El reencuentro de Madina y Muguruza tras protagonizar un cómic

Fermín Muguruza y Eduardo Madina reproducen el primer apretón de manos que se dieron en 2003, reflejado en el cómic./FERNANDO GÓMEZ
Fermín Muguruza y Eduardo Madina reproducen el primer apretón de manos que se dieron en 2003, reflejado en el cómic. / FERNANDO GÓMEZ

El político y el músico hablan sobre la convivencia en Euskadi tras saltar a las viñetas de 'Los puentes de Moscú'

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Uno es bilbaíno y tiene 42 años; el otro irundarra y no aparenta 55. Crecieron en el mismo país y a la vez en planetas diferentes. Eduardo Madina estuvo hasta el año pasado en primera línea de la política, siempre bajo siglas socialistas; Fermin Muguruza hace ya mucho que pasó página a Kortatu, el grupo que puso banda sonora a los 'años de plomo' en Euskadi. Uno es un icono de la resistencia frente a ETA; el otro fue durante muchos años emblema popular de las causas de la izquierda abertzale.

La vida de Madina cambió para siempre la mañana del 19 de febrero de 2002, cuando medio kilo de titadine colocado por ETA en los bajos de su Ibiza le amputó la pierna izquierda. Su delito, militar en las Juventudes Socialistas de Euskadi. Año y medio después, Madina estrechó la mano de Muguruza por primera vez con motivo del estreno en el Festival de San Sebastián de 'La pelota vasca', donde ambos brindaban su testimonio.

El músico afirmaba en el documental de Julio Medem que ETA cometió «un error tremendo» al volver a las armas tras romper la Tregua de Lizarra-Garazi. «Llegará un momento en que la palabra tendrá el protagonismo», confiaba. El político compartía que Euskadi es genial, «pero no merece la pena que nadie mate por ella». Como casi todos los jóvenes vascos de la época, Madina también bailó el 'Sarri Sarri' y después siguió la carrera del líder de Negu Gorriak, cuyo apoyo a la lucha armada y los presos le valieron demandas y antipatías fuera del País Vasco.

«Fermin y yo nunca hemos estado enfrentados, su obra ha acompañado mi vida» Eduardo Madina. Expolítico socialista

«Cuando me estrechó la mano pensé: a este tío le han puesto una bomba y se solidariza conmigo...» Fermin Muguruza. Músico

En aquel primer apretón de manos en Donosti, Madina se solidarizó con el cantante por la «campaña de censura» que sufría. El primer día de invierno de 2016, volvieron a juntarse con motivo de una entrevista en la revista 'Jot Down', en la que Madina le interrogó sobre su carrera. Testigo de aquel encuentro fue el dibujante Alfonso Zapico, que en 'Los puentes de Moscú' repasa la historia reciente de Euskadi a través de las peripecias vitales de ambos.

El cómic editado por Astiberri reunió ayer en una atestada biblioteca de Bidebarrieta en Bilbao a sus dos protagonistas. La presencia de políticos como Idoia Mendia, líder del PSE en Euskadi; Arnaldo Otegi, referente de la izquierda abertzale; Lander Martínez, portavoz parlamentario de Elkarrekin Podemos; y Alfonso Gil, teniente de alcalde en Bilbao y portavoz socialista, demostraba que el acto era algo más que la presentación de un tebeo.

«Edu y yo nunca hemos estado enfrentados», comenzó Muguruza, para el que la viñeta que ilustra estas páginas resume a la perfección el espíritu de la obra. Aquel día en el Kursaal de San Sebastián, la hija de Ernest Lluch le pidió al músico que le presentara a Otegi. Que se acercara Madina a estrecharle la mano ya fue demasiado. «Vino a apoyarme por la censura que estaba sufriendo. Pensé: a este tío le han puesto una bomba y se solidariza conmigo... Qué lección de vida me está dando. Nos respetamos muchísimo. Este año, después de tanto tiempo, pude tocar por fin en el kilómetro cero de Madrid. Y le invité al concierto».

Para Eduardo Madina, el valor simbólico del cómic no estaba en el propósito de sus autores. «Euskadi es hoy la crónica de todo lo que le queda pendiente», reflexiona. «Si ha habido vascos que han visto en 'Los puentes de Moscú' una pequeña aportación a la convivencia en esta Euskadi que se está reinventando, bienvenido sea». Hasta ahora, cuenta, todas las respuestas han sido positivas. «He echado de menos algunos clásicos de las grandes palabras y de las doctrinas de la fe», ironiza. Y Muguruza añade: «Es un cómic que le ha encantado a Zapatero y a Joseba Sarrionandia. Y eso es un hito».

Monopolizar el sufrimiento

'Los puentes de Moscú' toma su título del barrio de Irún donde vive Muguruza, bautizado popularmente Moscú. Los puentes, ilustra el cantante en la obra, comunican orillas y son los primeros susceptibles de ser destruidos en caso de conflicto. La entrevista en la cocina de su casa y las alubias de Tolosa que se zamparon después, coinciden, no podían haber sido posibles hace diez años.

«Fermín y yo nunca hemos estado enfrentados», prosigue Madina. «Su obra ha acompañado mi vida, igual que a tantos jóvenes vascos. Hemos vivido realidades vitales distintas; si pueden entrecruzarse y comprenderse fuera, a lo mejor sirven para describir la capacidad de esfuerzo de la sociedad vasca. Porque estamos sobrecargados de todo lo que hemos vivido durante tanto tiempo. Pasamos una fase postraumática».

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'Zubigileak' es el término en euskera de imposible traducción al castellano que define a la gente que construye puentes. Las buenas intenciones de Alfonso Zapico le llevan a firmar un relato un tanto desequilibrado, en el que juega la imposible carta de la equidistancia a la hora de contrastar las vidas de Madina y Muguruza, como si fueran dos bandos en un país en guerra; si uno casi muere en un atentado con coche bomba, el otro sufre por el cierre de 'Egunkaria'. El carismático cantante de Kortatu ha viajado sin descanso durante toda su carrera, de Chiapas a Cuba, de Sudáfrica a Jamaica. El autor no disimula la simpatía que le despierta y le concede el protagonismo en la segunda parte del libro, convertido en un paladín de las causas justas por el mundo.

«Toda mi vida me he rebelado contra los que han monopolizado el sufrimiento y la memoria, pretendiendo una narrativa exclusiva», afirma un «feliz» Madina nueve meses después de abandonar la política: «Dejar el escaño en el Congreso ha sido una de las mejores decisiones de mi vida». Fermin Muguruza asiente: «Construir puentes es increíble, pero cruzarlos es el siguiente paso. Nuestros hijos son el futuro».

 

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