Movimiento 30 de Enero

En apenas dos meses, estamos viviendo una revolución en el deporte femenino que ha venido para perpetuarse

Las gradas de San Mamés, abarrotadas el pasado 30 de enero, en el partido del Athletic femenino de semifinal de Copa./
Las gradas de San Mamés, abarrotadas el pasado 30 de enero, en el partido del Athletic femenino de semifinal de Copa.
María Tato
MARÍA TATOVicesecretaria del Athletic Club

El día 30 de Enero el Athletic Club marcó un antes y un después en el mundo del fútbol femenino, con algo tan inocuo como abrir las instalaciones deportivas que habitualmente utiliza el fútbol masculino, el magno nuevo San Mamés que solo se había habilitado una vez para disputar un partido de Champions. Algo que en principio era un pequeño paso para poner en valor y agradecer a las chicas del Club su esfuerzo y su buen hacer deportivo se convirtió en el comienzo de un gran movimiento hacia el posicionamiento del deporte femenino.

Pasará a la historia ese día por la respuesta social, San Mamés brilló y generó un resplandor con 48.121 espectadores que se recordará durante mucho tiempo. Sin buscarlo, sin que fuera el objetivo, sin tan siquiera imaginarlo, el estadio se llenó.

Este simple acto que parecía un reconocimiento al fútbol femenino movió cimientos, supuso mucho más de lo que nadie podría imaginar, resultó ser el inicio de un gran movimiento hacia la visualización del deporte femenino.

El 30 de Enero supuso un remover conciencias, espacios y conceptos de lo que debe ser el deporte practicado por mujeres. Sin buscarlo, se batió un récord de asistencia y sin darnos cuenta supuso el principio de un movimiento totalmente activo como si fuera un movimiento sísmico que está transformando la forma de visualizar el deporte femenino.

El 30 de Enero se puso un foco y un altavoz en San Mamés, es tal la necesidad de cambio en la percepción de las mujeres en diferentes ámbitos que sin quererlo en estos dos meses hemos visto cómo se está fraguando el movimiento 30 enero.

Después del Athletic Club, fueron las chicas de la Real y su afición las que dieron el siguiente paso, aunque ya se había abierto Anoeta en mayo del año pasado. A los pocos días, vivimos la misma respuesta en El Sadar y poco a poco este movimiento empezaba a fraguar.

Es tal la necesidad de posicionar a las mujeres en el deporte y de visualizarlas que otras especialidades se están sumando a estas iniciativas, recientemente lo vimos en el baloncesto, El Movistar Estudiantes acogía a más de 13.000 aficionados y recientemente el balonmano en Palencia ha movilizado a un gran número de asistentes.

No podemos ni debemos olvidar las más de 60.000 personas que asistieron recientemente al Wanda a ver al Club Atlético femenino. Es tal el calado y la profundidad de este movimiento que está teniendo una dimensión internacional las chicas de Juventus de Turín este mismo fin de semana cogían el guante y superaban todas sus referencias de personas viendo un partido femenino de fútbol.

Volviendo de nuevo a casa, este domingo 31 de Marzo las Gloriosas disputarán su primer encuentro en Mendizorrotza frente al Athletic B, lo que supone una nueva conquista del fútbol femenino vasco.

En escasamente dos meses, estamos viviendo una revolución en el deporte femenino que ha venido para perpetuarse.

La apertura de grandes instalaciones deportivas está fraguando y agradando, estamos empezando a leer, ver y escuchar en programas deportivos cómo analizan la calidad del deporte femenino y lo ponen en valor, algo que jamás imaginábamos. Los clubs se involucran, la sociedad responde y los medios lo apoyan.

¿Quién había imaginado este escenario hace dos meses? Nadie.

Sin ser conscientes, desde el 30 de Enero estamos haciendo historia día a día, seguro que en el futuro podremos decir yo estuve allí. Esto es la grandeza del deporte, lo que entra por la retina toca el corazón y se almacena para siempre en el cerebro.

Ojalá vivamos muchísimos más días 30 de Enero como el pasado.