Descalabro histórico de Alemania

Descalabro histórico de Alemania

La vigente campeona pierde ante Corea y por primera vez desde 1938 se queda fuera en la fase de grupos

Axel Guerra
AXEL GUERRA

Alemania ha jugado con fuego y se ha quemado. La fiabilidad alemana ha saltado por los aires en el Kazan Arena. Su derrota ante Corea supone uno de los mayores sonrojos de la historia de la 'Mannschaft' y le deja fuera de la fase de grupos de un Mundial por primera vez desde 1938. El descalabro germano cierra, además, un ciclo de doce años en los que Alemania ha sido finalista en la Eurocopa de 2008, semifinalista en el Mundial de 2010 y en las Euros de 2012 y 2016 y campeona del mundo en 2014 bajo la dirección de Joachim Löw.

El equipo teutón se agarraba a la historia y su tradicional fiabilidad para sellar su pase a octavos. Como otras muchas veces, podía no brillar su acabado, siempre sobrio, pero confiaban en que el motor no fallara. Y lo ha hecho. Ha gripado y Alemania ha quedado apeada. Por tercera vez consecutiva, el defensor del título no supera la fase de grupos en el siguiente Mundial. Les ocurrió a Italia en Sudáfrica 2010 y a España en Brasil 2014.

2 Corea del Sur

Choo Hyun-woo; Lee Yong, Yun Young-sun, Kim Young-gwon, Hong Chul; Jung Woo-young, Jang Hyun-soo, Lee Jae-sung, Moon Seon-min (Ju Se-jong, min. 69); Koo Ja-cheol (Hwang Hee-chan, min. 56; Ko Yo-han, min. 79) y Son Heung-min.

0 Alemania

Neuer; Kimmich, Süle, Hummels, Hector (Brandt, min. 79); Khedira (Mario Gómez, min. 58), Kroos, Goretzka (Müller, min. 63); Özil, Reus y Werner.

Goles:
1-0: min. 92, Kim Young-Gwon. 2-0: min. 96, Son Heung-Min.
Árbitro:
Mark Geiger (EE UU). Amonestó a Jung Woo-young (min. 8), Lee Jae-sung (min. 23), Moon Seon-min (min. 48) y Son Heung-min (min. 65), de Corea del Sur.
Incidencias:
Partido correspondiente a la tercera y última jornada del grupo F, diputado en el Kazan Arena ante 41.835 espectadores.

La 'Mannschaft' aspiraba en Rusia a convertirse en la segunda selección en conseguir dos campeonatos consecutivos como la Brasil de Pelé y Garrincha en 1958 y 1962, pero su papel ha sido decepcionante en un grupo en el que partía como principal favorita. Tras perder ante México en la primera jornada (0-1), el gol de Kroos ante Suecia en el tiempo de descuento le concedió una segunda oportunidad que no ha sabido aprovechar. Dependía de sí misma para acceder a octavos y ha fallado, como nunca lo había hecho antes.

Al primero al que hay que mirar es al seleccionador Löw, que no ha sabido resolver las dudas que ha tenido durante todo el campeonato y que se han traducido en que solo cuatro futbolistas –el portero Neuer, Kimmich, Kroos y Werner– hayan jugado de inicio en las tres jornadas. Ante Corea el seleccionador volvió a revolucionar su alineación. En esta ocasión, apostó por la vieja guardia que le acompaña desde que se hizo cargo del equipo en 2006 en sustitución de Klinsmann. Lo más destacado fue la vuelta de Khedira y Özil, muy discutidos por su pobre rendimiento ante México y su suplencia contra los escandinavos.

Alemania comenzó el partido dispuesta a hacer buenos los pronósticos. Una victoria ante el colista del grupo le aseguraba el pase y no podía fallar. Estaba en su mano y, si no, le quedaba el comodín de los desempates. Mientras los minutos pasaran y el marcador no se moviera en ninguno de los dos partidos del grupo, los germanos estaban en octavos.

Pero el dominio de los de Löw (68% de posesión para ellos mediada la primera parte) era estéril, incapaces de desbordar la defensa coreana. Solo a balón parado llegaron las ocasiones germanas. Primero en un saque de esquina que rema´o mansamente el gigantón Süle y, sobre todo, en otro balón que le quedó a Hummels dentro del área y el central del Bayern no supo resolver. Mientras tanto, Corea avisó de sus intenciones con tres latigazos a la contra de Son, sobre todo uno en el que Neuer ha resuelto en dos tiempos.

A la vuelta de vestuarios el panorama no mejoró para la 'Mannschaft'. Al contrario. Suecia se adelantó en Ekaterimburgo, lo que obligaba a Alemania a marcar para seguir teniendo opciones de avanzar. Los germanos se habían metido en un laberinto del que no sabían cómo salir y tenían cuarenta minutos para encontrar la puerta de salida, la que les llevara a la siguiente ronda.

Löw dio entrada a Müller, Mario Gómez y Brandt para aportar ideas frescas y piernas en busca del gol salvador. Pero la fiabilidad alemana estaba a punto de saltar por los aires. Lo hizo en el descuento con los goles de Kim y de Son. ¡Boom! Adiós a los octavos de final, Alemania.

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