Bildu dobla su representación en Madrid

Mertxe Aizpurua y Oscar Matute ofrecen su valoración. / Efe

Con más de 212.200 votos, la coalición abertzale sube en los tres territorios y pasa de dos diputados a cuatro

Lorena Gil
LORENA GIL

EH Bildu apostó doble contra sencillo y la jugada le salió redonda. Pasó de dos a cuatro diputados. Con más de 212.200 sufragios, una cifra que se acerca a los máximos históricos de la coalición soberanista -el techo lo fijó Amaiur en 2011 con 285.290-, la izquierda abertzale fue, sin duda, una de las sorpresas de la noche electoral. Subió en todos los territorios y no solo se hizo con el segundo representante por Gipuzkoa, sino que logró arrebatar al PP su acta por Álava por solo 384 votos.

Las encuestas hacían prever una lucha reñida entre EH Bildu, el PSE y Elkarrekin Podemos. La coalición abertzale se enfrentaba ayer a un partido socialista en plena ola 'sanchista'. Pero sobre todo, a una formación morada que ya en los últimos dos comicios generales se erigió como primera fuerza en Euskadi tras coger prestado el voto joven de EH Bildu. Fueron 184.186 los sufragios que obtuvo la coalición independentista en diciembre de 2015. Y en solo seis meses se dejó por el camino otros 30.000, hasta apenas superar los 153.300 (13%).

Cualquier cosa que no fuera superar de forma sustancial esos datos se interpretaba como un fracaso. Arnaldo Otegi llegó a hablar de alcanzar los 200.000 sufragios. Ahora bien, incluyendo a Navarra. Y ocurrió el 'efecto boomerang'. Hecho el recuento, EH Bildu lograba ayer recuperar posiciones. Recibió 212.200 apoyos (16,7%) en Euskadi, 58.661 más que en los últimos comicios y tan solo 13.000 menos que en las pasadas elecciones autonómicas. A éstos se sumaron otros 46.531 en la comunidad foral. No fue hasta casi medianoche cuando se despejó la incógnita en Navarra: la coalición soberanista se quedaba sin escaño. No es cuestión baladí. Un quinto y decisivo diputado habría permitido a EH Bildu formar grupo propio en el Congreso.

En su hoja de ruta por convertirse en una alternativa real al PNV -tal y como han proclamado durante la campaña, subrayando su alianza con Esquerra- la primera etapa consistía en mejorar su representación en el Congreso. La dobló. No logró, ahora bien, superar a la formación jeltzale en ninguno de los tres territorios. Si el escaño por Bizkaia -recibió 91.612 apoyos- se daba prácticamente por hecho, la sorpresa se vivió en Álava. Las encuestas dejaban a EH Bildu sin representación en dicho territorio, pero con la mitad del voto escrutado todo apuntaba a que, aunque muy peleado, el PP se podría quedar fuera. «Adiós Maroto, adiós Pablo Casado y adiós 'trifachito'», proclamó Otegi tras conocerse los resultados. EH Bildu consiguió 24.687 papeletas en Álava (13,96%), casi diez mil por encima que en 2016 y tan solo 384 más que las recibidas por los populares.

Arriesgó la coalición abertzale en Gipuzkoa. En un arranque de optimismo, decidió colocar de número dos en este territorio a Jon Iñarritu, especialmente activo como senador. EH Bildu recuperó ayer posiciones. Sumó más de 95.865 votos, se hizo con dos escaños, uno más que en 2016, y se recolocó como segunda fuerza, por detrás del PNV. Superó, aunque solo en dicho territorio, a Elkarrekin Podemos.

«No pudisteis con nosotros y jamás podréis»

«Las fuerzas independentistas están muy enraizadas en esta tierra», proclamaba Arnaldo Otegi durante su intervención casi finalizado el recuento. Exultante, el coordinador general de EH Bildu puso cifras a la noche electoral. «Más de 1.350.000 votos soberanistas», dijo al sumar a los sufragios de la coalición abertzale los obtenidos por ERC en Cataluña. «No pudisteis con nosotros y jamás podréis», añadió.

Arropado por la plana mayor de la izquierda abertzale, Otegi reconoció que el de este domingo fue «un resultado que nadie se esperaba». «Hemos tenido que luchar contra las encuestas. Pero cuando se trabaja y se tiene el camino claro, los resultados llegan», expresó. El dirigente abertzale, que apostó por gestionar los resultados «con firmeza y paciencia», se congratuló de que quienes apostaban por una «regresión», por volver «cuarenta años atrás», fueran «derrotados en las urnas», si bien emplazó a los suyos a «no olvidar que la deriva autoritaria no se ha paralizado». En tono jocoso, Otegi dedicó un mensaje al que fuera cabeza de lista del PP por Álava, cuyo escaño cayó finalmente en el lado de EH Bildu. «Adiós Maroto, adiós», expresó. No fue su única 'despedida': «adiós Pablo Casado; adiós 'trifachito'», en alusión a populares, Ciudadanos y Vox.

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