La ruta de Isabel la Católica por Castilla

Puente sobre el río Duero, Tordesillas./ RAMÓN GÓMEZ
Puente sobre el río Duero, Tordesillas. / RAMÓN GÓMEZ

Ocho localidades monumentales ofrecen la posibilidad de rastrear el paso de la reina

JAVIER PRIETO GALLEGO

En tiempo de los Reyes Católicos la Corte andaba donde moraran los reyes. Y estos acostumbraban a ir de acá para allá deshaciendo entuertos o dictando leyes, resolviendo sucesiones o sofocando revueltas. Jaleos por todas partes que muchas veces se acababan solucionando presentándose in situ y poniendo orden.

Por eso no extraña demasiado que de tantas idas y venidas Castilla y León haya quedado sembrada de palacetes vetustos que puedan proclamar sin mentir que en un día muy, muy lejano acogieran el paso de alguno de sus reyes, dieran cobijo a sus huestes, alojaran a sus Cortes o hicieran de parapeto en alguna de sus cuitas.

Por no hablar de los castillos: siempre quedaba uno a mano por si era menester alargar la estancia. Casi hay que pedirse unas vacaciones completas para repasar como se merecen todos los lugares que tuvieron algo que ver con ella: hablando solo de Castilla y León son ocho las localidades con solera suficiente como para proclamar que el peso de la Historia -y el de esta reina tan fuera de serie- pasó también por sus calles.

Una ruta guiada

Para facilitar el viaje de quienes sienten el gusanillo de la peregrinación histórica, la Junta de Castilla y León ha elaborado una guía gratuita para teléfonos móviles. Esta app permite, al menos, contar con la información básica de los lugares que forman parte de este itinerario cultural que, por otra parte, cada cual pueda organizar como quiera. (www.turismocastillayleon.com)

Iglesia de San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres.
Iglesia de San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres.

A los amantes del orden cronológico les encantará, sin duda, comenzar por el principio: Madrigal de las Altas Torres, (www.madrigaldelasaltastorres.es) el lugar donde nació, que queda en el interior del Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, en aquel tiempo palacio del rey Juan II. Las monjas de la orden de San Agustín, a quien Carlos I cedió el palacio, son las encargadas de enseñar la estancia en la que, el 22 de abril de 1451, Jueves Santo, una niña llamada Isabel, a la postre y por propio empeño, una de las figuras más emblemáticas de la Historia de España, dio sus primeros llantos. A cuatro pasos de allí, en San Nicolás de Bari -con un hermosísimo artesonado- se localiza la pila bautismal en la que se le puso nombre. (www.isabellacatolicacasanatal.com/monasterio/)

Iglesia de Santa María la Mayor en la plaza principal de Arévalo.
Iglesia de Santa María la Mayor en la plaza principal de Arévalo. / FRAN JIMÉNEZ

Arévalo es el lugar en el que la reina castellana pasó buena parte de su infancia entre los 3 y los 10 años, a las faldas de su madre, Isabel de Portugal, que escogió la villa para retirarse tras la muerte de Juan II. Fue un momento dorado, tanto como la piel de los cochinillos que se tuestan en sus figones, para una población que vio cómo sus calles se llenaban de casonas nobiliarias, iglesias, conventos y hasta un palacio real, el de Juan II, del que ya sólo queda el recuerdo.

Una ristra de carteles plantados antes los lugares más representativos guían el paseo por la localidad contando algo de lo que se ve y, donde ya no queda nada, de lo que hubo. De lo que sí puede verse destaca el castillo que, alberga el Museo del Cereal o la Casa de los Sexmos, en la hermosa plaza de la Villa, a donde los reyes Católicos vinieron en 1494 para refrendar el Tratado de Tordesillas que habían firmado con Portugal. Hoy acoge el Museo de la Historia de Arévalo. (www.ayuntamientoarevalo.es).

Casa del tratado de Tordesillas.
Casa del tratado de Tordesillas. / HENAR SASTRE

Por alusiones, Tordesillas es otro de los hitos en los que detenerse. Hasta aquí llegaron también los reyes para hacer las paces con Portugal tras el descubrimiento de América. Mejor repartirse el mundo que andar siempre a la gresca, así que se juntaron en las Casas del Tratado y allí se tiraron tres meses hasta firmar un acuerdo el 7 de junio 1949. Los reyes, mientras duró el envite, residieron en un palacio cercano que ya no existe. (www.tordesillas.net/)

Casa de Colon, Valladolid.
Casa de Colon, Valladolid. / RODRIGO JIMÉNEZ

Valladolid es otra de las ciudades en la que Isabel dejó su huella. Precisamente fue en el Palacio de los Vivero – hoy sede del Archivo Histórico Provincial- donde tuvo lugar su boda con Fernando de Aragón. Destacan también el Palacio de Santa Cruz o la Casa de Colón. En esta última se recuerda la relación del descubridor tanto con Valladolid como con los reyes. (www.info.valladolid.es/)

Castillo de la Mota en Medina del Campo.
Castillo de la Mota en Medina del Campo. / ALFONSO ENRIQUE CAÑO

El siguiente alto en el camino es el castillo de la Mota de Medina del Campo. Esta localidad y su castillo también lo ocuparon en la querencia de los reyes, que lo convirtieron casi en residencia habitual. Tanto que para acomodarse aquí acabaron reformando el palacio en el que, a la postre, Isabel pasó sus últimos días. Por eso son tres los hitos que se incluyen en el paquete turístico 'Caminos de una reina', organizado desde la Oficina de Turismo: el Palacio Real Testamentario, el castillo de la Mota y la iglesia colegiata de San Antolín. (www.castillodelamota.es)

Acueducto de Segovia y Monasterio de Santa Ana de Ávila.
Acueducto de Segovia y Monasterio de Santa Ana de Ávila. / A. TANARRO Y MARTA GÓMEZ

Quedan otras dos ciudades castellanas Segovia y Ávila. La capital de famosa por su acueducto dispone de varias visitas guiadas. Una de ellas, denominada 'El arriero Claudio te guía por Segovia' parte de la gran obra romana para dirigirse a la Plaza de San Martín y la Plaza Mayor, donde Isabel, una joven cuarta en la línea sucesoria al trono, fue proclamada Reina de Castilla (www.turismodesegovia.com/). En Ávila el paseo guiado de este mes febrero arranca del Centro de Recepción de Visitantes y recorre lugares como el Real Monasterio de Santa Ana o el Real Monasterio de Santo Tomás (www.avilaturismo.com/es/).

Los famosos Toros de Guisando.
Los famosos Toros de Guisando. / ENRIQUE SANCHO

Un último lugar que nadie que vaya tras las huellas de Isabel debería dejar de visitar es la localidad abulense de El Tiemblo y los cercanos Toros de Guisando. Estos últimos monumentos prehistóricos presiden el lugar en el que se produjeron los transcendentales Pactos de Guisando entre Isabel y Enrique IV intentando que al final la sangre no llegara, del todo, al río. (www.eltiemblo.es)