Música

«Con Torres ha habido una cierta dejadez»

El violinista Daniel Pinteño./NOAH SHAYE
El violinista Daniel Pinteño. / NOAH SHAYE

Acaba de publicar el CD 'Amoroso señor', con obras del compositor madrileño de comienzos del siglo XVIII

César Coca
CÉSAR COCA

Como una etapa más de su viaje hacia las profundidades de la música española de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, el violinista Daniel Pinteño acaba de publicar 'Amoroso señor' (sello Ars Hispana), una serie de piezas del compositor madrileño José de Torres, nacido en 1670, dedicadas al Santísimo Sacramento. Pinteño está acompañado de Concierto 1700, su grupo, y la soprano Aurora Peña.

– José de Torres pertenece a un grupo de compositores casi olvidados. ¿Por qué?

– Tiene que ver con los músicos... y los musicólogos. Con Torres ha habido algo así como un cierto desprecio, o al menos cierta dejadez, en beneficio de Nebra y otros, que están siendo mucho más programados y grabados, probablemente porque absorbieron enseguida la influencia italiana. En este caso, se trata de obras en una tradición puramente española, como respuesta al luteranismo. Pero también hay elementos de la cantata italiana, sobre todo la que se hacía en Nápoles.

– ¿Su problema mayor entonces fue haber pasado casi toda su vida en Madrid?

– Hizo allí toda su carrera, pero eso no significa que no fuera conocido en su tiempo. Además, fundó y dirigió la Imprenta de Música, que tenía el privilegio de ley sobre las partituras publicadas, y eso sin duda le generó también algunas enemistades.

– Gran parte de la producción de Torres se ha perdido y del resto, numerosas piezas se han hallado en Guatemala y México. ¿A qué puede deberse?

– La Capilla Real de Madrid era el faro de lo que se componía en los virreinatos en el siglo XVIII. De ahí que en cuanto se imprimían las partituras se llevaran a las colonias. Las piezas de este disco se hallaron en Guatemala, en efecto.

– ¿Hablamos de 'cantada' o 'cantata'?

– La 'cantada' es la versión hispana de la 'cantata' italiana o europea. Bebe también de las fuentes del villancico. Y no tienen por qué estar todas dirigidas al Santísimo.

Alegorías

– Como sucede con todo el barroco, hay en las obras del álbum imitación de otros sonidos: la tormenta, las campanadas del reloj...

– Siempre hay alegorías en estas obras. El violín, por ejemplo, representa la tormenta. El reloj señala el camino de la fe. Todo eso servía para entender mejor los textos, que son ciertamente complejos.

– Los especialistas han visto en la poesía mística momentos que la relacionan con el erotismo. ¿Puede suceder aquí algo parecido?

– Es difícil extraer conclusiones. Los especialistas están divididos porque en ocasiones Torres tiene que adaptar los textos a la música.

– ¿Por qué el interés por este compositor?

– Desde que empecé a estudiar Musicología, he estado interesado en conocer nuestro pasado. Por eso me planteé repasar el repertorio español junto a los musicólogos de Ars Hispana, y de alguna manera me lo propusieron ellos. Había más cantadas que podíamos haber grabado, pero elegimos estas, que se corresponden a su período último, más italianizante.

– En su repertorio hay obras del siglo XVI al Romanticismo del XIX. ¿El hueco en el mercado musical, y quizá más aún en el discográfico, está antes del XIX?

– No crea. Violinistas del período romántico con criterios historicistas no hay tantos. Schumann y Mendelssohn no se tocaban en su tiempo como se hace hoy.

– ¿El grupo Concierto 1700 le centra ese repertorio?

– De momento, la única condición es que haya violín en las obras. Pero puede suceder incluso que yo en el futuro dirija y entonces ni siquiera exista esa limitación.

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