Promoción Agotada

Un menú exclusivo en el Boroa por sólo 38 € con Jantour

Mari Asun Ibarrondo y Jabier Gartzia brindan a las puertas del restaurante./Maite Bartolomé
Mari Asun Ibarrondo y Jabier Gartzia brindan a las puertas del restaurante. / Maite Bartolomé
Seis platos de lujo maridados con la elegancia del servicio en un marco de ensueño
TXEMA SORIA

El menú Boroa

Vichyssoise caliente de puerros

La vichyssoise es una crema de puerros con patata que en este caso lleva nata y caldo se ave. Se rehoga una cebolleta, se trocea el puerro y se le añaden la patata y el caldo.

Bombón de foie y txakoli Urezti

Plato clásico del Boroa. El foie se rellena con txakoli Urezti y se cubre con palomitas. Se presenta sobre pan de chocolate y especias, acompañado de puré de mango y manzana.

Moluscos y crustáceos al vapor

Gamba, zamburiña, mejillón, berberecho y pulpo cocinados con algas al vapor y marcados a la plancha. Llevan un gelé de tomate de Kortezubi, guacamole y alga wakame.

Huevo a baja temperatura

Va sobre una cama de hongos y un poco de puré de patata rota. Se acompaña de un jugo de trufa, que no es sino un consomé de carne terminado con una trufa muy picada.

Bacalao al pilpil y sus callos a la vizcaína

El bacalao hecho al modo tradicional lleva como base unos callos de bacalao. Se acompaña de una salsa vizcaína preparada con cebolla de Zalla y pimientos choriceros de Gernika.

Cheescake de queso

Un pastel de queso, suave y delicado, y una crema de higos en medio de dos galletas crumble. Se presenta sobre una mermelada de higos y se acompaña de un helado de vainilla.

Petit fours (servidos con el café)

Dirección: Barrio Boroa, Caserío Garai, 11 (Amorebieta). Teléfono: 946734747. Web: www.boroa.com.

El País Vasco está en el mapa del mundo gracias, entre otras cosas, a su gastronomía y el Boroa, que ostenta una muy merecida estrella Michelin desde 2008, ocupa un lugar muy destacado en ese mapa culinario. Y eso se debe, fundamentalmente, gracias al esfuerzo de Mari Asun Ibarrondo -premio Euskadi de Gastronomía en 2005- y Jabier Gartzia, un cocinero de élite que comenzó en la cocina con 15 años y se jubila dentro de unos meses tras medio siglo trabajando en los fogones. Ambos han caminado de la mano en los últimos 27 años para cumplir sus sueños.

Mari Asun, nacida en un caserío de Elorrio, empezó a trabajar con apenas 14 años recién cumplidos. Acudió con su hermana Cristina al restaurante Urretza de Zaldibar en 1966, donde María, dueña del local, y su hija, Felisa, le enseñaron el significado de servir una comida con elegancia. Todo lo que sabe sobre la atención al cliente lo aprendió en el Rocamar, distinguido restaurante ubicado en Fadura. En 1977 entró en el Zimela de Gernika y seis años después abrió una charcutería delicatesen. Cuando se hizo cargo del hotel Boliña en 1988 emprendió su aventura hacia la excelencia.

En 1991 contactó con Jabier Gartzia, que entonces trabajaba en el Faisán de Oro, donde descubría los secretos de la alta cocina de la mano de su maestro, Iñaki Gabiola. Mari Asun y Jabier abrieron el Boroa en marzo de 1997 en un lugar de ensueño, un caserío de finales del siglo XV, en cuyo interior predomina la madera, cuenta con dos plantas y tiene capacidad para 200 comensales.

Los fundamentos de la casa

En el Boroa se come como dios manda. La transición en la cocina está garantizada con Íñigo Elorriaga -chef que conoce como nadie los fundamentos gastronómicos de la casa, ya que comenzó a trabajar con 18 años en el hotel Boliña, de donde se trasladó al local de Amorebieta-, y Vitalie Nofit, que lleva trabajando en este caserío desde hace tres lustros. Jon y Ander Unda, hijos de Mari Asun Ibarrondo, de la que han aprendido la elegancia al servir y la atención al cliente, son los relevos del futuro en la sala. El sumiller de lujo es Juan Cobo, con 22 años en su haber en el Boroa.

El menú que ofrecen jueves, viernes y sábados por la noche -38 euros, bebidas no incluidas-, es magnífico. El festín comienza con una vichyssoise caliente de puerros ideal para los días fríos para continuar con bombón de foie y txakoli Urezti vendimia tardía -elaborado en Gernika- con cubierta de palomitas y pan de chocolate y especias, uno de los platos clásicos del Boroa. Les siguen unos moluscos y crustáceos al vapor sobre guacamole con gelé de tomate -plato sutil y delicado-, un untuoso huevo a baja temperatura con patata rota, hongos y jugo trufado, que es un valor seguro, y bacalao al pilpil con sus callos a la vizcaína.

Dejen hueco para el postre, un cheescake de queso e higo con helado de vainilla, que elabora el maestro pastelero Víctor de Castro.