera y además llevarse un masaje de piernas para recuperarse de la actividad física (que dura 25 minutos) por 66 euros. Un masaje descontracturante de espalda sale por 42.

En Salardú, a quince minutos de la estación, se halla el que presume de ser el balneario localizado a mayor altitud de Europa (a 1.740 metros). Los Banhs de Tredós es un hotel pequeñito, de solo nueve habitaciones, y se avisa de que en temporada invernal se accede a las instalaciones solo en motos de nieve conducidas por el personal. Paz y tranquilidad, sin duda. Así pues, no es mala idea aprovechar la oferta llamada 'Escapada nieve termal', que incluye la subida (y la bajada, claro) en moto de nieve desde el aparcamiento situado a seis kilómetros, una noche de hotel en media pensión y otra en pensión completa, dos días de alquiler de raquetas de nieve y dos días de entrada al circuito termal por 305 euros por persona.

En Nepal

Justo a pie de pistas está el Hotel Spa Himalaia Baqueira, que debe su nombre a una decoración inspirada en Nepal. Comparado con el de Salardú es un mastodonte, con sus siete plantas, y así puede permitirse la promesa de que en su interior el aficionado al invierno en la montaña encontrará lo necesario, jacuzzi exterior incluido. Si se reserva habitación por un mínimo de tres noches, el paso por las instalaciones sale gratis.

Jacuzzi al aire libre del spa Himalaia.
Jacuzzi al aire libre del spa Himalaia.

Si se quiere esquiar en La Molina, la decana de los deportes de invierno en la Península ya que instaló el primer remonte comercial en 1943, se puede ir reservando tratamiento en el Sercotel Hotel y Spa La Collada; por ejemplo, los 25 minutos metido en la bañera Niágara, hidroterapia personalizada con aceites esenciales para hidratar, tonificar y relajar (25 euros) o los 50 minutos del programa 'Soñando bajo la nieve', esto es, un masaje en ducha Vichy con efecto sedante y descontracturante (60 euros).

Aunque un simple paso por el spa tampoco desmerece. Si no se es huésped, son 20 euros los adultos y 10 los niños. Y para ir con la cuadrilla, lo mejor es alojarse en el Guitart La Molina Aparthotel & Spa, a pie de pista y en el corazón del valle de La Cerdanya. El spa tiene piscina climatizada, jacuzzi, baño turco, gimnasio y solarium. La entrada es un poco más barata: 10 y 5 euros.

A solo ocho kilómetros de la pista de la estación de esquí alpino de Boí Taüll hay otro balneario. Es el de Caldes de Boí (en Barruera). Situado en pleno Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, aquí puede encontrarse casi todo lo que se necesita para quedarse como nuevo –un centro de estética, un centro termal con jacuzzi-spa, estufas naturales en grutas de piedra, fangos, masajes subacuáticos, duchas de chorro, circular o biotérmicas, piscina de recuperación y sala de reposo–...

Pero eso no será en temporada de esquí, habrá que dejarlo para más adelante porque no reabre sus puertas hasta finales de abril. La época perfecta, por cierto, para darle un buen repaso al románico de la comarca sin necesidad de abrigarse tanto.

Fuera de pistas

Hay que alejarse bastante de Baqueira Beret, algo más de dos horas, para dar a la orilla del río Segre con los baños de Sant Vicenç, en el término municipal del Pont de Bar. La misma familia lleva la gestión desde hace siglos, y al balneario han sumado con el tiempo hotelito de dos estrellas y centro termal. Por 190 euros, dos personas pueden alojarse allí, acceder al circuito, desayunar y disfrutar de alguna sorpresa. Para quien solo esté de paso, atención al plan: bañera termal, ensalada y smoothie. El precio depende de cuántos se apunten. www.hotelsantvicenc.com.