Lucca, la ciudad de las cien torres en la idílica Toscana

Lucca, la ciudad de las cien torres en la idílica Toscana

De inmensa riqueza histórica y cultural la belleza de su casco histórico es el mayor de sus atractivos turísticos

ÁLVARO ROMERO

La encantadora ciudad de Lucca se sitúa en la zona noroeste de Italia, ocupando parte de la singular región de la Toscana, a pocos kilómetros de Pisa. Se consolida como una urbe de incalculable valor a nivel histórico, cultural y arquitectónico. Todo ello se ve representado en el casco histórico, zona más destaca, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Lucca ha tenido la virtud a lo largo de los siglos de conservar a la perfección su legado histórico, siendo de las pocas urbes italianas en mantener hasta la actualidad el esplendor medieval. Es conocida popularmente como la «ciudad de las 100 torres», apodo que describe su silueta, donde decenas de torres se elevan por encima de los tejados.

Una ciudad auténtica

Hay pocas ciudades en Italia con mayor autenticidad y personalidad que Lucca. Signos de identidad que quizá no le valgan para formar parte de las más famosas del país transalpino pero sí para aparecer en las listas de las más bellas.

La mayor representante del carácter medieval es su muralla, baluarte defensivo muy bien conservado que da acceso al casco histórico a través de cualquiera de sus seis puertas. En su interior se mantiene el mismo estilo, donde suelos y edificios de piedra se hacen fuertes entre las coquetas callejuelas.

Torres y plazas

Abundan las construcciones religiosas, numerosas iglesias con sus torres y campanarios salpican Lucca, sin olvidar los monumentales palacios renacentistas. El techo de la metrópoli lo marca la Torre del Reloj, con 50 metros de altura. Allí se puede admirar el mecanismo del reloj de cuerda manual y la escalera de madera interior de más de 200 escalones. La Torre de Guinidi es otra de las destacadas, curiosa por la vegetación que alberga en su azotea.

En el suelo las plazoletas dan un respiro entre tanto edificio. Con forma ovalada destaca la Plaza del Anfiteatro, construida sobre las ruinas de un antiguo anfiteatro romano y flanqueada por construcciones de colores amarillo pastel. En la Plaza de San Martín se levanta la Catedral homónima, mezcla de estilo románico y gótico. Otros rectángulos destacados son la Plaza de San Miguel y la de Napoleón. En la primera destaca la Iglesia de San Miguel en Foro y en la segunda el Palacio Ducal.

De visita obligada es la Basílica de San Frediano, construida en el siglo V, se consolida como una de las iglesias más antiguas de Lucca, famosa por el magnífico mosaico de su fachada. Esta ciudad toscana se descubre a pie, pues a los atractivos ya mencionados hay que añadir muchos otros que aparecen de la nada, cuando el visitante menos se lo espera y que quedan en la memoria para siempre.

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