Talleri, el sueño de los cooperativistas

La espectacular bodega se construyó en un alto próximo al pueblo de Morga. /Maite Bartolomé
La espectacular bodega se construyó en un alto próximo al pueblo de Morga. / Maite Bartolomé

La bodega de Morga, en pleno Camino de Santiago y de la ruta juradera, abre sus puertas para difundir el arte del txakoli

ELENA SIERRA

Talleri es una cooperativa de catorce socios que cultiva en total 24 hectáreas con la central en Morga y comenzó su andadura en 2009. Fue entonces cuando plantaron un viñedo común y al año siguiente se puso la primera piedra de su bodega. Ocupa el sitio de una vieja tejera y de ella ha heredado el aspecto de enorme teja que, sobre una estructura de madera y recubierta de placas de cobre, irá mimetizándose con el entorno cuando el metal se vuelva verde con el paso del tiempo. Los cristales de espejo reflejan ya los bosques para dar esa misma sensación y la terraza se asoma al viñedo, a la carretera que es Camino de Santiago y de la ruta juradera por la que pasaban los reyes de camino a Gernika para jurar los fueros, el vallecito y las montañas.

Bodega Talleri

Dirección
Barrio Erroteta s/n (Morga).
Web
bodegatalleri.com.
Teléfonos
944651689/ 688684654.

Aquí, en Talleri, se elabora el txakoli Bitxia y se abren las puertas de casa para invitar al visitante a seguir el recorrido de la uva con propuestas muy distintas. Por ejemplo, la sencilla (6,50 euros) está pensada para grupos grandes de hasta 40 personas, dura hora y media y acaba con un txakoli y un pintxo; la de cata, de hora y media y diseñada para menos de 20 personas, cuesta 12 euros y quiere enseñar a quienes se apuntan a ver, oler y degustar el txakoli con tres copas y tres pintxos (y también licores). Dice Maider Zalduondo que conocer el vino es como bajar en ascensor: empieza por la vista, baja a la nariz y acaba en boca, sacándole todas las notas.

Hay otras opciones, como realizar una visita con picnic al viñedo de Altamira, cerquita de allí (para grupos reducidos, de entre 10 y 15); o hacer un poco de senderismo por Morga y terminar en la bodega, en total son tres horas y media de recorrido. Todo dependerá, claro, del tiempo, que es lo único que no se puede contratar cuando se llama para reservar. En invierno tienen un workshop de talo en el que los visitantes hacen el suyo y lo marinan con txakoli. Y en enero próximo pondrán en marcha el ciclo 'Sé enólogo por un día'. Los interesados podrán llevarse a casa el txakoli que elijan de los pequeños tanques del laboratorio, embotellado y etiquetado.

En plena vendimia

Para llegar al laboratorio se pasa por el viñedo de experimentación con variedades de la D.O. y parar por allí, y en la terraza, para conocer la historia de esta bebida. Talleri trabaja con la autóctona Hondarribi Zuri y tiene también un poco de Hondarribi Zuri Zerratia, variedades que se juntan para producir unos 280.000 kilos y 160.000 litros (en 2017 al menos). De ellos, unos 600 litros se fermentan en barrica y dan como resultado esa edición limitada de Bitxia Barrica que solo se compra en la bodega, como las menos de 7.000 botellas del que se cría con sus propias lías (levaduras muertas). El resto de la producción se encuentra en los supermercados.

De la terraza se pasa al almacén, o lo que funciona como almacén gran parte del año, donde llega la uva en época de vendimia, a finales de septiembre y en octubre, para iniciar el proceso de conversión a líquido. Si se visita Talleri a finales de octubre, noviembre y diciembre, se podrá oír el vino fermentando en los tanques de la siguiente sala. Y luego solo queda ver el laboratorio y la zona de embotellado y etiquetado, y pasar a catar el resultado de todo el proceso. Se admiten grupos de menos de diez personas los terceros sábados de mes.