Mi viaje a los mundiales de natación de corea

El año que viene disputaré los campeonatos en la categoría máster. De eso y algunas cosas más os hablaré aquí

A día de hoy soy mi propia entrenadora./Luis Ángel Gómez
A día de hoy soy mi propia entrenadora. / Luis Ángel Gómez
Eider Fuentes
EIDER FUENTES

Me llamo Eider Fuentes, tengo 33 años (este viernes cumplo 34), vivo en Santurtzi y soy nadadora. Como casi todos y todas, empecé a nadar por problemas de espalda. «¿Está apuntada a algún deporte?», preguntó el médico, que a continuación dijo algo que me cambiaría la vida: «Que haga natación que le va a venir muy bien». Lo que no me dijo, quizás porque ni él lo sabía, es que este deporte me iba a enganchar tanto y que no solo mi espalda se beneficiaría de las horas de piscina. De esto y de algunos objetivos que me planteo en los próximos meses hablaré por aquí. Os cuento.

Desde que me lanzara a la piscina de pequeña no he dejado de nadar. Y ya van 24 primaveras. U otoños, dada la época en la que estamos. Pasé por varios equipos, pero mi verdadera casa es el Club Natación Santurtzi. Aquí trabajo como monitora y entrenadora en el equipo, lo que no significa que haya dejado de competir. De hecho, esta temporada ha sido una de las más completas de mi carrera.

Aquí, en mi trabajo como monitora de natación.
Aquí, en mi trabajo como monitora de natación. / Luis Ángel Gómez

Por un lado, en categoría absoluta disputé el Campeonato de España de invierno, donde quedé sexta en los 50 metros libres. Esto hizo que fuera seleccionada por la selección de Euskadi para competir en diversos trofeos internacionales como el Mare Nostrum, Ordizia y Lisboa. Por otro lado, también compito en categoría máster, donde quedé segunda en los Europeos que se disputaron en Eslovenia en septiembre en la categoría de entre 30 y 35 años. En este tramo de edad tengo también varios récords de España.

Soy velocista desde que nací. Tengo los récords de Bizkaia de 100 estilos, 50 braza y 50 libre, mi prueba favorita. Esta última la conseguí por primera vez con 15 años y estoy muy orgullosa de haber sido la primera mujer en bajar de 27 segundos. En la actualidad soy la única que ha logrado bajar de los 26. Los que nos dedicamos a la velocidad tenemos fama de vagos, de entrenar poco. «¿Qué nadas? ¿Un 50? Bah, a poco que hagas ya vale, si solo es ida y vuelta (en piscina de 25 metros, claro)».

Estoy harta de oír ese tipo de comentarios. Es cierto que entrenamos menos, pero solo en volumen, en metros. Nuestra carrera no es nada fácil. En la gran mayoría de los clubes, los entrenadores tienen que hacer malabares para meter a 50 chavales en tres calles y hacer una planificación decente para todos. En esa planificación normalmente el que sale perdiendo es el velocista. Todo son trabajos aeróbicos, volumen y más volumen para un nadador o nadadora que lo que verdaderamente necesita es acción. Esa es la razón por la que yo he logrado mis mejores marcas con 30 años. Quizá no era mi mejor momento físico, pero ahora sé lo que quiero y sé lo que tengo que hacer para conseguirlo. Entreno sola en Santurtzi alternando gimnasio y agua y a día de hoy soy yo mi propia entrenadora.

El pasado 12 de octubre me casé con el que es mi bastón y aliento en este y en muchos otros ámbitos de mi vida, y entre todos los nadadores y nadadoras del equipo me hicieron el mejor obsequio que me podían hacer, me regalaron los vuelos al Campeonato del Mundo máster que se celebrará en Corea del Sur el próximo agosto. Ese será mi próximo gran objetivo y aquí os iré contando mi camino hacia él.

P.D. Dejo aquí unas fotos del Campeonato de Euskadi de verano.

 

Fotos

Vídeos