El PSE roza el empate con el PNV por el desplome de Podemos y la duda del PP

El PSE roza el empate con el PNV por el desplome de Podemos y la duda del PP

La encuesta de GAD3 para EL CORREO da la victoria a los jeltzales con EH Bildu a la baja, y certifica las dificultades que Maroto tendrá para salir elegido en Álava

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

El PNV recuperaría la hegemonía vasca en unas elecciones generales si se celebrasen ahora los comicios, aunque el PSE, empujado por los vientos de cola del 'efecto Sánchez', le pisa los talones. Los socialistas podrían empatar a seis escaños (que no en votos) si al final logran arrebatar al PP el asiento por el que está luchando Javier Maroto en Álava. Es la gran batalla vasca del 28-A. Si los populares se quedan a cero en su territorio señero, el golpe para Pablo Casado sería enorme al perder a su 'número tres' en el Congreso. La clave es si el PSE, liderado por Isabel Celaá en Álava, logra duplicar en votos al PP o incluso a Elkarrekin Podemos, que podría quedarse fuera en plena caída libre respecto a 2016. Ahora, el equilibrio es absoluto: 28% para la ministra portavoz, 15% para Juantxo López de Uralde y 14% para Maroto. El consuelo para los populares a nivel vasco es que mantendrían el asiento por Bizkaia.

Este es uno de los grandes titulares de la segunda oleada de la encuesta realizada por GAD3 para EL CORREO de cara a los comicios del 28 de abril. La primera se publicó el 24 de marzo y desde entonces apenas ha habido cambios en lo referido a los escaños, pero sí en los porcentajes de voto. En apenas tres semanas, PNV y PSE han subido varios puntos en los tres territorios, mientras que el PP se mantiene. Por su parte, Elkarrekin Podemos seguiría en caída libre al perder la mitad de los apoyos cosechados el 26 de junio de 2016, mientras que EH Bildu calcaría, punto arriba punto abajo, los resultados cosechados hace tres años. Por contra, ni Ciudadanos ni Vox lograrían traducir en escaños sus votos, que se mueven en una horquilla de entre el 1% y el 4%.

La polarización de una campaña de alto voltaje, la indecisión (un 42% aún no sabe qué va a votar, según el CIS) o la incógnita del 'efecto Vox' (en Euskadi es minoritario pero puede perjudicar mucho al PP, sobre todo en Álava) hacen de esta cita el más difícil todavía para las empresas demoscópicas, que han dejado de competir por acertar, sino por ser la que menos se equivoca. Pese a todo, la tendencia parece clara, al menos en el País Vasco, donde se reparten 18 escaños de los 350 del Congreso (ocho en Bizkaia, seis en Gipuzkoa y cuatro en Álava).

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Por partes. Los datos certifican un vuelco significativo respecto a lo que sucedió el 26 junio de 2016, aquella 'segunda vuelta' electoral que tuvo que organizarse para deshacer el bloqueo surgido tras las generales del 20 de diciembre de 2015. Hace tres años, Elkarrekin Podemos se convirtió en la primera fuerza vasca en el Congreso al imponerse tanto en votos como en escaños al PNV. La coalición en la que también están integrados Ezker Anitza y Equo ganó de forma cómoda en los tres territorios, superó las 330.000 papeletas y el 30% de respaldo.

Trasvase de votos

Tres años después, el escenario es muy diferente. El PNV vuelve a situarse en cabeza tanto en escaños (algo que no sucedía desde 2004) como en votos (la última vez que lo logró fue en 2011). La formación liderada por Andoni Ortuzar ganaría un representante en el Congreso, pasando a tener seis. Un resultado que puede reforzar la posición de los jeltzales en el caso de que Pedro Sánchez tenga que buscar apoyos entre los nacionalistas para lograr su investidura. El PNV se impondría en Bizkaia y Gipuzkoa, aunque en Álava quedaría por detrás del PSE (subiría de la cuarta posición a la primera) y Elkarrekin Podemos, que bajaría al tercer puesto del escalafón pero con el PP pegado. Los de Iglesias tendrían el 15% de los votos y Maroto, el 14%. EH Bildu, por su parte, el 10%.

Los socialistas se beneficiarían de forma clara de la gestión de Sánchez y acapararían buena parte del voto útil de la izquierda. Se cumpliría así la máxima de que cuando al PSOE le va bien, al PSE también. Los de Idoia Mendia obtendrían entre cinco y seis escaños -frente a los tres de 2016- y duplicarían sus votos hasta rozar el 30%. Con muchos matices, pero se daría un efecto similar al que se vivió en 2008, cuando se convirtieron en primera fuerza gracias al 'efecto Zapatero' y a un notable voto 'antiPP'.

La gran perjudicada sería la alianza encabezada por Podemos. Del primer puesto el 26-J, al tercero... Y sufriendo, con EH Bildu al acecho (en escaños perderían, pero ganarían en votos). La izquierda abertzale mantiene una tendencia a la baja.