UNA CUESTIÓN DE VOLUNTAD

La corredora australiana Lucy Kennedy fue la campeona en la primera edición femenina de la Clásica de San Sebastián. /EFE
La corredora australiana Lucy Kennedy fue la campeona en la primera edición femenina de la Clásica de San Sebastián. / EFE

Ya no puedo pensar en una Clásica de San Sebastián sin la prueba femenina. Juntarla con la masculina el mismo día y en el mismo escenario ha hecho que el valor que tiene ahora sea más del doble

LEIRE OLABERRIAExciclista y organizadora de la Clásica Femenina de San Sebastián

Nunca me hubiera imaginado en mi etapa como corredora que alguien pudiera organizar una Clásica Femenina. Como miembro de la organización, la valoración de esta edición no puede ser más que positiva. Incluso ha superado todas las expectativas que teníamos al principio. Fue emocionante desde el día antes, con la presentación por equipos, de manera conjunta, hasta el final, en la entrega de premios.

Para nosotros era importante que el circuito fuera seguro, que no hubiera ningún problema por encontrarnos con la prueba masculina en la carretera, y lo que vimos fue un recorrido lleno de gente, con una respuesta muy grande por parte del público queen cada pueblo por el que pasamos se echó a la calle para animar a las chicas. A los chicos ya era algo habitual, pero en este caso las niñas que estaban allí aplaudiendo viendo pasar a las corredoras pueden ya pensar '¿y si algún día estoy yo ahí?'. Ese era uno de nuestros objetivos, crear referentes.

Espero que esta sea la primera edición de muchas. Todo ha sido posible gracias a la implicación de cada persona que ha participado en esto. Desde los patrocinadores hasta quienes estuvieron pendientes cubriendo cada cruce. Juntamos las ilusiones de muchos y muchas, los que a día de hoy tenemos la sensación de haber vivido un día muy grande. Ahora si pienso en esta prueba solo en el evento masculino, me falta algo, y si lo hago solo con el femenino, también. Juntas las dos en el mismo día y en el mismo escenario ha hecho que el valor que tenga ahora sea más del doble.

El recorrido fue durísimo pero entendíamos que si la masculina tenía ese final, las féminas también. En ese sentido que Annemiek van Vleuten te diga que lo que ha vivido en la última subida a Murgil no lo ha vivido en la vida, a mí me hace reflexionar. Si hemos sabido hacer algo bien en la primera edición ya no es cuestión de que fuera imposible, sino solo de voluntad. Además, podemos ir mejorando cosas para que cuando tengamos a los 15 mejores equipos se le pueda dar una dimensión máxima a la prueba.

Y es que sabíamos que teníamos el handicap de que justo se celebraba la prueba World Tour de Londres, y que en chicas es más difícil que un equipo pueda doblar y estar en dos a la vez, pero que la número 1 del ranking mundial quisiera estar con nosotros ya fue un punto de apoyo importante. Fue una carrera bonita de ver tanto en la carretera como en la televisión. Ahora solo falta que las pruebas importantes como el Giro, la más destacada ahora mismo para las mujeres, se puedan seguir, porque no se pueden ver en ninguna cadena y se hace complicado además seguirlo por las redes sociales. Es algo incomprensible porque el nivel de las ciclistas es espectacular y son capaces de hacer carreras sensacionales desde el kilómetro 1, pero no se retransmiten. Veremos también qué pasa con el Tour, en el que por las últimas noticias parece que se están pensando hacer uno femenino, pero posiblemente en fechas diferentes, dada la repercusión que posee el masculino. Sería un paso muy importante.