Diez consejos para evitar lesiones de dedos en los escaladores

Escalada en Quintanillade las Viñas, Burgos /El Correo
Escalada en Quintanillade las Viñas, Burgos / El Correo

Andoni Ormazabal, fisioterapeuta especializado en este tipo de patologías, ofrece un decálogo de buenas costumbres preventivas

Óscar Gogorza
ÓSCAR GOGORZA

Toda la clientela del fisioterapeuta Andoni Ormazabal, uno de los dos socios del centro Ekin de Aretxabaleta (Gipuzkoa), está compuesta exclusivamente por escaladores. Como si de una peregrinación se tratase, los pacientes acuden desde toda España, muchos aprovechando la oportunidad de escalar en el norte. Figuras internacionales de la talla de Sean Villanueva o Nico Favresse también han pasado por las manos del guipuzcoano, cuya especialización le ha convertido en una referencia.

Según su experiencia, los escaladores «sufren numerosas lesiones en los hombros, también en los codos, pero especialmente en los dedos de las manos, sometidos a cargas y a un trabajo de fuerza descomunal. De hecho, podría afirmar que la mitad de los que acuden a nuestra consulta llegan por problemas en los dedos», apunta Andoni. Un pequeño decálogo de precauciones y rutinas «podría evitar sensiblemente las lesiones en las extremidades. Se trata de observar unos fundamentos básicos e incorporarlos a la rutina del escalador de forma preventiva», analiza.

Andoni ha sido invitado con frecuencia al quirófano del Doctor Galán, en la Clínica Virgen Blanca de Bilbao: «Es un lujo poder ver cómo opera, ver el interior, el funcionamiento de poleas y demás tejidos y ver qué ocurre cuando estos se dañan», explica, y justifica de paso la enorme inversión de Ekin en máquinas para acelerar el diagnóstico y la recuperación de sus pacientes. Su enorme implicación en su trabajo y su capacidad de empatizar con sus clientes (él también es escalador) explican el prestigio que merece entre la comunidad de escaladores.

Decálogo

1.- Acabar la jornada de escalada con hambre de escalar. Es decir, evitar ese largo de más, ese movimiento de más que puede llevarnos a la lesión. Si sometemos nuestros dedos a un nivel menor de estrés, alargaremos su vida útil.

2.- Realizar una buena planificación del entrenamiento y de cada jornada de escalada para estar preparado y a la altura del reto al que sometemos a nuestros dedos. No saltarse etapas.

3.- Siempre calentar de forma adecuada, con ejercicios de Core pero también con gomas y, finalmente, con suspensiones de dedos. Escoger la dificultad de las vías de forma creciente.

4.- Descalentar bien Al acabar la jornada, y mientras regresamos al coche, podemos usar una pelota blanda y presionarla de forma alternativa con cada mano, suavemente. En casa, podemos hacer baños de contraste: sumergir las manos 30 segundos en agua fría y otros 30 en agua caliente.

5.- Cuidar la piel, con especial atención a los pellejos, los callos,limar las asperezas con suavidad e incluso masajearse los dedos.

6.-Estirar los dedos en sentido longitudinal, tirando de cada uno de ellos con la mano contraria.

7.- Cuando sentimos dolor en algún dedo, si este no remite en 48 horas es mejor asistir a la consulta de un especialista. Después, puede ser muy tarde.

8.- No abusar del 'arqueo' (crispar excesivamente los dedos) e intentar escalar en extensión cuando es posible o en todo tipo de agarres que no siempre precisan estresar los dedos.

9.- No abusar de los empotres de dedos. En nuestro territorio existen pocas escuelas de escalada en fisura, luego no estamos acostumbrados a realizar empotres severos de dedos. El empotre retuerce y exige notablemente las articulaciones de los dedos y favorece las lesiones, máxime cuando nuestra técnica aún no está pulida.

10.- Cuidado con los vendajes en los dedos:un mal vendaje puede ser tan perjudicial como prescindir del vendaje adecuado. No es una técnica sencilla y conviene no experimentar si no se conoce la finalidad del vendaje y su forma correcta de ejecutarlo.

Andoni Ormazabal añade un último consejo: «Nunca perder de vista que escalamos por diversión».