Consejo

Mis calcetines de la suerte

Mis calcetines de la suerte

ICIAR GARCÍA PEÑA

Sí, yo también tengo mis calcetines de la suerte. Cada vez que me enfrento a un reto importante para mí, me los pongo. Sin embargo, el tiempo pasa y empiezan a estar desgastados, me han acompañado durante varias temporadas, así que los guardo con mucho cuidado y cariño. Me da la sensación de que me traen buena energía, buenos resultados cada vez que los pongo.

Y ¿qué me pasará si se me pierden, si se me estropean o si un día no consigo superar ese reto? Dejo de ponérmelos, los remiendo para que sigan aguantando kilómetros. Muchas veces este tipo de creencias las utilizamos para reducir la sensación de incertidumbre que sentimos al enfrentarnos a retos en los que no sabemos que sucederá.

Tenemos una tendencia a realizar deducciones ante lo que nos sucede y ante nuestra manera de comportarnos. Por eso, nos apoyamos en ellos porque de manera «inconsciente» nos dan seguridad, sensación de control del resultado, aumentan nuestra autoconfianza y motivación. Es por eso que el mundo deportivo está lleno de gestos, comportamientos que preparan el cuerpo y la mente para el rendimiento óptimo.

En ocasiones estos gestos, amuletos y comportamientos previos pueden limitarnos. Imaginemos que atribuyo mi buen resultado a mis calcetines, a si compito en día par, a si lo hago por la mañana, a si necesito ver antes un coche amarillo, a si viene mi familia a verme… ¿Qué sucederá el día que se me rompan? ¿O si compito día impar? ¿Y si es por la mañana? ¿Qué sucederá si no veo el coche amarillo? ¿Y si mi familia no puede acompañarme? Mi rendimiento se verá afectado por sentimientos que dan el poder del resultado a factores que no suelen depender directamente de mí.

Lograr ese reto depende principalmente de factores como establecer un objetivo adecuado a mis circunstancias; que sea retador, con el consiguiente plan de entrenamiento que me permita comprobar cómo me adapto y poder así desarrollar esa autoconfianza en mí misma que necesito para ese día; y una motivación estable que haga que me esfuerce, me comprometa. La suerte si existe pero no olvidemos, que el éxito está en entrenar, darnos tiempo para adaptarnos y disfrutar de cada entrenamiento.