TERRORISMO MACHISTA

La atleta Julia Takacs ha sufrido recientemente un episodio de acoso cuando entrenaba en Málaga. /EFE
La atleta Julia Takacs ha sufrido recientemente un episodio de acoso cuando entrenaba en Málaga. / EFE

El deporte no se salva de este infierno. Las mujeres no estamos a salvo cuando entrenamos, ni cuando competimos. Es hora de dejar de decir que nos respetáis y hacerlo de una puñetera vez

May Serrano
MAY SERRANOEscritora

Yo quería escribir un artículo sobre el ciclo menstrual en el deporte. Quería explicar que no se ha tenido en cuenta durante muchos años, que se atendía solo a una parte del ciclo, la menstruación, sin tener en cuenta los cambios hormonales de las cuatro fases, quería contar cómo se ha medicado a algunas atletas para conseguir mejor rendimiento, cómo se ha jugado con su salud reproductiva, quería recordar que las mujeres en época fértil que deciden ser madres y deportistas de élite lo tienen muy complicado, casi imposible.

Pero no me sale porque no me quito de la cabeza el verano negro que estamos viviendo las mujeres. Durante el mes de julio cada 3 días un hombre ha asesinado a su pareja o expareja. Y yo no puedo pensar en otra cosa. El miércoles día 7 un hombre apuñalaba a su hijo hasta matarlo y hería a la madre, este hijo asesinado no aparecerá en las estadísticas de victimas de violencia de género.

Estamos viviendo un auténtico infierno de terrorismo machista. Las violaciones múltiples suceden un día sí y otro también. Las manadas de machistas se multiplican, salen a la calle, violan y matan. Las instituciones lloriquean y condenan la violencia pero a la hora de la verdad hacen poco o nada. Y lo poco que hacen, lo hacen mal: la Ertzantza publica un folleto recomendando a las mujeres que no salgan solas. ¿Habrá que recordarles que el peligro también está en casa, que van más de mil mujeres asesinadas por sus parejas (hombres) desde que se empezaron a contabilizar los casos? No salgas sola a la calle que te viola un desconocido, no vayas a tu cuarto que te viola tu tío, tu hermano, tu primo, tu marido... ¿qué hacemos?

El deporte no se salva. Se habla mucho de todos los valores que pueden aprenderse y trabajar cuando lo practicas pero es hora de revisar su planteamiento machista, es hora de cambiar su estructura patriarcal. Hace unos días la marchadora Julia Takacs tuvo que huir de un acosador que intentó que subiera en su coche mientras esta entrenaba de noche. Las mujeres no estamos a salvo cuando entrenamos.

El húngaro Tamas Kenderesi, medalla de bronce en los 200 mariposa en los Juegos Olímpicos de Río, fue arrestado el día 4 de agosto en Gwangju (Corea) a raíz de una denuncia por supuesto acoso sexual a otra deportista de 18 años. Las mujeres no estamos a salvo cuando competimos.

Según Unicef un 20% de menores sufre agresiones sexuales en el deporte. Las mujeres no estamos a salvo en el deporte de base. El machismo nos atraviesa a todos los habitantes del planeta y mientras no tomemos consciencia de que este es un problema que atañe a todas y cada una de las personas que vivimos en la Tierra, no va a cambiar.

Déjense ya de pataletas, de excusas baratas, de #notallmen. El machismo invade nuestras vidas y es responsable de muchas muertes. Es una red que nos atraviesa y que al mismo tiempo sostenemos. Si no te estás cuestionando qué haces mal y trabajas para cambiarlo tú, eres cómplice.

Es hora de que la sociedad nos vea como iguales. Es hora de que dejéis de decir que nos respetáis y nos respetéis de una puñetera vez.