Amaia del Campo, una líder forjada a la sombra de Altos Hornos

Amaia del Campo aplaude con alegría en la noche electoral del PNV. /ignacio pérez
Amaia del Campo aplaude con alegría en la noche electoral del PNV. / ignacio pérez

Los recuerdos de la fábrica, los paseos por El Regato y su trabajo como procuradora en el Juzgado marcann su vida

SERGIO LLAMAS

«No digas que no por miedo a hacerlo mal.Si crees en ello, ve a por todas, y si te equivocas, te equivocas, que de los errores se aprende». El padre de Amaia del Campo la convenció con estas palabras para que asumiera las primeras responsabilidades en política en el año 95. La alcaldesa de Barakaldo asocia sus recuerdos de la infancia a sus visitas a Altos Hornos, donde su aita trabajó primero como obrero, y más tarde como informático. «Las salas de ordenadores eran gigantes y a mí me parecían un sitio muy especial», rememora la regidora del PNV.

En los episodios de la infancia de Del Campo, de 53 años, casada y madre de dos hijos, están también las salidas de los fines de semana. «Recuerdo coger las chirucas y el anorak para ir al monte, y también los paseos por El Regato para luego comer las rabas con aita y ama», detalla.

Se define como una mujer «trabajadora, sincera y comprometida». «Cuando me comprometo a algo intento ser siempre fiel a ello», subraya la alcaldesa fabril, que además del monte cita la lectura entre sus aficiones, así como los largos paseos por la ría, «cuando te pones unas deportivas y un poco de música, y das una vuelta por Barakaldo».

Son costumbres que lleva tiempo sin poder practicar en profundidad. Todo a causa de las largas jornadas de trabajo que acarrea la Alcaldía que asumió por primera vez en 2015. «Me levanto muy temprano, entre las cinco y media y las seis de la mañana porque soy de madrugar. Me gusta desayunar tranquila, leer la prensa y aprovechar para enviar los primeros whatsapps del día. Ese es un rato que siempre aprovecho», advierte la líder jeltzale, que no suele regresar a su casa antes de las nueve y media de la noche.

«Mujeres valientes»

Antes de asumir la dirección del Ayuntamiento, y de sus legislaturas como concejal en la oposición, Del Campo fue procuradora en los juzgados de Barakaldo. «La vida a veces depende de casualidades, y cuando todavía estaba estudiando la carrera tuve la oportunidad de conocer a un procurador que me permitió conocer la profesión. En cuanto lo hice, me encantó», asegura.

También ha tenido su parte dura, en la que destaca su etapa con la asociación Clara Campoamor. «Fue una de las experiencias en las que más aprendí. Me tocó conocer de cerca la cara más dura de la discriminación que sufrimos las mujeres, la violencia machista», denuncia. En lo positivo están las «mujeres valientes» que conoció entonces y que supieron salir «de una situación terrible». «No las voy a olvidar jamás».

Afiliada al PNV desde joven, en el pasado se ha reconocido como poco futbolera, «protestona como Mafalda», especialmente contra la violencia y la injusticia, y «feliz» de trabajar directamente para sus vecinos.