El Grupo Alpino Turista Barakaldo cumple 90 años en su momento cumbre

El club realizó sus primeras salidas en 1929 a la cima del monte Arroletza. :: /G.A. T.B
El club realizó sus primeras salidas en 1929 a la cima del monte Arroletza. :: / G.A. T.B

A punto de desaparecer, el club de montaña fabril ha logrado resurgir y retomar su actividad con más energía que nunca

AZAHARA GARCÍA

Noventa años no se cumplen todos los días. Muy pocos clubes de montaña pueden presumir de ser tan longevos y, mucho menos, de cumplir años con tan buena salud. Por eso, el Grupo Alpino Turista Barakaldo se muestra muy orgulloso de este logro en el que, según explica su presidente Luciano José Diez, «no hemos perdido nuestra esencia, en una época en la que la gente tiene los medios de subir al monte por su cuenta, nosotros seguimos siendo un punto de referencia para las personas que quieren compartir esa experiencia con los demás».

Pero nueve décadas dan para mucho y no siempre ha brillado el sol en la cumbre. El Grupo Alpino Turista Barakaldo nace en 1929, durante la Segunda República, en la cima del Arroletza y lo hace al calor de los equipos de fútbol que, en aquella época, eran las únicas asociaciones deportivas que existían. Julio Diego, socio del club, explica que «estos jóvenes eran amantes del deporte y, aparte de entrenar y disputar partidos, empezaban a tener otras inquietudes como subir a los montes de hierro».

Fue una etapa intensa en la que Julio Beristain hace un viaje de una semana por los Picos de Europa, «que en 1932 era como ir al Himalaya», asegura Diego. Travesía que dejó documentada en una serie de diarios que, al igual que otros muchos documentos de montañeros como él, han sido el embrión de las guías de viaje y de los mapas que hoy en día se utilizan.

Un grupo de montañeros del club en una sus salidas
Un grupo de montañeros del club en una sus salidas / en los años 30 del pasado siglo.

La guerra suspendió las actividades

Esta primera fase del club, aunque apasionada, duró poco porque en 1936, con el estallido de la Guerra Civil, las actividades quedaron suspendidas. Una vez terminada la contienda, el grupo fabril no vuelve a reunirse hasta 1947 que, según relató Diez, «los miembros del club que regresaron a Barakaldo después de la contienda volvieron a juntarse en el número 11 de la calle Zalla, fueron tiempos difíciles porque mucha gente estaba reprimida y no podía formar parte de asociaciones incluso, a las reuniones de socios acudía un guardia civil para controlar lo que hablaban».

Eran años duros en los que había mucha necesidad económica y eso, unido a los controles que debían pasar cada vez que organizaban una excursión, mermó mucho la actividad de club.

Hubo que esperar hasta los 60 para ver al grupo en su máximo esplendor. La gente empezaba a tener ganas de salir, pero las opciones de ocio no eran tan numerosas como ahora y las personas se aglutinaban entorno a las asociaciones montañeras. Al calor de esta explosión de inquietudes surgen intelectuales entre los que destaca el socio del Grupo Alpino Turista Barakaldo, Javier Malo, un delineante del municipio fabril que se dedicó a dibujar mapas que llegaron, incluso, a venderse a nivel estatal y que se han utilizado «casi hasta que llegó internet», cuenta el presidente del grupo.

210 socios

La llegada de los 80 y la proliferación de la venta de coches hizo que ya no fuera necesario fletar un autobús de forma colectiva para poder hacer excursiones, llegando incluso a peligrar la continuidad del Grupo Alpino Turista Barakaldo. Algo que con la llegada de internet se hizo todavía más patente. «Hoy en día la gente elige con quien quiere ir y con un simple clic tiene a su alcance cualquier ruta, sin embargo, el Grupo Alpino Turista Barakaldo ha conseguido que sus socios, más de 210 en la actualidad, sigan acercándose a la sede a apuntarse a las excursiones mensuales que se organizan, seguimos conservando esa esencia de centro social, seguimos apostando por el grupo humano», explicó el presidente.

El Grupo Alpino Turista de Barakaldo, en 2006.
El Grupo Alpino Turista de Barakaldo, en 2006.

Sin embargo, la entidad ha sabido resurgir de sus cenizas y desde principio de siglo, un grupo de jóvenes ha venido impulsando su actividad hasta llevarlo a uno de los mejores momentos de su historia, logrando hitos, como la Alpinastea, una semana dedicada a esta disciplina, impensables en los años 60.