La alcachofa reina en Tudela

La Mejana, emblema de la huerta de Tudela, se aprovecha de las aguas del Ebro./
La Mejana, emblema de la huerta de Tudela, se aprovecha de las aguas del Ebro.

Esta verdura, una de las estrellas de la huerta navarra, se encuentra en sazón y proporciona una buena razón para recorrer la comarca y disfrutar de su gastronomía

ELENA SIERRA

Un paisaje como de Far West. Desértico. Con formaciones extrañas que se levantan por encima de barrancos. Alguna parece una aguja apuntando al cielo, otras son planas. Están peladas. No hay agua a la vista. Podría esperarse un montón de pelusa y jaro de ese que corretea, al viento, por los caminos de tierra de las películas del Oeste. Pero no. Las Bardenas Reales, Reserva Natural de la Biosfera por la UNESCO, están en Navarra. Y no en cualquier lugar de Navarra: en la Ribera. Eso hace aun más interesante la existencia de un terreno desértico que ha inspirado cuadros, videoclips y un montón de escenas de largos españoles (poco que ver, por cierto, con las de indios y vaqueros: 'Acción Mutante', 'Airbag', 'Anacleto agente secreto') y hasta alguna de la serie 'Juego de Tronos'.

Tudela

Cómo llegar
Tudela, la capital de la comarca, se encuentra a 190 kilómetros de Vitoria y 230 de Bilbao.
Webs
www.tudela.es y www.turismo.navarra.es.

Lo interesante es el contraste absoluto entre esa zona, llena de caminos que hacer a pie a pleno sol, y el resto de la comarca. La Ribera es la zona más famosa de la huerta navarra. Produce de todo, todo el año. Le salen todos los colores. Nada que ver con Las Bardenas, o al menos con las que están grabadas en el imaginario colectivo, las de esos picachos marrones que son Castildetierra y Pisquerra, los barrancos resecos y en apariencia la nada.

Hay otras zonas, como el Plano, la tierra de cultivo. Esta la une al resto de la Ribera, que presume de bañarse en el Ebro y aprovechar sus aguas para llevar a los mercados y las mesas espárragos, pochas, pimientos del piquillo, cogollos... De Tudela, la capital, a solo media horita en coche del desierto. Y resulta que esta ciudad tiene, entre todo lo que producen sus huertas, otra verdurita a la que da nombre. Es la alcachofa, y no cualquiera. La Blanca de Tudela, que vuelve loca a los gastrónomos y es la única variedad que se cultiva en el Reyno, tiene una forma más redondeada y un orificio en la parte superior que resulta de que las hojas no llegan a juntarse para dejar bien cerrada la flor.

Lo que se aprende prestando atención a las verduras. Hasta Historia: fueron los árabes los que introdujeron en la zona la alcachofa. Y para Historia, la que se refleja en toda la Ribera, con iglesias, castillos, canales de riego y hasta balnearios, que van narrando épocas desde un pasado remoto de convivencia entre árabes, judíos y cristianos. Fueron vecinos durante 400 años en Tudela, fundada en el siglo IX y que es hoy una de las 33 localidades de la comarca en la que se cultiva la flor de la huerta. Atención: se recoge entre octubre y diciembre y entre febrero y junio, así que volvemos a estar en plena temporada.

Presa, palacio y laberinto

En la capital de la Ribera hay que callejear desde el puente de 17 arcos sobre el Ebro que construyeron los árabes, para visitar primero la iglesia románica de La Magdalena y más tarde la catedral de Santa María la Mayor mientras se van encontrando palacios y casonas con grandes escudos, rincones de judería, plazuelas y conventos. Mucho de lo que se ve aquí está levantado sobre restos antiguos, como suele ser lo habitual. Los dos grandes templos tudelanos tienen sus raíces en mezquitas que contarían hoy con más de diez siglos. Habrá gente contemplando la Puerta del Juicio Final de la catedral; hay que sumarse. La forman 150 esculturas que representan a un lado lo bueno y al otro lo malo, el cielo y el infierno, lo idílico y el castigo.

Hay que salir de la capital y marchar hacia Fontellas para visitar El Bocal Real, y con él entender mejor la importancia del agua. Es el paraje al que van los habitantes de la Ribera a pasar el día. Es una presa y es más que eso: un palacio, jardines, un laberinto, una capilla, un antiguo poblado de trabajadores del ingenio y el hogar del roble más antiguo de Navarra. Aquí comienza el Canal Imperial de Aragón, que permitió llegar de Tudela a Zaragoza navegando.

Una ruta en busca de la alcachofa puede muy bien continuar por la localidad de Cortes, donde está el castillo del siglo XII en el que se alojaba el rey navarro Carlos III el Noble cuando iba de caza, y Tulebras, donde se encuentra el que fue el primer monasterio cisterciense femenino de España, Santa María de la Caridad.

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