Futuroscope, diversión educativa

Futuroscope despliega su mágica escenografía cuando llega el anochecer./
Futuroscope despliega su mágica escenografía cuando llega el anochecer.

El parque de inspiración futurista está dotado de avanzada tecnología y sorprendentes efectos especiales

IRATXE LÓPEZ

No es un parque solo para niños, pero este año los tienen especialmente en cuenta gracias a varias novedades. Futuroscope entretiene a toda la familia y Futuropolis se ha convertido en el mundo de los más pequeños. Allí podrán transformarse por una jornada en atletas, pilotos, socorristas, bomberos, jefes de obra… ayudando a mantener en pie esta ciudad del futuro pensada para infantes a partir de cinco años.

Futuroscope (Poitiers, Francia)

Cómo llegar
Poitiers se encuentra a 470 kilómetros de Irun.
Precio
A partir de 37 €.
Servicios
ascos para traducción al castellano, restaurantes (se puede llevar comida si se prefiere hacer picnic).
Información y reservas
es.futuroscope.com .

El espacio ofrece tres hectáreas con 21 atracciones, Futuroscope se extiende en total sobre 70. La mitad de esos juegos resultan aptos con solo medir 0,90 metros. Los ojos de estos bajitos aventureros brillarán al acercarse a la base náutica, al circuito de coches eléctricos, al estadio acualímpico o el aeropuerto, abriéndose a infinidad de posibilidades que alimentan su imaginación. Además, en verano se añaden a la lista charangas, animación circense y mucho más.

Conocerán allí a diversos habitantes. Lucie la constructora. Tom, encargado de enseñar a los niños bomberos. Malo, vigilante de la base náutica. Y Begonia, que se ocupa de los jardines. También al temible Darko, acostumbrado a causar problemas. Se esconde en el laberinto con la tribu de Mims, pero tres súperheroínas le mantienen a raya: Elastica, Elastine y Elastane, amigas todas de aquellos que estén dispuestos a disfrutar.

Arquímedes y un astronauta

Gracias a su vigilancia, los pequeños pilotarán con tranquilidad un barco de rescate. Podrán saltar en los trampolines flotantes. Aprender el código de circulación conduciendo un bólido o a extinguir un incendio subidos al camión de bomberos. Se embarcarán en un navío defendido por cañones de agua mientras navegan entre géiseres. Construirán un embalse. Acabarán las obras de la urbe después de ascender al cielo pedaleando. O tras disfrutar el mundo de la ciencia mientras experimentan el principio de Arquímedes en el barco del Turbo Splash, la fuerza de la inercia en el Péndulo, las leyes de la gravedad en la Torre Gravity… ¡incluso el centrifugado en su propio cuerpo!

A pedales por el lago.
A pedales por el lago.

También habrá turno para los mayores, capaces de imaginar qué supondría viajar a la Estación Espacial Internacional de la mano del astronauta Thomas Pesquet. A partir de esa experiencia queda dejarse fluir en este parque de inspiración futurista dotado de avanzada tecnología en imagen y sorprendentes efectos especiales de movimiento, agua, aroma… Pensados para producir sensaciones. Porque soñar forma parte de la experiencia.

Soñar con que vuelas sobre la India, sintiendo el olor a curry y la brisa en tu cara. Convertirte en un Minimoy para descubrir sus dominios. Bailar con robots al ritmo que imprime un DJ. Acompañar al piloto Sebastien Loeb en una misión para salvar el planeta, gracias a la realidad virtual. Conocer la gesta del Solar Impulse, primer avión capaz de dar la vuelta al mundo movido únicamente por energía solar. Viajar a través del tiempo de la mano de los Rabbids o de Scrat, la ardilla prehistórica de 'Ice Age' pendiente siempre de su bellota. Conocer la provincia francesa de la Vienne en una loca carrera. Descubrir las consecuencias de los impactos cósmicos. O convertirte por unos minutos en una persona invidente, sentir la dificultad de atravesar una selva repleta de aromas y peligros o una gran ciudad en obras, donde cada paso supone una trampa.

Todo en un mismo espacio, un non stop de divertimentos a completar en una jornada o dos.

Los espectáculos

Futuroscope no se nutre solo de atracciones sino que ofrece también la posibilidad de disfrutar de espectáculos en vivo. La magia une sus fuerzas a los hologramas presentando el deseo de un niño de convertirse en ilusionista. El espectador se devanará los sesos para averiguar cómo es posible que aparezca un avión en el escenario. Los Misterios del Kube recurrirán de nuevo a las representaciones oníricas para introducir a acróbatas y bailarines. Por la noche, La Forge aux Etoiles dará luz y color a una creación firmada por el Circo del Sol. Repleta de efectos visuales, acuáticos y pirotécnicos, narra el encuentro entre una chica real y un gigante virtual.